De Donde Vengo

El carnaval de las guaguas amarillas (y las no amarillas)

Editorial

El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) y el ayuntamiento municipal de Higüey parecen haber puesto los pies en un lodazal intentando cruzarlo. Su más reciente acción con relación al tránsito de los autobuses del transporte hotelero luce como una aventura de la administración más que como una decisión razonada.

Primero, nos sorprendió ver unas señalizaciones muy atractivas para la vista humana en las inmediaciones de la basílica catedral. Pero duró poco, porque la pintura se fue tan fugaz como la brisa. Duró tan poco como la paciencia ciudadana. Segundo, el desfile lineal de autobuses amarillos y no amarillos como si se tratara de un carnaval guagüero provocó inconformidad por el efecto positivo casi nulo que tuvo la modificación en las rutas del transporte, manteniendo el crítico y estresante flujo vehicular.

Desde entonces, nuestros campos de visión se han pintado de amarillo, porque vemos los dichos autobuses hasta con el rabillo del ojo, y no pasa un minuto tras salir a la calle sin que se manifieste el ruido, la contaminación visual, el taponamiento y mil consecuencias más.

Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros Artículos
Cerrar
Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios