Parecer

El Precio De La Desigualdad; Gracias Stiglitz

Eduard CaraballoEugene Stiglitz (economista, 1943) nunca pensó que sería reconocido tan tarde luego de haber sido galardonado en 1979 con la Medalla John Bates como premio nobel en el año 2001, y esta sorpresa se debe a que ha sido uno de los críticos más aguerridos del (FMI) o Fondo Monetario Internacional y de las políticas que nacieron de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods (Nueva Hampshire, Estados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944, que establecieron el nuevo orden económico mundial que se manejo vigente hasta principios de la década de 1970, cuando fueron tomadas por R. Nixon las recetas económicas del profesor universitario de Chicago, el maestro Milton Friedman, a pesar de haber sido las épocas de oro del capitalismo, y soy de los que piensan que el éxito de Chile se debió a la adopción económica por parte del dictador Augusto Pinochet a través de los Chicagos Boys.

Stiglitz ha sido un gran crítico de la globalización o el neo-liberalismo, porque sus resultados como modelo económico solo han creado desniveles sociales que no han sido los mejores al juicio del economista estadounidense; pues el neo-keynesianismo ha sido la bandera del autor del libro El Precio De La Desigualdad.
Las visiones más tradicionales de la economía, en particular el enfoque neoclásico, defienden que los mercados son eficientes para maniobrar el bienestar de la economía según Adams Smith con su laissez-faire. Sin embargo, Joseph Stiglitz sostiene que los mercados son perfectos bajo una serie de circunstancias muy específicas. Esto se debe a que la información es imperfecta, lo que también se conoce como asimetría informativa (DLC), considerando que el libre mercado solo ha agudizado la brecha entre los más poseídos y los menos; el pensamiento del economista es que el estado debe tener más participación y de la misma forma regular los beneficios para que sean más participativos dentro de la sociedades.

En su libro el Precio De La Desigualdad detalla de forma inigualable las consecuencias de las desigualdades que generan las manos invisibles del libre mercado o liberalismo económico: altos índices de criminalidad, problemas sanitario, menores niveles de educación, de cohesión social y esperanza de vida y muchos otros más, según el autor, el 1 % de la población mundial goza del mejor nivel de vida con relación al resto 99% y con mucha razón La ex directora del Fondo Monetario Internacional y actual presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advierte: “El aumento de la desigualdad puede dañar el crecimiento económico y los vínculos sociales, y podría provocar también inestabilidad política”.

Entre las regiones donde en las últimas dos décadas no se ha producido un aumento de la desigualdad se encuentra América Latina. Aunque siga siendo una de las regiones con el mayor nivel de desigualdad en las rentas, entre 1990 y 2012 ésta se ha reducido en 14 de 20 países latinoamericanos. La causa radica en tres factores: Mejor formación escolar de nivel de secundaria, política activa de los Estado a favor de salarios mínimos, programas estatales de transferencia en beneficio de los pobres (UNDESA 2013).

Mucho mayor que distribución desigual de las rentas es la del patrimonio. Casi la mitad del patrimonio recae en el uno por ciento más rico. Aún más estremecedor es otra cifra: las 85 personas más ricas del mundo poseen más patrimonio que la mitad más pobre de toda la población (Oxfam 2013). Esto se debe, en primer lugar, a la lógica del capitalismo financiero, pero también a las numerosas posibilidades de evasión tributaria y de fraude fiscal.

Una parte considerable del patrimonio de los ricos se encuentra en la actualidad oculta en paraísos fiscales. Según estimaciones, unos 18,5 billones de dólares norteamericanos que no han tributado se encuentran offshore (Oxfam, 2014).

Conocer las razones de la desigualad que nos afecta nos basta, pues veces llegamos a pensar que la desigualdad no es el problema, sino más bien el requisito para que la economía crezca desde una perspectiva de la Anatomía Del Estado de MURRAY N. ROTHBARD o desde la óptica Kafkiana.

La reducción de la desigualdad es, en primer lugar, una tarea de la política nacional de cada estado, pero también la cooperación internacional resulta de importancia y eso especialmente en la lucha contra la fuga transfronteriza de capitales y la evasión fiscal de las empresas transnacionales e individuos ricos, que representan una causa importante de la creciente concentración de rentas y patrimonio; aun que nuestro país la presión fiscal se mantiene sin cambios en los últimos años, en el 13,2% del PIB, somos un país con una presión fiscal media-baja, en relación al resto de los países del ranking; sin olvidar que la ley 12-1 en su periplo de implementación lleva consigo cuatro ejes fundamentales, de los cuales la eficiencia fiscal, educativa y eléctrica son de mucha importancia.

El 20% de la población dominicana más pobre no alcanza ni el 5% de las riquezas del país; mientras que otro 20% de los más ricos se beneficia en un 50% del patrimonio nacional, lo que hace cada vez más profunda la brecha de desigualdad social, Esta afirmación la emite Rosa Cañete Alonso, directora en el país de Oxfam, una confederación internacional integrada por 17 organizaciones que trabajan en aproximadamente 90 países del mundo para encontrar soluciones a la pobreza; también dijo “La desigualdad es altísima en República Dominicana, es una de las más altas en la región de Latinoamérica, y hemos sido uno de los países que no ha logrado reducir la desigualdad en la última década” aun que como país hemos estado creciendo por encima del 5% en las ultimas de dos décadas, según el Banco Central de la República Dominicana.

Priorizar acciones que vayan en dirección a mejorar la inversión en educación, salud, políticas de empleo, seguridad social, que garanticen mejores condiciones laborales, entre otros pilares fundamentales para el desarrollo y crecimiento del ser humano, podrían reducir la desigualdad, explico la directora de Oxfam.

La desigualdad social que en buena forma de entender seria la desigualdad económica o de ingresos per cápita, reducir los desniveles salariales o de sueldo conseguidos mediante pactos empujados desde las organizaciones sindicales y llegar a acuerdos con el sector privado y el estado, estableciendo buenos salarios mínimos; haciendo retroceder el alto nivel de trabajos informales y atípicos y aumentar la tasa de trabajo formales, es de mucha importancia a juicio de una mejor practica social, pues a mejores ingresos, mejores condiciones de vidas lo que acarrearía mejor esperanza de la misma.

Las naciones con más problemas desiguales suelen ser los que muestran mayores brechas de salarios entre los trabajadores, los gerentes y empresarios. Esta brecha es una de las razones directas de pobreza y marginación social. También se debe trabajar en la reducción de la distancia salarial entre mujeres y hombres. Cuando los ingresos son lo suficientemente buenos en una familia, concentran mejor desenvolvimiento del ser humano, porque haciendo uso de los mismo estaríamos recibiendo mejor tratamiento de parte las prestaciones de servicios privados que no son alcanzados a través del estado; muy a pesar de que es el estado el responsable de administrar de forma descentralizada los servicios básicos en sentido general.

En la medida en como sociedad logramos identificar los tipos de patologías sociales que afectan a sus principales actores o mejor dicho que sus efectos nocivos van en detrimento exclusivamente a la gran mayoría pobre, no solo de nuestro país República Dominicana donde la pobreza extrema o su quinta definición que se sitúa entre el 5% y el 10% según El informe “Panorama Social de América Latina 2018”, sino que más bien nos damos cuenta a través de coeficiente de GINI y los informes del Banco mundial colocando la pobreza aguda en el uso diario para satisfacer sus necesidades inmediata en 1.25 dólar diario, aun que es preciso mencionar que la desigualdad se mide por la falta de acceso a múltiple servicios básico de la vida diaria.

Una gran mayorías de países están luchando con escasos avances en contra de las desigualdades sociales, ya que la desigualdad no lleva un solo nombre, es una enfermedad que hace metástasis en diferentes parte del cuerpo social como son la desigualdad: Social, Económica, Educacional y Género.

Observaciones a considerar

¿Qué podemos hacer según expertos nacionales e internacionales?

Invertir en cooperación y desarrollo; Mejorar los accesos al sistema sanitario; Creación de sistemas fiscales justos; Mejorar el acceso a recursos públicos básicos; Desarrollar conciencia al cuidado del medio ambiente y Aumentar los esfuerzos en reducción de las brechas salariales.

Con el Apotegma: tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales, los gobiernos empezarían a profundizar sus esfuerzos en reparar el daño que ha causado el precio de la desigualdad en la implementación del capitalismo extremos con lo ha calificado el papa Francisco, por que se hace más que evidente que los gobiernos han invertido más su atención en crear grandes emporios comerciales nacionales e internacionales, que en la redistribución de los beneficios que generan con sus manos de obra los pueblos que mas son afectados en los cuatro puntos cardinales; la crisis sanitaria que nos ha tocado atravesar (covid-19) y la que se avecina nos hace pensar que la salida está en la ineludible concienciación de todos para poder dar la mejor respuesta a las exigencia que nos retan a trabajar juntos y mejorar la distribución de la riqueza; la democracia participativa; la igualdad entre géneros.

Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker