Parecer

El muro de la estimación – Nueva generación de políticos

Por Darío Yrizarry Silvestre

¿Qué está pasando con nuestra juventud? ¿Por qué el viejo liderazgo se empeña en permanecer en el escenario político más allá de las expectativas? ¿Por qué los jóvenes no se sublevan ante estos rancios liderazgos?  ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos mantengamos sumisos y sumidos en el ostracismo político? Son preguntas que afloran de manera natural, pese a que se nota el empoderamiento de un significativo porcentaje con derecho al voto, quienes se suman al cuestionamiento de la clase política gobernante, respecto de los problemas sociales no satisfechos.

Sin embargo, un gran número de jóvenes que hacen vida política en nuestro país se encuentran esparcidos en diferentes organizaciones en espera de oportunidades para empezar el acarreo de la antorcha, a través del sendero que nos podrá conducir hacia una nueva idea de pensamiento; la que nos posibilitará entender el nuevo enfoque político que se vislumbra, aquel que será capaz de sepultar el viejo modelo que tanto daño nos ha causado e igual de corrupción ha arrastrado. Y esos jóvenes, estos de quienes hablamos, están varados en el  presente, pero preparados para abordar los temas sociales del futuro que podrán fortalecer el sistema de partidos de la República dominicana.

En las últimas décadas la República Dominicana ha generado movimientos que genuinamente representan un gran sector de la sociedad,conformados mayoritariamente por estos jóvenes, quienes nos han convencido de que hay una tendencia a romper con lo tradicional de la praxis política; nos han convencido de la necesidad “existencial” del surgimiento de nuevos talentos capaces de renovar el liderazgo vegetativo, que hoy hablan por nosotros.

Pero a su vez, oteamos cuán difícil se le hace al viejo liderazgo aceptar que detrás del horizonte existe una nueva generación capaz de romper con la tradicional y obsoleta manera de llegarle al electorado con dádivas y prebendas, practica toxica que tanto daño nos ha causado y que por décadas se ha hecho sin mostrar el más mínimo remordimiento de conciencia.

A esa juventud, estamos obligados a cederle el paso y brindarles toda oportunidad y colaboración para hacer posible la transformación de lo que tenemos hoy como Estado, a uno moderno.

De manera perversa, en una acción legitimada por el sistema de partidos, miles de millones de pesos del presupuesto nacional van a parar a los bolsillos del clientelismo chantajista, tirado a la basura en forma de bono-gas, bono-luz, tarjeta de solidaridad, nombramientos sin funciones y ayuda a miembros de partidos, sobrevaluaciones, exención de impuestos a los combustibles, exoneraciones a congresistas, el barrilito, y otra larga lista de aberraciones usadas sin planificación, las que, disgregadas, no han resuelto un solo problema medular de la sociedad.

El electorado dominicano sigue prefiriendo los políticos rejugados, solo por el tema de que aun en nuestra sociedad sigue arraigado el “paternalismo del Estado”, desaparecido ya desde hace décadas en la sociedad de estructuras modernas. Y tal parece que, de acuerdo a como se están manejando los temas políticos electorales, seguiremos estancados mientras los demás avanzan. La clase política dominante ha demostrado que no le interesa resolver los problemas medulares de los dominicanos para así mantener la supremacía como Estado protector y gobiernos paternalistas distribuidores de migajas.

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