Seguimiento

El precedente divisional en Santiago: Que no nos sorprendan con un “municipio Verón”

Por Ángel Morla

El año 2018, en materia legislativa y municipal, se despidió de los dominicanos como un verdadero culto a la dialéctica. Y si asumimos una concepción más contemporánea, diríamos que en realidad el año que recién finalizó se caracterizó en su ocaso por una auténtica muestra de “disputas discursivas”. O, volviendo a lo clásico, el año par se esfumó como una exhibición de encontronazos en el foro. Por poco se arma “la de Troya”.

El 28 de diciembre, “Día de los Santos Inocentes” ─en el que a muchos niños nacidos, por mucho tiempo, se les dio por nombre Inocencio─, el presidente Danilo Medina “sorprendió” con la promulgación de la ley no. 65-18. Con este nuevo instrumento jurídico la sección El Ingenio Abajo, junto a la comunidad de Cienfuegos, del municipio Santiago, quedó elevada a la categoría de distrito municipal, con el nombre de Santiago Oeste. Ahí, suponen algunos comunicadores y periodistas, comenzó con una forma definida la guerra por Santiago o la disputa política, social y económica. Tres colores que se mezclan creando los más interesantes matices.

Desde lo político, el hecho que una sección mejore hacia distrito municipal implicaría una oportunidad provechosa para los partidos políticos, en cuanto aumenta las posibilidades de representatividad. Muchos, infortunadamente, solo ven esta desde la posibilidad de conseguir un cargo electivo. En una sección únicamente existe como autoridad un alcalde pedáneo con sus respectivos ayudantes: un funcionario la más de las veces iletrado y que tiene a su cargo la tutela de las relaciones de quienes viven en un entorno rural, rodeados de actividades propias de la zona. Aunque, claro está, debe hacerse la salvedad que ciertas secciones tienen áreas urbanas o suburbanas, como era el caso de El Ingenio Abajo, cosa que no sucede en La Altagracia. Pero trascender hacia distrito municipal supone abordar ciertas complejidades y modifica el escenario electoral del municipio afectado.

Pero volviendo al asunto de la oportunidad política con relación a los distritos municipales, estos espacios, son una segmentación del gobierno; se constituye, por vía de elección popular una junta de distrito municipal, con su director y los vocales: Un “mini ayuntamiento”. En Santiago Oeste, la pretensión era elevarlo a la categoría de municipio, intento que no se materializó ─y creo que, por ahora, para bienestar de los santiagueros─. El distrito municipal acerca a las autoridades, por su naturaleza, a los ciudadanos, o así debiera ser; el suministro de los bienes y servicios básicos, en parte, pueden ofrecerse con eficiencia. No habría razón para no recoger la basura a tiempo, mantener los entornos embellecidos, las calles, aceras y contenes en buen estado, el alumbrado público en óptimas condiciones, y un largo etcétera.

En lo económico, el distrito municipal, investido de personalidad jurídica, un ente político bien conformado, trabajaría junto a los ciudadanos para incentivar, como manda la propia Constitución dominicana, la iniciativa privada. Los emprendedores locales, en el marco de sus posibilidades, podrían favorecer la creación de empleos decentes, con el apoyo imprescindible del ayuntamiento del municipio que le es superior y las dependencias del gobierno centralizado.

Y en lo social, por supuesto, y no menos importante por dejarlo de último, los dirigentes comunitarios, representantes de juntas de vecinos, y los propios habitantes del distrito municipal podrían hacer llegar a la junta de distrito todas las demandas y necesidades que observen. Con un debido proceso de discusión en la demarcación, se potenciaría el principio de participación ciudadana, consagrado a lo largo y ancho de todo el ordenamiento jurídico dominicano.

En fin, asumiendo los deberes jurídico y moral como baluartes del ejercicio de la política, sería cuestión de tiempo para observar cómo un distrito municipal despega con fuerza hacia el desarrollo humano. Pero la realidad es que la segmentación territorial en el país, y ahora en Santiago, no parece responder a intenciones deliberadas con antelación, en el escenario legislativo, por una necesidad inminente y comprobada de “independizar” los territorios que reclaman descentralización o desconcentración, según el caso, como El Ingenio Abajo y Cienfuegos.

Se preguntará el lector de SEGUIMIENTO, enterado de la contextualización que siempre hacemos a asuntos puntuales de La Altagracia, en qué nos incumbe la segregación del municipio Santiago. Sencillo, en que debe ser un espejo en el que se reflejen las demás entidades municipales del país. Desde aquí fuimos testigos hace un tiempo del enfrentamiento desembocado entre la junta de distrito de Verón-Punta Cana, durante la anterior administración, y el ayuntamiento de Higüey por la legalidad para los primeros de establecer arbitrios. Y vimos que finalmente terminaron acudiendo al Tribunal Constitucional, donde se decidió el asunto. Entre otras disputas subyacentes de las que no nos enteramos pero que están latentes.

Tenemos noción de la realidad del distrito municipal turístico Verón-Punta Cana que, a diferencia del caso El Ingenio Abajo y Cienfuegos en Santiago, está a una distancia considerable del centro de decisiones políticas y jurídicas de Higüey; una ciudad establecida en el centro del territorio, con relativa distancia de la costa, frente a una demarcación inferior, en términos de administración pública, pero que crece bajo una cosmovisión distinta. Desde allí se abraza la expansión económica, estándares de vida ─para quienes pueden permitírselo, que no son muchos─ que distan de los del tradicional Salvaleón de Higüey, anclado en muchos aspectos en la antiquísima vida colonial y hatera.

La década 2010-2020 está por finalizar, con esta última vuelta al sol: el año 2019. Además de la convulsión y frustración que vivirá la sociedad dominicana con el trajín electorero, será el año que definirá el rumbo de la próxima década 2020-2030. Este período será crucial para la nación, porque deberá ponerse los pantalones para enfrentar de una buena vez los flagelos arrastrados desde los años 60 del siglo pasado. Esta coyuntura, quizá, se tome en cuenta por cierto grupo que crea conveniente propiciar una segmentación en el municipio Higüey, con miras a independizar a Verón-Punta Cana.

Hay razones para creer, a priori, en la conveniencia de “descentralizar”; siempre y cuando se haga con premura nada bueno resultará. La zona costera de La Altagracia se ha expandido económica y poblacionalmente; eso nadie lo duda. Pero debe sopesarse con cuidado. Tenemos desde 1962 un municipio adicional a Higüey, San Rafael del Yuma, cuya “descentralización”, sólo lo ha aislado. Igual caso con el municipio Guaymate, en la colindante provincia La Romana, que parece todo menos una “ciudad”. Asimismo, el caso del municipio Puñal, demarcación que se describió en 2011 por el Consejo de Desarrollo Estratégico de Santiado (CDES), como “tierra de nadie”1.

Un mal menor, no obstante, me parece, fue no abalanzarse a declarar Santiago Oeste municipio, sino distrito municipal; “para observar cómo evoluciona”, argumentaron los legisladores. Y eso que cuenta, según los propulsores de la ley 65-18, con 25.47 Km2 de superficie, al año 2013, y más de 9 mil habitantes por kilómetro cuadrado; a su parecer, la zona de mayor densidad poblacional. Hay que notar que es mucho más grande que la ciudad Salvaleón de Higüey de sólo 13.76 Km2 al 2006; es decir, que, tomando en cuenta las variaciones que pudiesen ocurrir en unos 13 años en Higüey, y lo que haya crecido el nuevo Santiago Oeste en 5 años, es probable que este tenga el doble del tamaño de nuestra ciudad: un municipio que nació con la República.

En resumidas cuentas, no es que no merezcan con justicia los territorios expandidos y con cierta identidad sociocultural, política y económica trazar su propio rumbo con gobiernos locales diferenciados; el punto clave es que merecen conquistar esa libertad con cautela y sin larzarse al precipicio, como un ave que intenta volar sin que las alas se hayan desarrollado con firmeza. Tampoco que la demarcación cabecera deba aceptar la división. De antemano conocemos que por largo tiempo se resistieron las metrópolis del siglo XIX a aceptar las independencias americanas, aun encontrándose aquellas a miles de kilómetros de distancia, del otro lado del planeta. En lo reciente, tampoco lo ha querido España con los catalanes. Mucho menos lo va a querer un municipio de un país tan pequeño como la República Dominicana.

Santiago Oeste había luchado por mucho tiempo por su descentralización administrativa, ahora convertidad en desconcentración3; aun así parece que no es tiempo de que se concretara; hoy es un hecho. En el resto del país, casi sin dudarlo, parece que comenzará en el próximo decenio un movimiento igual en distintos sectores de condiciones con apariencia de igualdad pero diferentes. A lo que toca apelar es a la renovación de la conciencia en una clase política que no tome decisiones apresuradas ni a conveniencia de unos pocos. Que no sea, en lo adelante, como destaca Enmanuel Cedeño Brea en Santiago Oeste, sin Norte2, que visualiza el caso de Santiago desde la teoría del Public Choice, “un ejercicio clásico de búsqueda de rentas”. Es hora de reservar culto al tiempo; esperar que la conveniencia coloque el puente sobre el río, no nos lancemos a cruzarlo sin recursos, si sabemos que la crecida nos llevará consigo.

(1) Grullón, A., López, M. (2011). CDES califica catastrófica división Santiago. Plan Estratégico de Santiago (PES). Disponible en: http://pesantiago.org/cdes-califica-catastrofica-division-santiago/

(2) Cedeño, E. (1 de enero de 2019). Santiago Oeste, sin Norte. Acento. Disponible en: https://acento.com.do/2019/opinion/8638445-santiago-oeste-sin-norte/

(3) Sobre conceptos de descentralización y desconcentración en el contexto municipal, ver artículo 6 de la ley no. 176-07, del Distrito Nacional y los municipios

 

 

 

Etiquetas

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

1
Escribanos y envíenos sus denuncias.
Powered by

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker