Historiador de la Ciudad

Aporte de Salvaleón de Higüey a la literatura dominicana

Por Francisco Guerrero Castro

Francisco Guerrero Castro, historiador.

El aporte debe considerarse como tal siempre que exista una publicación, porque los escritores se miden en los libros. Lo que dice Prezzolini me parece la biblia literaria: El escritor nace el día que muere.

El acervo cultural más importante de Salvaleón de Higüey es su literatura con textos de historia, poemas, cuentos, novelas y ensayos para la posteridad. La literatura higüeyana tiene entre sus páginas la labor de un gran número de personas que ha incidido en la literatura infantil, fábulas, narrativa, investigaciones científicas y el refranero dominicano.

El documento histórico higüeyano más antiguo es de fecha 24 de diciembre del año 1611 y aparece en el Libro II, del Archivo de los papeles del Cabildo, que se conserva en microfilm en el obispado de Higüey y trata sobre testamentos y la llamada “Casa del Peregrino”.

Según Polanco Brito: “Nada sabemos de los primeros libros de Actas del Cabildo, si no que, el 3 de febrero de 1672, los viejos libros sin hojas ni al principio, ni al fin, “se hallaron metidos en un cajón en poder de María de Rosa”, vecina de la villa, donde los había depositado Don Domingo Cedeño, Alcalde Ordinario. Eran 5 libros (…) Entre estos papeles perdidos estaba el Contrato de Venta de la Casa del Peregrino. Posiblemente era un caserón de tablas de palma y techo de cana, como lo fue la mayoría de las casas del Higüey de aquella época…”.

Higüey tenía ya más de cien años de fundado. Se perdieron en esos legajos más de cien años de historia y de aporte. El archivo parroquial de Higüey es un legajo histórico y cultural que poseen pocos pueblos de América. Por tal razón puedo afirmar que tenemos un rico pasado cultural y literario que se ha dinamizado en estos últimos años.

En el año 1800 se publicó una Novena en honor a María Santísima de Altagracia, para implorar protección, la cual se tiene como el impreso más antiguo elaborado en nuestro país. Fue impresa por el Pbro. Pedro de Arán y Morales quien vivió a partir de 1796 en la parroquia de Higüey, por espacio de ocho años, y murió en Cuba.

Juan Isidro Ortea, fallecido en 1881, fue combatiente, poeta y capturado en el antiguo ingenio de los Trejo, en Chavón, cuando era conducido al patíbulo, en silla de mano, le dedicó la siguiente estrofa a una linda mujer que había conocido hace poco.

“Te mando esta flor lozana

Higüeyana de ojos verdes

Para que de mí te acuerdes

Cuando no me veas mañana[1]

En Higüey para el 1891 se formó una compañía para adquirir una imprenta y, aunque se colocaron los bonos, el proyecto no pasó de ahí. Sería veinte años después, un 3 de febrero del 1912, cuando comenzó a trabajar la imprenta La Perla propiedad de José Ramón Payán. El primer folleto, sin embargo, data de 1916 y se trata de un opúsculo de ocho páginas titulado “Ejercicios de Piedad Cristiana y cómo debe oírse la Santa Misa” que publicó el Pbro. Felipe E. Sanabia.

En 1910 el Sr. Jesús Lizardo, banilejo de nacimiento e higüeyano de corazón, publicó en la revista Mireya de San Pedro de Macorís una cuarteta muy celebrada en su momento: “2 de noviembre, /hoy se congregan los vivos, / a rogar por los finados, / es decir, que los cautivos, / ruegan por los libertados”[2]. La Iglesia Católica instituyó el 2 de noviembre como el día de los Fieles Difuntos que fue declarado, por primera vez, en los monasterios Cluniacenses en el año 998. El Sr. Jesús Lizardo estableció en Higüey un taller de sastrería por muchos años. Era persona simpática, de buen trato, muy amable y de vida honorable. Murió en Baní y no tuvo descendencia.

En 1912 vivía aún el poeta José Audilio Santana y su poema “Matinal” apareció en La Cuna de América.

