Parecer

El miedo de los políticos tradicionales a los cambios actuales

Por Ricardo Mojica

La política tradicional de nuestro país y la actitud de los políticos pasados y actuales ha demostrado, con el pasar de los años, que no importa lo que haya que hacer o en lo que se tenga que incurrir con tal de mantenerse en el poder. Es lo que algunos líderes políticos ya fallecidos enseñaron, y es exactamente lo que hacen los políticos actuales: trampas, fraudes, compra de votos, distorsión de datos, apagones eléctricos, calumnias, entre otras marruñas.

A medida que vamos avanzando como nación parece que, en términos políticos, nos hemos quedado en el pasado y en el atraso. Lejos de la transparencia y la verdad tendríamos que preguntarnos cuál es el miedo que muchos políticos de nuestro país tienen o, a qué le temen, qué los ha conllevado a perpetuarse en una senaduría o en una alcaldía, o diputación.

Por otro lado, funcionarios que se han perpetuado en esa posición, como dicen el lenguaje popular, la ñoña, ya hemos visto ejemplo de que estos señores feudales han creído que los cargos que ostentan son herencia familiar, y que de ahí ellos salen cuando ellos quieran o cuando la muerte lo determine, mas no por voluntad del pueblo. Porque, precisamente, ellos han aprendido a manipular las masas utilizando todo lo que tengan que hacer con tal de mantenerse en el poder.

Una de las posibles razones que estos señores feudales tienen para no querer salir de esas posiciones es que saben que si se van se les acabará el juego, porque no dan para más nada, y han llegado a su punto máximo de elasticidad y sencillamente ya no tienen nada que ofrecer. Solo pueden hacer lo que siempre han hecho: mantenerse en el poder a costa de lo que sea y como sea.

Les tienen miedo a los cambios, temen que las nuevas generaciones los destronen, por eso no tienen ideología, ni siguen ningún principio, porque a la mayoría de estos monumentos políticos no les interesa ese tipo de ideas sobre las cuales se fundamente nuestra República Dominicana.

Una vergüenza que hoy en día a la mayoría de los políticos no les interesa el acervo cultural. Para ellos es más fácil tener un pueblo ignorante, dar migajas personales en vez de un proyecto de desarrollo provincial que ayude a las personas en sentido general. Es más fácil para ellos seguir comprando conciencia, porque no tienen el valor de ir a unas votaciones en la misma condición que los aspirantes con mentalidad fresca.

Tienen miedo a los cambios, temen ser olvidados, es por eso su temática de fraude, es lo único que les mantiene en su encumbrada herencia. Esa es la realidad de muchos de ellos, y lo más triste es que siempre cuentan con indigentes que siempre andarán detrás de ellos buscando 500 pesos y un pica pollo en cada elección, cuando existe la posibilidad de que lo saquen, y así se sigue el ciclo de la maldición de algunos líderes.

Al final todos somos afectados, porque el que vende su voto no se da cuenta de que está vendiendo también el futuro de sus hijos, de sus nietos y, posiblemente, de sus bisnietos.

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