Historiador de la Ciudad

El escudo de armas de la villa de Salvaleón de Higüey

Por Francisco Guerrero Castro

Francisco Guerrero Castro, historiador.

   El nombre de Salvaleón pertenece a Extremadura. Nicolás de Ovando tuvo preferencia por los nombres extremeños al fundar villas en la Isla. Así vemos que de las primeras quince fundadas tres llevan nombres de pueblos que existían allá como lo son Lares de Guaba, Salvatierra de la Sabana y Salvaleón de Higüey. A eso se debe el nombre de Salvaleón de Higüey. Ovando fue nombrado Comendador de Lares, de la orden militar de Alcántara, del partido de Alcántara, especie de un distrito, compuesto de las villas de Salvaleón, Trebejo, etc. La villa de Salvaleón en el “Partido de Alcántara” dio su nombre a la Villa fundada en el Este de la Isla y que nombró “Salvaleón de Higüey”1; porque él era el único que podía fundar villas. En España el nombre de Salvaleón surgió en la Corona de la península, Extremadura, porque el asentamiento celta, establecido en el “Monte Porrino”, fue invadido por los árabes quienes a la vez fueron expulsados por el rey Leonés Alfonso IX, hacia el año 1225, pasando a llamarse desde entonces “Salva León”.

  En el verano de 1507 la misión en solicitud de mercedes ante las Cortes Reales de Diego de Manresa y el Bachiller Antón Serrano, Procuradores de la isla Española, a nombre de los “Consejos, Justicia y Regidores, Caballeros, Oficiales e hombres buenos de la Isla”, fue correspondida con el Real privilegio, del 7 de diciembre de 1508, en donde se les concedió “escudos de armas a la Isla, a Santo Domingo y demás villas: … Salvaleón de Higüey…, etc.”, luego de discutirse en la importante Junta de Burgos[1], en la primavera de 1508.

   Fue Fernando “El Católico” quien expidió y firmó la Real Provisión, en donde se le otorgaba “Escudo Real” a la villa de Salvaleón de Higüey, en fecha siete de diciembre del 1508.

   En el Archivo General de Indias[2] está la Real Provisión titulada “Concesión de armas a villas de la isla Española”; tiene la siguiente área de contenido: “Real Provisión concediendo escudo de armas a la isla Española y a las villas de: Santo Domingo, La Concepción, Santiago de los Caballeros, Bonao, Buenaventura, Puerto de Plata, San Juan, Compostela [Azua], Villanueva de Aquino, Verapaz, Salvaleón, Santa Cruz, Salvatierra, Puerto Real y Lares de la Guahaba”. Describe los escudos de cada una de ellas.

Escudo de Armas de Salvaleón de Higüey elaborado por el general Ramiro Matos González, en el año 1978, por encomienda del Dr. Joaquín Balaguer. Ramiro Matos González se basó para elaborar el escudo en la descripción del Archivo General de Indias.

   En cuanto a Salvaleón de Higüey se lee en castellano antiguo:

   “A la Villa de Salvalión (sic), un escudo, e en él, un león morado, en campo blanco, e el asiento de San George en lo baxo dos cabezas de ombres”.

   “…sygund e en la manera que aquí parescen todos debuxados los dichos escudos con los mismos colores e metales que son estos questan figurados en derredor del escudo e armas de la Isla, e las cuales dichas armas, doy a la dicha Isla e a cada una de las dichas Villas, sygund e de la manera que arriba va declarado, por sus armas conocidas para que las podades tener e poner en vuestros pendones e sellos e otras partes donde quysieredes e fuere menester; e otro sí, es Mi merced e voluntad, que todas las partes donde obieredes de poner e posieredes las Mis armas Reales, podáis poner en el escudo la figura de dicha isla Española de la misma forma e manera questá puesto en las armas Reales, que aquí van figuradas; y por esta mi carta mando a la Reyna Doña Xoana, mi muy cara e muy amada fixa; é el Príncipe Don Carlos Mi Muy Amado Nieto e a los infantes, Duques, Prelados, Condes, Marqueses (…) Caballeros, Escuderos (…) e Omes Buenos, de todas las ciudades e villas e lugares de todos Mis Reinos e Señoríos, e a todos e cualesquier personas a quien lo contenido en esta My carta toca e atañe e atañer pueda, e a cualquier dellos, que vos guarden e cumplan esta dicha My carta[3].

En lengua moderna se lee:

   “A la villa de Salvaleón de Higüey un escudo y en él un león morado, en campo blanco, que es el asiento de San Jorge. En lo bajo dos cabezas de hombres”.

   En la traducción a lenguaje heráldico actual tenemos que en donde dice “león morado” debe leerse “león púrpura”; en donde dice “asiento de San Jorge debe leerse “linguado de gules” y en donde dice “blanco” debe leerse “plata” lo que resultaría en:

   “A la villa de Salvaleón de Higüey un escudo y en él un león púrpura, en campo de plata, que es linguado de gules. En lo bajo dos cabezas de hombres”.

   Continúa Fernando El Católico, decretando en la Cédula Real, que “a cualesquiera personas que le toque y ataña el contenido de esa carta no consientan que se viole el tenor y forma de la misma ni que caduque en tiempo alguno su efectividad”.

Termina diciendo:

   “Dado en la muy noble e muy leal ciudad de Sevilla a siete días del mes de diciembre, año del Nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e ocho años. YO, El Rey”.

   Por real privilegio ordenado en Sevilla, un jueves 7 de diciembre de 1508[4], se le concedió a la villa de Salvaleón de Higüey su escudo de armas. Dentro de la heráldica Higüey se convierte en una de las primeras catorce villas de la Isla con Escudo de Armas. La llegada de la noticia de dicho hecho, así como la llegada material del propio Escudo Real a la Isla, se produjo a mediados del año 1509; dado el tiempo que tomaba el transporte desde Europa.

   En la genealogía de sus privilegios el primero que obtuvo Salvaleón de Higüey fue el de Villa blasonada, o sea, con Escudo de Armas[5]. A partir de ese momento, en menos de cuatro años, un 12 de mayo de 1512, es erigida en parroquia por el obispo de Santo Domingo, García de Padilla, junto con otras nueve, entre ellas la parroquia de El Seibo. Las tempranas distinciones otorgadas a Salvaleón de Higüey parecen sorprendentes, pero en realidad para la época y el contexto de la conquista, no lo fueron; ni fue el único pueblo fundado en la isla que ascendió en el escalafón urbano con tanta rapidez. Según Lucas Fernández de Piedrahíta, otorgar a las nuevas fundaciones en ultramar pronto reconocimiento de villa, dar títulos, prebendas religiosas y administrativas fue una política generalizada de la Corona durante las primeras décadas de la conquista.

   Esta flexibilidad se explica por la identidad jurídica y militar con que se instauraron en sus comienzos las villas en la isla. Lo importante era establecer en las regiones conquistadas entidades jurídicas, administrativas y militares, que ligaran, rápidamente, estas regiones a los territorios y autoridad real a costa del dominio de los indígenas. Para estimular y sostener dicho proceso, títulos, fueros y privilegios fueron otorgados generosamente a las poblaciones recién establecidas, lo mismo que a sus gestores. En la Isla esta estrategia resultó tan efectiva que para 1520 ya se contaban por decenas los pueblos y villas fundadas por españoles. Para Ovando el establecimiento de entidades militares significaba control.

   Quizás el escudo real fue solicitado por Juan Ponce de León en su condición de máxima autoridad de la región. A él le interesaba esa concesión que significaba reconocimiento, más poder y riquezas. En los incipientes asentamientos era el cabildo o su fundador el que elevaba las peticiones, acompañadas de memoriales, que exaltaban los servicios y sacrificios de la Villa en nombre de la Fe y de la Corona.

   Estos requisitos los cumplieron, rápidamente, los conquistadores de Salvaleón de Higüey, 1498 a 1504; Juan de Esquivel y Ponce de León pacificaron los territorios del Este de la Isla, con métodos criminales; aseguraron la alimentación de los colonos localizados en Santo Domingo.

   No obstante la liberal mano de la Corona para otorgar títulos y prebendas no se puede olvidar sin embargo que todo título o ascenso otorgado a la villa de Higüey primero tenía que ser suplicado, es decir, solicitado directamente al rey por un cuerpo jurídico que de ello se ocupara. “Por cuanto se nos suplicó y pidió merced que diéramos título, o diésemos armas a esa población o a esa ciudad [6]era la fórmula retórica común de las respuestas de la Corona a los solicitantes.


[1] En esa Junta se reunieron los navegantes más importantes del momento para proyectar nuevas expediciones, entre ellas una que buscase el canal o el paso a través del istmo centroamericano, hacia las islas de la “Especiería”. Se analizó lo de la isla de Santo Domingo y se acordó dar escudos reales a catorce villas.

[2]AGI/1.16403.15.2028//INDIFERENTE, 1961, L.1, F.97-98V;99-101

[3] García Lluberes, Leónidas. Crítica Histórica. Pág. 95 y 96.

[4] Por Real Cédula ordenada en Sevilla por el Rey Fernando el Católico, acogiendo la petición de los procuradores enviados al efecto, Diego de Nicuesa y el bachiller Antonio Serrano apoyada por Don Nicolás de Ovando, le fue concedido el escudo heráldico a la villa de Salvaleón de Higüey. El citado documento está registrado en el Archivo General de Sevilla con los siguientes datos: “Signatura. Indiferente General. Legajo 1961-Libro 1-, folio.97-98V; 99-101”.

[5]AGI/1.16403.15.2028//INDIFERENTE, 1961, L.1, F.97-98V; 99-101.

[6] Lucas Fernández de Piedrahíta. Op. Cit

Guerrero Castro, Francisco, 1964-. Origen, Desarrollo e Identidad de Salvaleón de Higüey. Santo Domingo, República Dominicana: Editora Nacional, 2011. ISBN 978 9945 469 46 2

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