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Cada año luce más difícil ingresar al Salón

Con la boleta del Salón de la Fama del 2021 revelada, comenzamos a pensar en el Salón como tal, particularmente con esta pregunta: ¿Están siendo exaltados suficientes jugadores? ¿O hay muchos ya? ¿Cuál es el número ideal?

No hay una respuesta correcta, claro. Tal vez eres de los que piensan que debe haber un «Gran Salón», o tal vez eres de los selectivos. Cualquier pensamiento es correcto, pero sin conocer las tendencias históricas, estaríamos adivinando. Si revisamos en profundidad, podemos ver si últimamente están ingresando a mayor o menor escala, algo que nos pudiera ayudar a responder si deben ser exaltados más o menos jugadores.

Hay varias maneras de ver esto, pero para comenzar tomaremos el estudio hecho por Dave Cameron (quien para entonces escribía en FanGraphs y ahora es asistente especial del gerente general de los Padres) en el 2013 y que actualizó siete años más tarde. Lo que hizo Cameron fue dividir el Salón de la Fama por décadas, de acuerdo con la fecha de nacimiento. Señaló que sólo dos jugadores que nacieron después de 1960 habían ingresado (el puertorriqueño Roberto Alomar y Barry Larkin). Aunque la definición por década es un tanto arbitraria, para ser consistente nos mantendremos con ella, con el formato de «1961-1970» y no «1960-1969».

Lo actualizamos y arreglamos lo que parece ser un problema matemático menor con el estudio del 2013 y llegamos a esto:

Viendo esto así; el 1.5% de los jugadores que han visto acción — 1.8% de bateadores y 1.1% de lanzadores – han ingresado al Salón de la Fama. Si piensas que sólo pueden ser exaltados lo mejor de lo mejor, entonces suena bien decir que lo hace el 1%. Ciertamente es un número sencillo que describe a la «élite».

También verán una ligera tendencia a la baja. Pero volveremos a eso.

Comparando esto a cuando Cameron hizo el estudio en el 2013, hemos visto a 15 miembros adicionales al Salón de la Fama que nacieron entre 1961-1970, y seis más entre 1971-1980. Eso es causado, parcialmente, por el pasar del tiempo – el panameño Mariano Rivera nació en 1969 y e ingresó por unanimidad en el 2019 y había completado su última temporada en el 2013 – y porque los cronistas han superado el atasco que derivó a que nadie ingresara al Salón en el 2013. Trece lo han hecho en los últimos cuatro años. Sigue siendo posible que la década de 1960 siga aumentando, si el venezolano Omar Vizquel (nacido en 1967) y Curt Schilling (1966) — quienes parecen ser los dos candidatos más probables este año — son exaltados.

Con eso a un lado, ya mencionamos la base: El 1.5% de todos los jugadores ingresan a Cooperstown. Pero intentemos esto de otra manera, porque mirar el porcentaje de miembros del Salón de la Fama de un grupo de «todos los jugadores» puede ser confuso, porque la cantidad (mayormente lanzadores) sigue en ascenso, mientras que el tiempo de juego está descendiendo. Para nombrar un ejemplo, los Yankees de 1961, en la primera temporada de 162 juegos, utilizaron 36 jugadores… 54 vieron acción con los Yankees en el 2019.

En vez de eso, miremos a los miembros del Salón de la Fama de un grupo de «regulares», que definiremos como bateadores que tuvieron al menos 1,000 veces al bate y los lanzadores con mínimo 500 entradas lanzadas. Puedes preferir aumentar dichos números, pero con esto buscamos eliminar a los jugadores que «se tomaron un cafecito», y significan cerca de dos temporadas completas para los bateadores, dos o tres como lanzador abridor y seis o siete como relevista. Lo más importante es que la cantidad de jugadores que alcanzaron esas marcas representan un tercio del total de todos los que han visto acción, lo que nos da una imagen limpia de los «jugadores semirregulares y exitosos».

Eso hace que el número sea un poco más alto, así que en vez de decir que el «1.5% de los jugadores llegan a Cooperstown», diríamos que «el 4.3% de todos los regulares son exaltados». Nuevamente, asumiendo que utilizas nuestro margen para definir «regulares».

La idea es consistente, con ambas cifras teniendo un grupo importante de jugadores nacidos entre 1931 y 1940, y la «Era Dorada» de 1950 y 1960. Podrías pensar que es producto a que la era de Mantle, Mays y Koufax contó con grandes jugadores, pero también puede ser porque en esa etapa del béisbol en particular, gracias a los medios, nacieron mitos y leyendas que parecen tener un peso importante.

Pero lo más importante en ese gráfico es la curva descendente, que ofrece una realidad – cada vez es más difícil ingresar a Cooperstown; algo que no parece cambiar en un futuro cercano.

Por ejemplo, los seis jugadores que nacieron en la década de 1970 que han ingresado al Salón –los dominicanos Pedro Martínez y Vladimir Guerrero, el puertorriqueño Iván Rodríguez, Chipper Jones, Derek Jeter y Roy Halladay — significaron sólo el 0.9% de los jugadores regulares y 0.3% del total que vieron acción de esa década.

Ahora, la historia de esa década no ha terminado de escribirse. Estos cuatro tienen una alta posibilidad de ingresar a Cooperstown, y recuerden que quienes nacieron en 1980 son incluidos en nuestro grupo de 1971-1980.

• Ichiro Suzuki (nació en 1973, eligible luego de la temporada del 2024)

• Albert Pujols (nació el 16 de enero de 1980, aún activo)

• Adrián Beltré (nació en 1979, eligible después de la temporada del 2023)

• CC Sabathia (nació en 1980, eligible después del 2023)

Tal vez se unirán Todd Helton (nació en 1973), los dominicanos David Ortiz (1975) y Alex Rodríguez (1975), Andruw Jones (1977), el puertorriqueño Carlos Beltrán (1977) o Chase Utley (1978). Pero si no, serían sólo esos cuatro, y entonces tendríamos a sólo 10 inmortales nacidos en la década de 1970. Sería, por lejos, la menor cantidad en cualquiera de las décadas del siglo 20, y para alcanzar la media, tendrían que haber cerca de 18 jugadores exaltados.

Veamos esto de otra manera. En vez de carreras y décadas, miremos el porcentaje de innings lanzados para un futuro miembro del Salón de la Fama en una temporada.

Y ahora lo mismo, pero ahora desde el punto de vista ofensivo, mostrando la cantidad de veces al bate de los futuros inmortales.

Hay dos conclusiones sobre esto:

1) El punto más bajo de las primeras nueve décadas ocurrió en las dos Guerras Mundiales; algo entendible. Bob Feller, por ejemplo, se perdió todo el período entre 1942 y 1944, mientras que Tedd Williams estuvo ausente entre 1943 y 1945. Docenas de miembros del Salón de la Fama se perdieron sus mejores años por cumplir con el servicio militar, y muchos otros (incluyendo a Williams) nuevamente en la Guerra de Corea.

2) Las últimas tres décadas han tenido consistentemente la menor cantidad de miembros del Salón de la Fama por año en la historia, apartando las épocas de guerra, y no sólo es porque algunos no sean elegibles aún.

Poniendo todo junto, parece que los votantes están siendo más estrictos en las décadas recientes. No se están alcanzando los números de «1.5% de todos los jugadores» o «el 4.3% de los regulares», y las únicas veces en la historia que se vieron unos porcentajes más bajos fue literalmente porque el mundo estaba en guerra.

¿Dónde están los jugadores que se quedaron por fuera? Aquí algunas teorías.

