Parecer

De la realidad a la utopía

Por Ramón Campusano

El pasado domingo,  cuando el mundo se desenvolvía en contubernio con la juventud de la noche, Manuel Jiménez, en el Centro Universitario UASD-HIGÜEY,  puso alas a sus canciones poéticas en el espacio mágico del pentagrama musical de su guitarra encantadora.

Los anhelos históricos de un pueblo olvidado, en esta esquina del Caribe, se vigenciaron  en los acordes de  una guitarra; que siguiendo el rumbo trazado por Milanés, Silvio Rodríguez, Facundo Cabral, los Guaraguos , Ramón Leonardo, Violeta Parra, Sonia Silvestre, Luis días, Juan Luis Guerra, Víctor Jara, se actualizaron  en la la conciencia de una pequeña concurrencia que disfrutó las composiciones de ese gran concierto salpiqueado, de vez en cando,  por  elocuciones proselitista, respaldadas  por militantes entusiasmados.

Estas canciones, bellísimas,nos trajeron a la memoria la vida rural en décadas anteriores así como la de este  presente agitado por la precariedad económica, los vicios,  el machismos, el feminicidio, la impunidad que protege a la  clase gobernante y  a los  político, los problemas migratorios (el tema de la migración; lo digo yo), las pretesioneses de empresas imperiales que tienen planificado matar nuestro entorno natural y llevarse lo poco que ha dejado el Central Romana.

El concierto, al final, partió, desde el realismo que ha forjado, en el transcurso del tiempo, el ritmo descarnado del reguetón irreverente, hacia  la utopía que promete un mundo mejor desde el amor. El amor es un sentimiento bendito que nos lleva a defender la naturaleza, la familia, la soberanía y nos induce a sembrar el bien en el  corazón de las nubes,  para que llueva queso blanco, café, miel , abrazos fraternos, azahares  y cantos de ruiseñores .

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