Seguimiento

¿Cómo fue que se empezó a construir un nuevo acueducto para Higüey? (2)

Ángel Morla

Crédito público: El origen de los recursos para el proyecto de acueducto de Higüey

La gente de nuestro pueblo conoce de buena manera las peripecias del fia’o, que no es otra cosa que el término coloquial que usamos los dominicanos para referirnos al crédito. Si no disponemos de dinero suficiente para el impulso económico –individual o colectivo– es evidente que requerimos la colaboración del bolsillo ajeno. Las necesidades de financiarnos,  de  hallar recursos para la adquisición de bienes y servicios se vuelve insoslayable.

El año pasado decidí inscribirme en un MOOC (Masive On-line Open Course), que en español sería COMA (Curso On-line Masivo y Abierto). En este tipo de ofertas académicas, universidades de todo el mundo ofrecen cursos sobre los más diversos temas en los que la gente decida formarse.

En mi caso, decidí apuntarse al MOOC de Finanzas Personales, facilitado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Una vez en el capítulo correspondiente al crédito, el facilitador del curso por video explicó el concepto de crédito con la definición clásica del economista estadounidense Adam Smith: “crédito es usar el capital de otro”. Y, sinceramente, a todos nos queda claro que es así.

El crédito, por tanto, se torna en nuestras manos en un bien de consumo, pues debemos regresarlo en especie al dueño original, a no ser que el prestamista acepte retribución en naturaleza. Pero mi intención no es aburrirlos con lecciones elementales de contratación. En cambio, mi afán pretende resaltar que si tomas dinero prestado, ese capital ajeno deberá regresar  a las manos de donde salieron, porque no constituye donación, o sea, no te hicieron un obsequio.

Luego, vino la parte que todo asiduo prestatario conoce, el interés. ¿Qué implica el interés? Pues es el precio del dinero. En otras palabras, debes pagar por él, devolver la suma prestada más una suma por haberlo poseído. El dinero pierde valor por la inflación, lo que hace que cada vez se puedan adquirir menos bienes  y servicios con el mismo monto. 100 pesos de hoy no son 100 pesos de hace 5 años, (y ni siquiera los 100 pesos del mes pasado).

En las finanzas personales, donde el dinero no es tan abundante, por más rica que pudiera ser la persona, el cálculo y manejo de los fondos, si es bien llevado, no es nada complicado ni genera incomodidades. Incluso, existen aplicaciones de computadora y teléfono móvil que hacen ese trabajo por nosotros.

Sin embargo, no es lo mismo manejar el dinero de tu cartera que manejar el presupuesto de la empresa; de la corporación; del consorcio; del grupo empresarial mixto; de la institución financiera; y, aun más delicado y fino: ¡De una institución pública, estatal! ¡De una programa, plan o proyecto! Y si no hay dinero, ¿Cómo puede el Estado obtener recurrir al crédito? ¿Cómo usar ese capital ajeno? ¿Cómo coge fia’o el Estado?

(Sigamos descendiendo) ¿Cómo y con qué mecanismos el Estado dominicano obtuvo dinero para construir el acueducto de Higüey? ¿Quién se lo prestó? ¿Está pagando al prestamista? ¿Se entregó ya el acueducto? ¿Cuánto capital? ¿A qué tasa de interés? ¿Hubo transparencia?

Continuará…

Etiquetas

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker