Parecer

Así habló Zaratustra (VI)

Por Edwin Peña

Según el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, el motor principal que nos mantiene adheridos en este mundo era la voluntad de seguir siendo lo que se es, es decir, la voluntad de vivir. Nietzsche aprovecharía esta fórmula para desarrollar su famosa voluntad de poder, pues él opinaba que tanto la vida como el ser humano son voluntad de poder. Siguiendo a Schopenhauer, argumentaba que la única finalidad de la vida era mantenerse, perpetuarse, sobrevivir, luchar por mantenerse vivo.

La voluntad de poder es el motor que impulsa la vida y siempre busca superar toda limitación personal, superando sus objetivos y alcanzando sus metas. El concepto de voluntad de poder alude a que el cuerpo está sujeto por varias fuerzas, como la razón, el placer o el deseo; y estas pugnan por dominar, a veces una más que otra. Por eso, la voluntad de poder trata a dar el libre curso a esta fuerza que se resiste a extinguirse. Esta fuerza también expone al humano, pues provoca el deseo de superación, y no solo para mantenerse vivo, sino también para someter a otras formas de vida inferiores, o por lo menos eso interpretaron los nazi. Los nazi encontraron justificadas sus aberrantes ideas en la mal interpretación de este concepto.Este deseo de superación daría como resultado una especie de competencia, donde los individuos buscarían superarse a sí mismos. Esta metáfora nietzscheana formaba parte de sus cuadernos de apuntes, cosa que su hermana organizó tras la muerte del autor y las publicó.

A diferencia de Schopenhauer, Nietzsche asume la existencia del dolor y lo considera necesario. Esta voluntad, caracterizada por el positivismo de Nietzsche, promueve vivir el aquí y el ahora, de manera que si se tuviera que volver a vivir todas y cada una de las experiencias ya vividas, o sea, repetir la vida de forma infinita, el hombre será feliz haciéndolo y querría siempre repetir su misma vida, naciendo así otro concepto de la filosofía de Nietzsche, “el eterno retorno”, que veremos en el próximo número. Pues para Nietzsche, la voluntad de poder no consistía en el deseo de apoderarse de algo o someter a otras especies mediante su subordinación —como interpretaron los nazi— sino que más bien la voluntad de poder es un impulso que conduce a una forma de vida superior (moral, no evolutiva), que reafirma al “eterno retorno”.

Lea también:

Así habló Zaratustra (I)

Así habló Zaratustra (II)

Así habló Zaratustra (III)

Así habló Zaratustra (IV)

Así habló Zaratustra (V)

 

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