Parecer

El dilema del PLD

Por Rafael Gil

El Partido de la Liberación Dominicana atraviesa una de las peores crisis de su historia, por la ambición desmedida de poder de sus dos principales líderes: Danilo Medina, quien aspira a un tercer período, intentando modificar por segunda ocasión la Constitución de la República, y Leonel Fernández, quien ha sido presidente de la nación en tres ocasiones, y aspira a un cuarto período, y posiblemente a un quinto mandato si vuelve a ser jefe del Estado, ya que por su estilo de gobernar no escatimaría esfuerzos para repostularse y continuar en el poder.

Desde fuera se observa que el PLD está prácticamente dividido, no obstante a los esfuerzos realizados por el secretario general de esa organización política, Reinaldo Pared Pérez, por conciliar a los bandos en pugna.

Las discrepancias entre Danilo Medina y Leonel Fernández son tan acentuadas que pareciera que sus diferencias son insalvables, a juzgar por las confrontaciones permanentes que protagonizan seguidores de ambos líderes, y que tienen como escenario el congreso nacional, medios de comunicación y redes sociales.

Todo parece indicar que ya no hay forma de que puedan reconciliarse, y un potencial acercamiento no sería sincero ni real, sino sobre la base de la politiquería, la hipocresía, el reparto de posiciones y cargos en otro posible mandato del PLD.

Hay una realidad: Danilo Medina y Leonel Fernández ya no caben juntos en el PLD, porque encabezan dos liderazgos antagónicos, sectarios y recalcitrantes con una lucha encarnizada por el control de una formación política que se ha convertido en un partido-estado.

Ha llegado el momento de una gran definición en el partido morado, pues como dice el refranero popular: dos cangrejos no caben en una misma cueva, ni dos gallos pueden estar juntos en un mismo rejón.

El cisma peledeísta está a la vuelta de la esquina, habida cuenta de que Danilo Medina no quiere salir del poder con la actual Constitución que lo inhabilita de por vida para aspirar nuevamente a la presidencia de la República, y Leonel Fernández dice que no va permitir que la carta sustantiva sea reformada; y con estas posiciones ellos dejan planteado el dilema de la división.

En el supuesto caso de que se llegara a reformar la Constitución, a Leonel Fernández no le quedaría otra opción que marcharse del PLD, porque si compite en unas primarias y pierde, no podría ser candidato por otro partido, porque la ley se lo impide, además, sería muy difícil que le ganara al Presidente de la República la candidatura presidencial, por la utilización de los recursos del Estado en su contra, como él lo hizo con Danilo en 2007, cuando ambos compitieron por la nominación para las elecciones de 2008, saliendo Danilo derrotado por el Estado.

Si se lograra la reforma a la carta sustantiva, Danilo Medina se quedaría como líder indiscutible del PLD con el control mayoritario del comité político y el comité central, que son los principales organismos de dirección y toma de las más importantes decisiones, y Leonel Fernández tendría que empacar su maleta y salir irremisiblemente del partido morado, si es que antes no lo expulsan.

El escenario más interesante de las elecciones de 2020 se vislumbra en torno a tres candidatos principales: Danilo Medina, candidato presidencial del PLD y aliados; Leonel Fernández, candidato de una coalición de partidos del denominado bloque progresista, y Luis Abinader, candidato del Partido Revolucionario Moderno y fuerzas aliadas.

De ser el anterior el virtual escenario de 2020, las elecciones se van a definir en la segunda vuelta, con Danilo Medina y Luis Abinader combatiendo por el poder en una feroz batalla comicial, y será Leonel Fernández el que decida quien será el próximo presidente de la República, dependiendo de si él decide apoyar a Medina o a Abinader.

Si verdaderamente Danilo Medina y Leonel Fernández fueran demócratas deberían despojarse de su lucha de ego y ambición exagerada de poder, y propiciar unas primarias abiertas, transparentes y participativas que seleccione a un candidato que pueda unificar a las dos tendencias hegemónicas y a la organización en sentido general; ellos están obligados en entenderse da pena de que el PLD sea echado del poder en 2020.

Leonel Fernández ha sido presidente tres veces, y quedó impedido de volver a aspirar a la jefatura del Estado con su reelección en 2008; sin embargo, en el año 2010, a través del denominado Pacto de las Corbatas Azules, que suscribió con Miguel Vargas Maldonado, quien tenía el control de los diputados perredeístas y había sido candidato presidencial del PRD en 2008, modificó la Constitución para habilitarse y seguir aspirando a la presidencia de la República, en virtud de que la Constitución de 2002 lo había jubilado.

Lo que argumentan los danilistas es que si Leonel Fernández se quitó el impedimento que tenía, con la reforma de la carta sustantiva en el año 2010, por qué a Danilo Medina hay sacarlo jubilado del ejercicio del poder, sin posibilidad de que pueda volver a aspirar a la presidencia de la República en el 2020, el 2024 ni en ningún otro período; en este aspecto es que se centra la discusión.

El verdadero debate debe estar enfocado en auspiciar una reforma constitucional con participación popular a través de un referéndum en el que el pueblo dominicano pueda hacer un genuino ejercicio de ciudadanía, para limitar el poder de gobernantes que al llegar al mando se convierten en autócratas y quieren hacer con la carta magna lo que les da la gana.

El poder deberá residir siempre en el pueblo, que es el soberano, y no en caudillos con caretas de demócratas.

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