Sustancias prohibidas. Es inevitable, obviamente. Barry Bonds (nacido en 1964), Roger Clemens (1962) y el dominicano Manny Ramírez (1972) hubiesen ingresado en su primer año de elegibilidad de no ser por las interrogantes que los rodean, y pronto tendremos otra de esas discusiones, cuando Rodríguez (1975) esté en la boleta del próximo año. Pero podemos decir que esta es una conversación mucho más complicada de lo que planteamos aquí; porque nunca tendremos una lista completa de quién utilizó y qué sustancias consumió cada uno, y además ya conocemos con certeza que varias de las estrellas ya exaltadas – incluso algunas de la «Era Dorada» — también se ayudaron con sustancias.

Límite de 10 jugadores. Los votantes sólo pueden seleccionar a un máximo de 10 jugadores de la boleta, algo que en los años recientes años no ha sido suficiente. Ha habido muchas boletas en los últimos años en las que hay 16, 17 jugadores con argumentos sólidos, mientras que hay otros que pudieron haber perdido votos porque los votantes seleccionaron a otro que tenga más urgencia. Esto nunca ha tenido sentido; cualquiera que esté en la boleta tuvo una gran carrera, y merece el respeto de tener un «sí o no», y no depender de lo que está ocurriendo al momento. Esto puede que haya evitado que varios candidatos de ingresar en su primer año de elegibilidad lo hicieran, por ser tal vez el 11mo mejor de la boleta de ese año.

Un ejemplo perfecto es el del venezolano Johan Santana, tal vez el mejor lanzador en el béisbol en un período de cinco años, que incluyó dos Cy Youngs y tres veces quedando entre los cinco primeros de la votación. Tuvo la poca fortuna de estar por primera vez en la boleta del 2018, cuando cuatro jugadores ingresaron (Guerrero, Jones, Jim Thome y Trevor Hoffman) y otros cinco tuvieron al menos 50% de los votos. Santana sólo obtuvo el 2.4% — por debajo del mínimo de 5% para mantenerse en la boleta. A pesar de haber sido uno de los mejores serpentineros de su era, no pudo mantenerse.

Nadie sabe ya qué hacer con los abridores. Gracias a cómo ha cambiado el béisbol, los números totales que han acumulado los mejores lanzadores de la actualidad nunca alcanzarán a los de sus predecesores. Un ejemplo: Clayton Kershaw, quien debe ingresar sin ningún tipo de duda al Salón cuando sea elegible, tiene 25 juegos completos y 15 blanqueos en su carrera. Bob Gibson, exaltado en 1981, completó 28 encuentros y sumó 13 blanqueos… sólo en 1968.

Con el número mágico de 300 triunfos fuera de la ecuación, lo que hemos visto es que generalmente los abridores han sido ignorados. O, para ponerlo de otra manera, sólo dos lanzadores abridores que han nacido en los últimos 50 años, han sido exaltados. Y el dominicano Pedro Martínez, uno de ellos, tiene argumentos para decir que es el mejor lanzador en la historia. El otro, Halladay, ingresó en su primer año de elegibilidad, luego de fallecer trágicamente en un accidente aéreo. Schilling este año y Sabathia, pronto, posiblemente los acompañarán.

Esto cambiará eventualmente, porque tiene que pasar. El ingreso de Kershaw está garantizado, y Justin Verlander, Max Scherzer y posiblemente Zach Greinke tienen una alta posibilidad de ser exaltados. Los votantes tendrán que acostumbrarse a no comparar el total de entradas y victorias con los lanzadores anteriores.

Pero te dejaremos esto, que podría contarte toda la historia. Hay 235 jugadores en el Salón de la Fama en la actualidad, con años de nacimiento entre 1847 (Deacon White) a 1977 (Halladay). De esos 235, sólo 55 nacieron después de que terminara la Segunda Guerra Mundial en 1945. Ciento ochenta y siete, o poco menos del 76% de los inmortales, nacieron antes de eso.

Mientras tanto, ha habido 221,495 juegos en la historia de las Mayores. Un poco más del 65% de esos encuentros han ocurrido después de 1945. Eso nos dice que los votantes han tenido recientemente unos estándares que parecen ser un poco altos.

Fuente: MLB

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