El 5 de octubre de 1912 “salió a la luz pública el quincenario El Imparcial cuyo director propietario era José Ramón Payán quien ejerció a principios de siglo en la villa de El Seibo la profesión de periodista en donde había residido por varios años. Este periódico defendió los intereses de sus asociados y se distinguió por su valor y su energía. El Sr. Payán había publicado antes una hoja suelta bajo el título El Certamen[3] que era el órgano del certamen de belleza de la Señorita Argentina De Soto, quien fuera la esposa de Don Anselmo Copello administrador de la Compañía Anónima Tabacalera. El Imparcial fue tribuna abierta a jóvenes principiantes y algunos veteranos de la pluma. Entre sus colaboradores se contaron al Lic. Daniel de Herrera, Bernardo Montás, Fabio Caminero, Dionisio Arturo Troncoso, Julio Bobadilla, de El Seibo, y otros. Entre los jóvenes figuraron Heriberto Payán, distinguido profesor de música y notable clarinista, Tirso Antonio Valdez y su hermano Antonio Valdez, Rafael Emilio Sanabia, Lic. Santiago Gómez Luna, Agrimensor Pedro Alfredo Mendoza Ajesta, Lic. Félix Servio Ducoudray y sobre todo José Audilio Santana quien brindaba su colaboración desde su forzoso retiro de su residencia y quien falleció el 10 de agosto de 1915 tal como lo reseñó El Imparcial. Otros colaboradores de El Imparcial[4] fueron Félix María Piña, Celio Struch y José Ramón Payán Reyes. El Imparcial dejó de publicarse el 5 de mayo del 1916”.

“Tres meses antes de suspenderse esta publicación, el 20 de febrero del 1916, y por iniciativa de su director José Ramón Payán se instaló una Junta de Fomento la cual laboró en el arreglo del camino de Higüey a Chavón que era el puerto por donde se hacían las exportaciones y las importaciones comerciales de toda la común. La reunión se llevó a cabo en la residencia de Don Teófilo A. Reyes. Esta junta inició sus labores pero poco tiempo después quedaron interrumpidas a causa de la situación que sobrevino al país durante los ocho años de Ocupación Militar por tropas de los Estados Unidos de Norteamérica. Esa junta pretendió la formación de una Sociedad Anónima que adquiriera dos carros camiones para hacer el transporte sustituyendo así las carretas de bueyes y las recuas”[5]

Don Vetilio Alfau siempre se interesó por la historia y desde pequeño recogía y guardaba escritos sueltos que encontraba en los escasos periódicos de la época. Aquí en Higüey ejerció el periodismo fundando en 1928, junto a Juan A. Botello, el quincenario El Católico. Fue colaborador por esa misma época de La Razón que había sido fundado por Antonio Valdez hijo y José Tomás Botello; y de Ultra Plus que era dirigido por Carlos Rafael Goico Morales y Francisco Elpidio Beras. Según nos narra Don Vetilio: El 5 de noviembre de 1927 comenzó a circular el periódico semanal La Razón el cual fue fundado por Antonio Valdez hijo, Vetilio Alfau Durán y José Tomás Botello. Antonio Valdez hijo murió el 31 de julio de 1928 quedando como director del semanario Alfau Durán quien lo sostuvo hasta el 6 de abril de 1929 fecha en que desapareció la publicación con el número 54. La Razón fue un vocero interesante que en su momento recogió las aspiraciones de la juventud higüeyana. Fueron sus colaboradores ocasionales los señores Ernesto Botello, Tirso Antonio Valdez, Doña Graciela Gómez de Pumarol, Alsacia Cedano Valdez, Dr. Luis E. Figueroa, Licdo. Amable Botello, Ramón Cruz Torres, Leonte Gómez Alfau y otros.

Luego, el 13 de julio de 1935, apareció el semanario La Época bajo su dirección y del que sólo se publicaron tres números. Circunstancias ajenas a la voluntad de su director determinaron su suspensión. La producción de Vetilio Alfau Durán fue extensa. Fundó, por esa misma fecha, la primera revista higüeyana: “Hicayagua”. Don Vetilio Alfau Durán fue un prolífico historiador siendo fuente de consulta obligada. En 1994 el gobierno dominicano publicó dos recopilaciones de sus artículos: Vetilio Alfau en Clío y Vetilio Alfau en el Listín Diario. Don Vetilio Alfau Durán fue un higüeyano influyente en la historiografía del último medio siglo por sus destacadísimos aportes.

En 1935 la señorita Orfelina Pillier editó su publicación escolar “El Faro Estudiantil”.

Por el año 1956 se publica un pequeño folleto sobre la historia del Colegio Las Mercedes fundado por Natividad de Las Mercedes Alfau Pillier. Una copia del mismo nos fue suministrada por Ernestina Cedano Jiménez de Cedeño.

Origen, desarrollo e identidad de Salvaleón de Higüey, obra del autor de esta sección historiográfica.

Teófilo Guerrero del Rosario, al igual que Ramón Marrero Aristy, fue víctima de la tiranía trujillista. Este se dedicó a los escritos fundando un periódico en Higüey llamado “El Baluarte”. Luego trabajó en los periódicos “La Nación” y “El Caribe”. Publicaba valientes artículos periodísticos en donde destacaba con crudeza las irregularidades en el gobierno de Trujillo. En varias ocasiones fue a dar con sus huesos a la cárcel. Como una coincidencia del destino los organizadores del homenaje póstumo de 1962 a Guerrero del Rosario que fueron Gregorio García Castro y Guido Gil cayeron también fulminados por la dictadura. El día del homenaje el historiador y periodista higüeyano Manuel María Poueriet Cordero expresó: “Teófilo Guerrero del Rosario, un muchacho humilde de mi pueblo, que jugueteó junto al naranjo de la Virgen de Altagracia…”

En el párrafo anterior he mencionado los nombres de dos higüeyanos cuya vida ha sido muy prolífica en la literatura: Manuel María Poueriet Cordero y Ramón Marrero Aristy.

Marrero Aristy fue narrador, historiador, periodista y diplomático. Nació en San Rafael del Yuma, Higüey, el 14 de junio de 1913. Murió en Santo Domingo el 17 de junio de 1959. Periodista activo durante muchos años que colaboró con el Listín Diario, La Opinión y la revista Babeque. Entre sus publicaciones podemos encontrar Perfiles agrestes, 1933; Over, 1939; Balsié, 1938; En la Ruta de los Libertadores, 1943; Trujillo: síntesis de la vida y su obra, 1953; La República Dominicana: Origen y destino del pueblo cristiano más antiguo de América, 1957 y 1958.

Manuel María Poueriet Cordero fundó el 1ro. de enero de 1945 el primer periódico de Yuma llamado “Avance” siendo su director y administrador. Este informativo fue un vehículo de difusión que contribuyó, notoriamente, a que les fueran tomadas en cuenta las necesidades más perentorias de la comunidad; este quincenario tenía circulación en todas las Secretarías de Estado, las distintas Direcciones Generales y en las principales oficinas de Santo Domingo. Luego tuvo que designarlo “Avance y Acción” el 25 de mayo de 1945. Manuel María Poueriet Cordero escribió por el año 1967 la obra “Reminiscencias Higüeyanas”.

El escritor Víctor Villegas incluye en su Antología de Poetas Petromacorisanos a los siguientes escritores higüeyanos que han sido huéspedes importantes de esa provincia: Baldemaro Rijo (1885- 1939) y a Félix Servio Ducoudray (1892-1950).

El Grupo León Jiménez imprimió en seis tomos los escritos de Félix Servio Ducoudray publicados en el antiguo suplemento de El Caribe, desde 1978 hasta 1989, bajo el título “La Naturaleza Dominicana”. Según J. R. Albaine Pons los escritos de Félix Servio expuestos en “La Naturaleza Dominicana” van más allá de la divulgación científica pura y simple. Nos hacen pensar y nos muestran problemas por resolver. Es posible que con los años sea Félix Servio Ducoudray, y no aquellos a quienes acompañó y observó, quien quede como el gran maestro de las ciencias naturales dominicanas, pues fue él quien planteó las preguntas y hasta ofreció respuestas tentativas e hipótesis científicas en todo el sentido de la palabra. Sin lugar a dudas habrá que responder las preguntas de Félix Servio más temprano que tarde. Habrá también que contrastar lo que transcribió como expresiones y observaciones de otros.

El 24 de abril del 1974 los periodistas Juan Inirio Rodríguez y Guido Antonio García Suriel fundaron el periódico “El Planeta”. El 3 de agosto del 1975 Livio Mariano Cedeño funda el periódico “El Cometa”. En febrero de 1979 el Grupo Cultural Higüey publicó la obra literaria de José Audilio Santana. En el 1982 Ernesto Rivera Cedeño publicó “Las Calles de Higüey”. En el 1985 Milcíades Herrera publica un folleto sobre la Historia de la Asociación de Comerciantes Detallistas de Higüey. En 1989 Manuel Atilio Rodríguez Botello publica Breve historia de la devoción y culto a la Sma. Virgen de La Altagracia”. En mayo del 1992 y en San Rafael del Yuma, con motivo del centenario de su fundación, circuló una sola edición del mensuario “El Centenario”. El director fue Justiniano Estévez Aristy, el subdirector Luciano Aristy y el jefe de redacción Bernardino Castillo Mota, mientras que Jorge Oliva Mota Perozo, Manuel Joaquín Garrido y el Lic. Eduardo Núñez Álvarez se desempeñaron como corrector de estilo, corresponsal y asesor, sucesivamente.

