Parecer

Cuba: la disputa entre la inclusión y el racismo

Por: Jaime Bruno

De vez en cuando escucho en conversaciones amistosas hablar sobre las bonanzas y maravillas de la “Cuba de antaño”, una historia republicana de carácter nostálgico y en la cual nunca puntualizamos las injusticias sociales de aquel entonces, y que pude apreciar en el documental: “1912 voces para un silencio”, sobre la casi desconocida vida del único partido por la igualdad de razas que fuera legalizado en la isla.

Actualmente existe una lucha entre el racismo contra los ciudadanos cubanos de la raza negra o mulatos y la inclusión. Cuba, la isla fascinante, alcanzó sus máximos niveles de igualdad social hace tres décadas. La realidad económica después de la caída del muro de Berlín en 1989 es distinta y esto ha generado una serie de costumbres y prácticas laborales discriminatorias que antes no existían, pero que ahora deben ser enfrentadas.

Actual y cotidianamente una práctica común: turistas en compañía de afrocubanos, quieren divertirse en uno de los diferentes clubes de La Habana: “pasen ustedes, ellos no pueden pasar, el club se reserva el derecho”, les dice el seguridad. Los turistas se quejan al ver la acción discriminatoria, aun así los ciudadanos cubanos no logran pasar.

Casos similares se muestran en el ensayo “Revolución 60”, donde se expone que las prácticas laborales privadas son abiertamente racistas y sexistas, como quedó ilustrado en un anuncio a través del cual un joven graduado en finanzas obtuvo un empleo: “se solicita personal calificado con experiencia: dependientes (damas, trigueñas o rubias de buena figura y con idiomas) y para un empleo de seguridad  y protección: (hombre fuerte de color).

Con estas aperturas de inversiones privadas la población ahora busca mejores empleos ya que el salario mensual que devengan trabajando en el Estado no alcanza para mucho, pero para el sector empleador privado no vale mucho la preparación académica, sino los atributos físicos de la persona: la fuerza bruta es para el negro, y las finanzas son cosas de blancos.

El liderazgo cubano ha sido criticado por lo cerrado que es la cúpula de poder, pero el Estado trabajó y funcionó con bujías de igualdad, salarios legalmente regulados que aplican muy bien a todos por igual, independencia de género y de color de piel o simplemente el origen socioeconómico. Todo esto fue el producto de varias décadas de política sociales a favor de la igualdad.

Sabemos que en 1959 el comandante Fidel Castro hizo un llamado en contra de “la discriminación racial” especialmente en el terreno laboral. Su sueño de distribución igualitaria en áreas como la educación y el empleo terminarían por derrotar el racismo. Para Fidel, el racismo era un subproducto de las capas clasistas de la sociedad, y que las mismas desaparecerían con el tiempo.

De manera que podemos decir que el experimento cubano es digno de estudiarse, analizar el impacto de las políticas universales sobre el racismo, la segregación y la desigualdad racial. ¿Cómo explicar actualmente la creación de un creciente sector privado que utiliza prácticas discriminatorias cuando hace apenas tres décadas reinaba una política pública de igualdad?, ¿han sido abandonadas las políticas de igualdad e inclusión que guiaron a la revolución cubana?.

Independientemente del color de la piel, actualmente muchas de las políticas sociales del Estado cubano siguen beneficiando a amplios sectores de la población, pero, lamentablemente, no han logrado acabar con la segregación y el racismo. Actualmente la pugna entre la inclusión y el racismo continúan en Cuba.

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