Historiador de la Ciudad

El rol de Higüey el 27 de febrero de 1844

Por Francisco Guerrero Castro

Francisco Guerrero Castro, historiador.

El 27 de febrero de 1844 comienza a estructurarse la Junta Central Gubernativa a raíz de la proclamación de la República. Este constituyó el primer gobierno que tuvo el país en condiciones de vida independiente y republicana organizando las primeras acciones políticas y militares que consolidaron la independencia nacional. Bobadilla, Sánchez, José Joaquín Puello, Remigio del Castillo, Wenceslao de La Concha, Mariano Echevarría, Pedro de Castro y Mella formaron parte de ella. El segundo la presidió por primera oportunidad, poco después la presidió Bobadilla. Siempre estuvo sacudida por las contradicciones entre dos bandos: liberales duartistas y conservadores ligados a planes proteccionistas. Fue varias veces reconformada con otros miembros.

A la Junta Central Gubernativa le sucedió el primer gobierno de Santana, luego que este diera un golpe de fuerza apoyado por militares y por conservadores de la propia junta haciéndose nombrar presidente de la misma en julio del 1844 y luego presidente de la República en noviembre de ese mismo año. Todo esto ocurrió como consecuencia del pronunciamiento de los pueblos del Cibao, el 4 de julio de 1844, contra la Junta Central Gubernativa por instigación de Ramón Matías Mella quien deseaba que Duarte fuese escogido para ocupar por primera vez la presidencia de la República recién constituida.

En la noche del 27 de febrero varios higüeyanos participaron del hecho entre ellos José Cedano quien estaba en Santo Domingo y se unió a los patriotas reunidos en la Puerta del Conde de Peñalba.

Modesto Cedeño también estuvo presente la noche del 27 de febrero del 1844 y fue durante las luchas políticas un decidido antisantanista como auténtico hijo de su lugar de origen, Higüey. Eso le causó el exilio. En 1861 tomó parte de la expedición que se propuso hacer fracasar la reincorporación a España. Salió ileso de la fatal expedición y se pudo ir a Venezuela en donde murió a principio del año 1920. El antisantanismo adquirió en Higüey ribetes alarmantes luego del fusilamiento de Duvergé en El Seibo. Este gozaba de mucha simpatía entre los hombres de armas higüeyanos debido al estímulo que brindó a las tropas de la Villa en las guerras de independencia.

Félix Chalas nació en Santo Domingo, pero hizo de Higüey su pequeña patria. Fue oficial de la independencia. A consecuencia de la conspiración revolucionaria, que ocasionó la muerte de Duvergé, fue desterrado a perpetuidad en el año 1855. Lo liberó de esa pena un decreto dado el año siguiente. Durante la Segunda República estuvo adscrito al bando azul. Estuvo expulso en el régimen de los seis años de Báez. Falleció en Higüey en donde discurrieron los demás días de su vida en 1888.

Juan Rijo estuvo presente esa noche del 27 de febrero de 1844 y fue uno de los oficiales que formaron la primera columna enviada por Higüey a engrosar las fuerzas comandadas por Pedro Santana para afianzar la independencia declarada en la Puerta del Conde de Peñalba. Fue persona de nombradía en la villa de Higüey. Formó parte de la Sociedad Amigos del País fundada por el Pbro. Manuel María Valencia que se encargaría de traer al país a todos los dominicanos esparcidos por el mundo que no tuvieran con qué pagar el pasaje de regreso.

Tomás Rijo era nativo de Higüey, vivía en el paraje de San Pedro, a corta distancia de Higüey. Pertenecía a una antigua familia[1] del lugar y era dueño de una apreciable cantidad de tierras y ganado. Se encontraba entre los higüeyanos que el año antes de fundada la República, anhelosos de libertad, apoyaron en el Este la conspiración originada en la Capital y con ramificaciones por el Cibao contra las autoridades de ocupación haitianas. El comisionado Charles Herald venido al territorio por esos días y enterado de cuanto se tramaba por la denuncia que recibiera a su paso por Santiago de los Caballeros le remitió preso a Haití junto con otros.

La denuncia consistió en que “un capitán de la guardia nacional de Higüey, llamado Vicente Ramírez y un ciudadano, Tomás Rijo, habían tenido propósitos contrarrevolucionarios fue necesario arrestarlos (…) de ese modo se paralizará la influencia que dos o tres familias de este pueblo ejercían en la común entera[2]”.

Tomás Rijo era un elemento, puramente, civil dedicado al fomento de sus bienes agrícolas y pecuarios. No tuvo la suerte de vivir largo tiempo en la ansiada libertad, pues falleció en el 1845 durante el primer año de la independencia.

Vicente Ramírez era de Santo Domingo, pero vivió en Higüey en donde terminaron sus días a finales de marzo de 1847.

Vicenta Cedeño y el izamiento de la bandera nacional en Higüey

La primera bandera[3] nacional que se izó en la villa de Salvaleón de Higüey en los primeros días de la independencia fue elaborada por la joven Vicenta Cedeño que “vivía en la actual calle Duvergé, entonces Calvario. Vicenta Cedeño tenía entonces, en 1844, 16 años de edad, pues vino al mundo el 20 de diciembre de 1828. Era hija legítima de Miguel Cedeño y Margarita Suárez”[4].

Vicenta también hizo la bandera norteamericana que en 1869 “enarboló en la Plaza de Armas de Higüey el general José Caminero, cuando el presidente Buenaventura Báez, ayudado por Manuel del Monte, Nicolás Ureña de Mendoza, Jacinto de La Concha y otros, trataba de imponer al pueblo la Anexión del país a los Estados Unidos.Cuentan que la bandera americana estuvo enarbolada durante 15 días en esta ciudad y que al ser izada por primera vez, a los acordes del Himno de los Estados Unidos de América, Nicolás De Soto, Colén, se negó a tocar su clarinete: clarinete histórico, pues lo había recogido en el campo de Las Carreras después de la vergonzosa fuga del ejército Imperial de Haití”[5].

Este período o época que comienza en 1844 y termina con la anexión a España en 1861 es conocido como la Primera República. “Quizás sea este el período de mayor esfuerzo patriótico. Se inicia el 27 de febrero de 1844 con el grito de independencia en el Conde, de conformidad con el ideal patrio del fundador de la República, Juan Pablo Duarte”.[6]

1. “La del tinerfeño Cristóbal Rixo que, con su mujer y seis hijos, salieron desde Garachico en 1609 en calidad de pobladores con el compromiso de residir allí no menos de seis años; …una de esas familias, los Rixo, nos consta que se estableció en Higüey, donde formó parte de su élite”. Hernández González, Manuel Vicente: La colonización de la Frontera Dominicana, 1689-1795.

2. Datos del historiador Vetilio Alfau Durán.

3. El origen de la bandera dominicana es sublime. Símbolo de la libertad y la soberanía nacional. Fue concebida por el patricio Juan Pablo Duarte. Su diseño fue aprobado por Los Trinitarios el 16 de junio de 1838. Ondeó airosa por vez primera el 27 de febrero de 1844, día de la Independencia Nacional. La misma fue elaborada por la señorita Concepción Bona y su prima la señorita María de Jesús Pina. En cuanto a su descripción la Constitución dominicana establece que la Bandera Nacional contiene los colores: azul ultramar y rojo bermellón, en cuarteles esquinados y alternados de tal manera que el azul debe quedar en la parte superior del asta, separados por una cruz blanca, de un ancho igual a la mitad de la altura de cada cuartel, llevando en su centro el escudo de armas de la República. El significado de los colores de la bandera nacional poseen un significado particular. El rojo representa la sangre vertida por nuestros libertadores; el azul expresa nuestros ideales de progreso y libertad y que Dios protege la nación dominicana; y la cruz es el símbolo de la lucha de nuestros libertadores para legarnos una patria libre. Su color blanco nos recuerda que la paz y la unión deben prevalecer entre todos los dominicanos. El uso de la bandera está regulado por la ley No. 360, dictada en 1943, y sus respectivas modificaciones, establece que la Bandera Nacional debe ondear en todos los edificios públicos e instalaciones militares y judiciales. Todo el pueblo debe izarla en sus hogares los días de fiestas patrias. Las naves marítimas y aéreas nacionales la deben llevar izada. Las escuelas, colegios y universidades y, en general, las entidades educativas deben rendirle homenaje y presentarla izada a sus estudiantes. El presidente de la República la lleva cruzada en su pecho, en la banda presidencial. Las embajadas y consulados dominicanos la deben también izar en sus oficinas ubicadas en el exterior; además en las residencias de embajadores nacionales debe izarse, durante las fechas patrias dominicanas, junto a la bandera del país donde presentan sus servicios. La bandera que usan los buques mercantes no llevará el escudo de armas.

4. Vetilio Alfau Durán. La Primera Bandera. Listín Diario. 27 de junio del 1937.

5. Ibídem.

6. Vásquez Vásquez, Pedro Ramón: Historia de Interior y Policía. Boletín del Archivo General de la Nación. No. 108. Febrero de 1989. Pág. 6.

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