En 1991, el licenciado Mártires Areché Castillo[6] funda el boletín “Circuito Abierto que circuló como quincenario. Tenía como asesores a José R. Pérez Bonilla y como colaborador a Tomás Santana. Mártires Areché falleció víctima de una fatal enfermedad.

En 1995 José Esterbino Julián, Caballero, publica su revista Bohío. En el 1996 vuelve Milcíades Herrera en esta oportunidad poniendo en circulación su obra “Vaquerito”. En el año 2000 debuta José Carpio con “Mujer Codiciada”.

La producción literaria de Mons. Juan Félix Pepén Solimán, Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito, Mons. Ramón Benito de La Rosa y Carpio y Mons. Benito Taveras es muy amplia y su contribución es la mayor en los diversos géneros literarios.

Otros que han contribuido a la literatura higüeyana son Tulio Enrique Valdez, Mercy de La Rosa y Carpio de Castillo, Reina Alfau, Zenón Castillo De Aza, José Humberto Ducoudray Chalas, Bernardino Castillo, Teófilo Castro, José Martín Cruz Fernández, Amadeo Modesto Julián Cedano, Bienvenido Álvarez Vega, Armando Almánzar Botello, Rhina Castillo, Máximo Arismendy Aristy Caraballo, Apolinar Cedeño, Rafael Cedeño Valdez, Manuel Quiterio Cedeño, Tarquino Donastorg Guerrero, Andrea Evangelina Rodríguez Perozo, Frank Arturo de Jesús Núñez Gómez, Luis Julián Pérez, Marcia Rodríguez Cedeño, Antonio Cedeño Cedano, Luis Conrado Cedeño Castillo, José Ramón Pérez Bonilla, Daniel del Carpio, Rafael Julián, Celio Guerrero, Ero Mota, Víctor Livio Cedeño, Rosa Julia Cedeño, José Rijo, Justiniano Estévez Aristy, Frank Núñez, Dennis Mota Álvarez, Bienvenido Paniagua, Eddy Bienvenido Castillo, Quintino Espinal, Derly Martínez, Alejandro López Paniagua, Manuel Castillo Perozo, Luiesmil Castor, Frank Valdez, Luis Rodríguez Cueto, Bernardino Castillo, Angel María Cueto, Romina Bayo, Hernán Pilier Báez, Víctor Pepén, Pedro Pillier Reyes y Eros Manuel Mota.

Tenemos los entes culturales anónimos que ha procreado nuestra cultura en el devenir histórico a través del folklor. Nuestros campesinos son castos y recatados y no debemos sentirnos desosegados por las expresiones crudas y directas que nunca deben de calificarse de obscenas. Junto al candor esencial existe la picardía natural del hombre ducho en lides amorosas o en el conocimiento secreto de la naturaleza humana. Los mejores adivinadores y refraneros los encontramos en las regiones rurales del paraje Azafrán y en La Otra Banda. Cuando Manuel Rueda publicó en 1968 “Adivinanzas Dominicanas” los autores higüeyanos fueron Luciano Guerrero, de Azafrán, y Manuel Paniagua, de La Otra Banda. Otros dignos de mencionar son Eladio Castillo, Crispín Belén, Severino Rodríguez, Cecilio Martínez y Zacarías Reyes Ledesma.


[1] Apuntes de Vetillo Alfau Durán.

[2] Ibídem.

[3] Los periódicos El Certamen y El Imparcial fueron los dos primeros periódicos de Higüey.

[4] El Imparcial circuló hasta el año de 1916.

[5] Del archivo del historiador VetilioAlfau Durán.

[6] Por el año 1991 comenzó a circular, decenalmente, en Higüey el periódico “Circuito Abierto” bajo la dirección de Mártires Areché. Tenía como asesores a José B. Pérez Bonilla y como colaborador a Tomás Santana. Mártires Areché falleció víctima de una fatal enfermedad.

Guerrero Castro, Francisco, 1964-. Origen, Desarrollo e Identidad de Salvaleón de Higüey. Santo Domingo, República Dominicana: Editora Nacional, 2011. ISBN 978 9945 469 46 2

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