Parecer

¿De quién es la culpa?

Por José Marcelino

Es consuetudinario en los seres humanos, y más en los países del tercer mundo, buscar siempre una excusa; buscar un culpable y un “yo no fui”. Justificamos nuestros errores en los demás; esto es en todos los ámbitos de nuestras vidas, pero en esta ocasión nos vamos a referir a lo político.

En la República Dominicana existe lo que se llama en política “Democracia”, ¿Por qué la pongo entre comillas? Por la sencilla razón de que es una semidictadura disfrazada de democracia, donde un solo partido, el Estado y el Gobierno tienen todos poderes, incluyendo la justicia, que debe ser imparcial e independiente y no lo es, tiene el dominio de la oposición minoritaria y en algunas circunstancias no hay oposición. Pero eso es harina de otro costal.

La idea que quiero dejar clara, y que me viene dando vueltas y haciendo estragos en mi mente, es que veo a una gran cantidad de personas quejarse del gobierno municipal, del gobierno estatal y de la mayoría los políticos que en la actualidad nos dirigen.

No obstante, cuando tenemos la oportunidad real de hacer el cambio, que es en las urnas cada cuatro años, botamos nuestros votos, valga la redundancia. Esto se debe a que la mayoría de los votantes no ha tenido una asesoría profesional y convincente de lo que es votar en unas elecciones políticas para elegir las personas que van a administrar nuestros recursos económicos, nuestro destino y nuestra patria.

Desde adolescente he seguido la trayectoria política de este país, ejerciendo mi derecho a elegir desde que tuve la edad que exige la Constitución y las leyes para tales fines. Teniendo mis padres su preferencia política nunca me incline a votar solo por esa razón por el partido o candidato de su preferencia, sino que he hecho mi propio análisis del candidato, del partido y de las personas que lo componen.

Hago un paréntesis (es igual cuando vas a elegir una pareja para casarte, debes buscarla por raza, no siempre la mujer bella, esbelta e inteligente ha de ser de buena raza; ¿Qué pasa si la familia después te da dolor de cabeza por X razón?). Así mismo debemos escoger nuestros candidatos, no por el que más me resuelva en lo económico un día o dos; no por el que más votos obtendría, diciendo “votaré por ese, ya que no quiero desperdiciar mi voto, como he escuchado muchas veces y con dolor en el alma cada vez que lo hago.

No por el que este arriba en las encuestas, no por su físico, no por su carisma; más bien por su inteligencia, por su honestidad, por su trayectoria positiva en el devenir de los años, por su proyecto político, por sus buenas intenciones, y que se le conozca como persona que cumple con su palabra y obligaciones en otros ámbitos de la vida. Por lo contrario, si no cumple en otros ámbitos de su vida, nos va hacer lo mismo en lo político. En tal sentido, debemos  elegir al que sea de la forma positiva antes descrita.

Aprendamos primero a elegir y luego a reclamar, para que el reclamo sea en menor proporción que el daño que nos puede causar un mal candidato, un mal dirigente, un mal ejecutivo, un mal funcionario, un mal político. Entonces ¿De quién es la culpa?

La culpa no es de ellos solos es de nosotros los electores que, por las redes sociales, en reuniones privadas, en la casa, en el trabajo y en nuestras mentes vivimos criticando, maldiciendo, denigrando y utilizando todos los epítetos peyorativos habidos y por haber, como veo a muchos decirlos.

Sin embargo, cuando vemos un político de mucha influencia nos abalanzamos sobre él y lo alabamos hasta más no poder para conseguir un favor o 500 míseros pesos que solo resuelven la comida de un día y luego pasarnos los 364 días restantes sufriendo y criticando, dejándolos que empeñen el futuro de nosotros, de nuestros hijos, nietos, biznietos, tataranietos y demás comparsa.

Llenan sus arcas hasta la saciedad para vivir llenos de riquezas; llenar el ego y vacío que tienen (Sin generalizar). Existen políticos con buenas intenciones y serios, pero no los dejan actuar, porque la marioneta la manejan otros. Si alguien con buenas intenciones se destapa como candidato a cualquier puesto electivo político lo primero que tiene que hacer es pensar de donde va a sacar los recursos para regalar 100, 200, 500 y a veces hasta 2,000 pesos a todo el que se le acerca, de lo contrario dicen “Ese no da nada, yo no voto por ese.”

Y, lamentablemente, mientras exista el clientelismo político no habrá nadie que pueda hacer nada positivo por nosotros, ya que si tiene que gastar millones de pesos para ganar las elecciones no podrá ser serio en sus funciones, debido a que nunca podrá recuperar ese dinero con el salario que le corresponde y tener que seguir ayudando. Porque la cosa no termina ahí, después que gana es que hay que dar mucho.

No debemos quejarnos por las cosas que están en nuestras manos para resolver, no debemos quejarnos por lo que nosotros mismo construimos. Dejemos de quejarnos y actuemos; utilicemos la democracia que existe. Aunque este disfrazada nos permite votar, “pero hagámoslo con conciencia”, eduqemonos y aprendamos a sobrevivir del trabajo, mas no de lo que nos dan, que nos vuelve parásitos, esclavos de la corrupción y maldad de las sanguijuelas disfrazadas con trajes, corbatas y chacabanas caras. ¡Analízate ciudadano!

Quiero destacar que no todo está perdido. El pasado viernes 27 asistí a una conferencia para aprender de los derechos que tenemos como ciudadanos en el ámbito municipal, aprendimos algo de la ley 176-07 y de la Constitución,  que nos enseña y nos da derechos que muchas veces por desconocimiento no ejercemos; otras veces, por miedo al fracaso o por miedo a represalias en contra nuestra. Sigamos la capacitación para pasar de habitantes a ciudadanos.

Existen hombres y mujeres de todas las edades, sobre todo jóvenes con deseos de luchar por el bienestar colectivo, por amor a nuestra provincia, por amor a Higüey, por una vida digna. Quiero felicitarlos por esa decisión, sin mencionar el nombre del grupo para que no se vea como política ni que estoy parcializado. Además, agradecerles por la invitación que me extendieron, ellos saben quiénes son, sigamos la lucha. ¡Gracias! Hasta una próxima entrega.

¡Aunemos esfuerzos!

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