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¿Cómo fue que se empezó a construir un nuevo acueducto para Higüey? (1)

Por Ángel Morla

La edición anterior dejó en los lectores nociones de cómo fue parte del transitar popular para que el gobierno se decidiera por darle a los higüeyanos un nuevo acueducto y terminar con la agonía sufrida por décadas. Se indicó que a Balaguer y el PRD, así como al primer mandato peledeísta de 1996, el clamor oriental de recibir agua potable con calidad y bajo nuevas infraestructuras les pasó de largo. Nada distinto se dio con el gobierno encabezado por Hipólito Mejía de 2000 a 2004.

En abril del año 2006, a dos años del retorno morado a Palacio, el Estado dominicano  suscribió un contrato con la compañía Ghella & Asociados. La idea era la construcción de un acueducto que incluyera el suministro para la zona turística. De hecho, el encabezado del contrato, disponible en el internet, lleva la denominación “Acueducto Higüey-Bávaro”. En ese sentido, la obra superaría los límites de la ciudad Salvaleón de Higüey.

Ghella & Asociados recibiría, en primer orden, unos 134 millones de dólares estadounidenses para ejecutar la obra en un plazo de 36 meses. Por condiciones planteadas en las cláusulas del contrato original, la obra, debe entenderse, no iniciaría desde ya suscrito el contrato o a pocos meses, sino que era necesario darle cumplimiento a ciertos requisitos, como, por ejemplo, determinar el financiamiento para la obra. El Estado, así, no habría tenido fondos para llevarla a cabo.

El contrato quedó tendido en los archivos de gobierno. Fue modificado en el 2007, un año posterior a la suscripción, para restringir los trabajos sólo a Higüey, por lo que la zona turística esperaría un momento posterior. En 2009, entonces, viene la segunda modificación. De ahí que en total el contrato ha tenido dos adendas. Sendas modificaciones terminaron por ocasiones una re-escritura del contrato original; la adenda No. 2 reemplazó al contrato original.

Finalmente, por aprobación del Poder Ejecutivo se anunció en marzo de 2009, ya en curso el gobierno de reelección de Leonel Fernández, el inicio de los trabajos de construcción. Una falencia evidente del proyecto de Acueducto fue haber dejado el financiamiento como una tarea posterior a la suscripción del contrato. En una administración que actuara con ánimos de cubrir sin dilaciones las necesidades de la población, los acuerdos para ubicar y asegurar los fondos para la inversión pública se tendrían a la disposición esperando concretar la contratación.

Los tres años de trámites y gestiones, concluyeron con un acuerdo final que dividió el proyecto en dos etapas. Se consiguió financiamiento a un monto total de 78 millones de dólares estadounidenses; los primeros 60 millones para destinarlos a la primera etapa, en la que Ghella & Asociados ejecutaría las obras del Acueducto de Higüey, que serían, entre otras, la construcción del tanque de almacenamiento, la planta de tratamiento y la red de distribución.

En marzo de 2009, a la vez, se escenificó un paro de labores; en mayo del 2014 tuvimos otro evento de protestas y, el último, culminó ayer jueves 26 de julio de 2018. Y a pesar de los 12 años de intercambios burocráticos, trámites, gestiones, intervenciones de terceros como el obispo local, reclamos del sector comunitario, la colaboración activa de los medios de comunicación, y un largo conjunto de actuaciones e intentos fallidos, el agua es tema pendiente para un segmento amplísimo de la población higüeyana.

Continuará…

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