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14 de agosto: un día que en el 2018 será toda una semana

Por Ángel Morla

Existe cierta favorabilidad para la economía en que un día de asueto o conmemorativo de tradiciones coincida con días que  no riñan con la economía. Para La Altagracia las celebraciones religiosas convienen en la medida que no afecten otros días necesarios para el impulso de las actividades productivas, que deberían desempeñarse con normalidad.

Pues este año no ha sido tan favorable. El día 13 de agosto es característico para el inicio de las conmemoraciones y movimientos tendentes a las tradicionales fiestas patronales. Resulta que ese día 13 de agosto es hoy lunes, inicio de semana, por lo que, conociendo la costumbre nuestra, habrá una extensión hasta el próximo lunes 20.

Para complementar, coincidirá la feria agropecuaria organizada por la Asociación de Ganaderos de Nisibón (AGANI), que lleva toda la atención local hacia su desenvolvimiento. Y, pienso, debe verse con buenos ojos tal evento, por cuanto constituye ventajas para un sector económico tan importante. Ello, por demás, no es obstáculo ni riñe con nadie.

Lo que no es, por su parte, un elemento que fluya en la misma dirección de las festividades locales es la administración local. Quien escribe, nunca ha presenciado ni visto el espíritu folklórico de nuestra autoridad edilicia. Más allá de intervenciones de los miembros de la Defensa Civil o el Cuerpo de Bomberos, la tradición pasa, en una considerable intensidad, desapercibida para el ayuntamiento.

Se puede objetar diciendo que el ayuntamiento no tiene que meterse en asuntos como estos; pues la objeción sería plausible si no correspondiera a la administración local controlar la peregrinación que viene del interior del país y se pasea por el centro de la ciudad; la disposición de los parqueos; y, con mayor criticidad aún, la situación de los haitianos que multiplican por mucho la cantidad de devotos dominicanos.

La basílica Nuestra Señora de La Altagracia, una obra de ingeniería que asombra hasta los que tenemos toda la vida observándola, se convierte a menudo en escenario del caos. La preservación de la tradición es permanente, de suerte que sólo un adecuado mantenimiento del orden garantizará que se mantenga como un atractivo. No es que sea esta una causal de abandono de la celebración; lo que sí es grave es que los que se alejan no son quienes nos visitan cada año, sino, muy por lo contrario, los propios altagracianos han sido quienes se han ido alejando de participar activamente. Prefieren permanecer como espectadores.

A la luz de nuestra Constitución, los derechos culturales, a la vez que colectivos ameritan preservación y cuidados. En esa misma sintonía se sitúa la ley que regula los municipios, cuyo artículo 19, letra h), sitúa la preservación del patrimonio histórico y cultura como competencia propia del ayuntamiento. En adición, el párrafo I comprende en la letra b) la “coordinación, gestión y financiación de la seguridad ciudadana y mantenimiento del orden público”. Más abajo la letra f) dispone  la promoción de la cultura.

¿Se imaginan, queridos lectores, que un año tan dichoso como el 2018 para el ejercicio del derecho cultural de los altagracianos que coincide con una semana completa hasta el próximo domingo, fuera debidamente organizado por el gobierno municipal, de modo que no riña con la producción económica, pero que admita el flujo de los peregrinos y maximice el éxito de las actividades; que no segmente a los propios higüeyanos por la falta de motivación causada por la dejadez de las autoridades nuestras?

Quien escribe no es el más devoto ni seguidor de las festividades locales, pero entiende el potencial y valor cultural de las fiestas patronales de la provincia, y es opuesto a la arbitrariedad e improvisación, pero jamás a la pérdida de nuestra identidad. Otra fuera la suerte de Higüey (¡Tan icónico y trascendental para la República Dominicana!) si aprendiéramos a explotar nuestro potencial cultural; si a la gente que nos “dirige” le importara hacer de esos 3000 kilómetros cuadrados un orgullo nacional; si a nosotros mismos nos importará modificar lo que hemos venido siendo.

Pero, mostrémonos optimistas. Desde Puro Higüeyano observaremos el devenir de esta semana. Y aunque con moderada certeza de lo que pasará, esperaremos que lo mejor de estos días se manifieste y superemos funestos antecedentes de mala gestión y baja apreciación de lo nuestro, traducido en casi nulo provecho de un gran potencial cultural.

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