Parecer

Educar en valores ante la desvalorización actual de la sociedad

Por Anyeli Abreu

“Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”

Aristóteles

La educación en valores se basa principalmente en la experiencia recogida a través de una cultura que se ha desarrollado a través de la historia de los pueblos en  colectividad.

La misma tiene lugar en el hogar, y esta, a su vez, se reproduce en las escuelas, colegios, universidades y organizaciones de diversa índole. Los padres son los responsables de hablar sobre los valores como el respeto, la honradez, la tolerancia o la responsabilidad.

Estos  son importantes para tener buena educación; las escuelas o colegios son claves importantes para perfeccionarlos. El proceso fomenta el aprendizaje de valores, actitudes y creencias, hábitos necesarios en la persona para participar eficazmente como miembro de la sociedad: individual y/o grupal.

Es en el seno familiar donde los niños aprenden a hablar, a comportarse, a relacionarse y a convivir. Las relaciones entre padres e hijos son las principales fuentes de aprendizaje para el niño. Por ello, el ejemplo de los padres será clave en  la educación de un niño. La frase “la educación empieza en el hogar” lo dice todo; de su comportamiento saldrán los comportamientos futuros de los hijos.

Enseñarles desde muy pequeños los valores que deben seguir, cuando los niños no tienen muy claro lo que esta correcto e incorrecto y se dejan llevar por los malos ejemplos  que ven quizás no tan solamente en sus casas sino también en el ambiente que les rodea.

En este sentido, es importante que desde los padres, profesores y entornos más cercanos se les vaya instruyendo, siempre con justificación y de manera que los niños puedan entender y aprender el porqué hay que comportarse de cierta forma, de tal manera que se sigan los parámetros de la sociedad, que demanda de buenos ciudadanos para que de esta manera podamos tener un futuro más positivo.

Aunque pareciera que vamos en retroceso como dice la Biblia, que hoy a las cosas buenas se les llama malas y a las cosas malas se les llama buenas, es de responsabilidad de cada familia que al cerrar las puertas de sus hogares sean un centro de entrenamiento para que al salir sus hijos  al mundo exterior puedan sobrevivir ante una sociedad que se desmorona por la falta de ejemplaridad, el flagelo de la corrupción, la injusticia e impunidad, etc. Esa es la tripleta de esta sociedad, pero no podemos dejarnos vencer de estos enemigos.

Hay que seguir enseñando valores a los niños, e inculcarle que aunque mucha gente aparentemente  ha burlado las reglas de estos valores y le está yendo bien, tarde o temprano le va a llegar una consecuencia a cada cual según el fruto de sus obras. La vida es como un restaurante y nadie se va sin pagar la deuda, porque todo lo que el hombre siembra eso mismo segará, si siembras valores cosecharas esperanza y si siembras lo contrario de igual forma recogerás lo que hayas sembrado.

Etiquetas

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker