Historiador de la Ciudad

El “traslado” de la villa de Salvaleón de Higüey a su ubicación actual

Por Francisco Guerrero Castro

Francisco Guerrero Castro, historiador.

Según Américo Lugo en su obra Escritos Históricos, en la parte titulada Salvaleón de Higüey. Lo que dicen Las Casas, Oviedo, Herrera y Charlevoix nos narra que: Aunque parezca fuera de sazón, reuniré algunos datos de autores, escritos sobre el primer establecimiento de Salvaleón de Higüey que coincide con la mudanza de la villa de Santo Domingo: “Hizo edificar Juan de Esquivel (enviado por el comendador mayor Ovando, a “pacificar” a Higüey) una fortaleza de madera en cierto pueblo de indios, algo cerca del mar, metido en la tierra, donde le pareció convenir, y dejó allí nueve hombres con un Capitán llamado Martín Villamán. En tanto que la guerra se hacía, el Gobernador (Ovando) mandó que esta villa de Santo Domingo, que está en la otra parte del río, se pasase a esta, donde agora está”[1]. Quemada la fortaleza y matados sus guardianes en venganza de sus desafueros, por los indios, tan pronto lo supo el Comendador envió de nuevo a Esquivel por capitán general a hacer la guerra a estos, y después de vencido el gran cacique Cotubanamá, y llevado a Santo Domingo y ahorcado por Ovando[2], este “mandó poblar dos pueblos o villas de españoles, para tener esta provincia (de Higüey) del todo segura, que más cabeza no alzase; una, cerca de la mar, que fue nombrada Salvaleón, y la otra, dentro de la tierra, llamada Santa Cruz de Acayagua”[3]. La Villa de Salvaleón de Higüey establecióse el año 1504. El cronista Fernández de Oviedo solo dice, por su parte: “El comendador de Alcántara, don Frey Nicolás de Ovando, fundó la Villa de Higüey”[4], y hace luego mención del ingenio de Villoría, en término de Higüey. En 1601, el historiador Herrera resume lo que dice el Padre Las Casas[5]. Charlevoix dice: “Lo que hoy (1724) se llama Altagracia, es aparentemente lo que antiguamente se llamaba Salvaleón de Higüey”[6]. Don Antonio de Alcedo, en su Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América, publicado en 1787, dice: “Iguei (Salvaleón de) Villa de la Isla Española o de Santo Domingo, Fundada por el Capitán Juan de Esquibel, 28 leguas al Oriente de la Capital[7]”.

Lo que al respecto dicen Moreau de St. Méry y Fr. Cipriano de Utrera. “En el sentido de una línea Norte y Sur que pasara hacia el medio de la isla de la Saona, y a seis leguas de la costa Sur de Santo Domingo, está la villa de Higüey, conocida también por los nombres de Salvaleón de Higüey y de Alta-Gracia. Ha sido muy considerable, y su territorio era afamado por su extremada fertilidad en azúcar. Salvaleón fue fundado por Juan de Esquivel en 1502, 1504 o en 1506, porque los autores citan tres épocas; y en 1508 obtuvo por armas un escudo de plata con un león de púrpura, que tenía en la parte inferior dos cabezas de hombres al natural. Hay historiadores que parecen creer que Higüey y Salvaleón de Higüey eran dos establecimientos distintos, y que el último estaba próximo al mar. Higüey está bajo la invocación de St. Denis. Cuando la decadencia de la isla, se encontró reducido a una cincuentena de habitantes. En el curso del presente siglo (XVIII) se ha construido en ella una nueva iglesia, y la población actual se eleva a 500 personas, provenientes de las más antiguas familias de la colonia”.

Y por último, el P. Utrera escribe lo siguiente: “Tengo ya suficientemente comprobado ser cierto que Salvaleón de Higüey no es el mismo pueblo que el actual Higüey. Moreau de St. Méry ya nos dice: “II est meme des historiens que semblentcroire que Higüey et Salvaleón de Higüey étaientdeuxétablissementsdistincts, et que le dernierétaitproche de la mer”. Juan de Valladares, piloto examinado hacía ya 30 años, escribió una “Memoria de los Puertos que hay alrededor de la Isla de Santo Domingo”; y este sujeto se halló en las luchas de Alonso Pizarro. El párrafo que viene a cuento es este: “Del Cabo Engaño al puerto de Higüey el biejo ay seis leguas y dos brazas y media a la entrada, pueden surgir navíos dentro de él. De Higüey biejo a la Saona ay cinco leguas; en esta ysla pueden surgir muchas naos al oeste della”. Esto está en la colección Muñoz[8].

La villa de Higüey en Yuma perdió preponderancia al marcharse Juan Ponce de León hacia Borinquén en 1508. La estocada mortal para su desaparición la dio el censo del 18 de diciembre de 1514 que disgregó a la población. Con la repartición de tierras e indios se originó en esos territorios la ruralización social; ampliando la crianza de ganado y la agricultura. Una gran cantidad de colonizadores, del Higüey de Yuma, se fue a los pueblos de indios, bajo el sistema de “Las Encomiendas”. Uno de los pueblos de indios al cual emigraron fue a cacica Isabel de Higuanamá, en donde está Higüey, hoy en día; cruce obligado hacia otros pueblos indígenas como Anamuya, El Macao, El Salao, Adamanay, Nisibón, Aycayagua, La Bacama, Yuma, Cucama, Guaymate, La Ceiba, Bávaro, Bayahibe, Quiabón y otros.

El actual Salvaleón de Higüey se erigió sobre un pueblo indígena existente. Desde la planicie elevada, que comienza en la parte trasera del santuario San Dionisio, se puede divisar a leguas y en su totalidad el terreno en dirección descendente hacia la costa Este. El lugar no había sido elegido al azar por los indígenas. Históricamente, consta que los indios taínos guerreaban con los caribes, procedentes de Borinquén, de las islas menores, por lo que escogieron un lugar estratégico excelente. Los colonizadores eligieron el lugar por la misma razón: evitaban ser sorprendidos dada la visibilidad del amplio radio de acción militar.

“La mayoría de las villas fundadas por españoles tienen un antecedente urbano o de asentamiento indígena en sus orígenes. La necesidad de mano de obra, la utilización de redes de comunicación ya establecidas, la importancia de un sitio de abastecimiento agrícola y agua, hacen que la colonización española y la fundación de villas dependieran de los asentamientos humanos indígenas[9]”, lo que ocurrió con el lugar que ocupa, actualmente, Salvaleón de Higüey.

En el año 1995 se remodeló el parque 15 de Agostoy las excavaciones realizadas en el lado Norte de la iglesia San Dionisio dejaron al descubierto un cementerio. En las noches, a escondidas, penetré al lugar, pude ver esqueletos enterrados de “cuchillas” a la manera taína y en posición horizontal al estilo cristiano; cerámicas, jarrones de barros de diferentes colores. Salvaleón de Higüey se desarrolló sobre un fundo indígena. No supe a donde fueron a parar los esqueletos ni las cerámicas.

“En medio de estos montes hacían los indios sus pueblos, talados los árboles tanto cuanto era menester quedar de raso para el tamaño del pueblo y cuatro calles en cruz (quedando el pueblo en medio), de 50 pasos en ancho y de luego un tiro de ballesta; estas calles hacían para pelear, a las cuales se recogían los hombres de guerra cuando eran acometidos”[10].

“En esta isla Española y en la de Cuba y en la de San Juan de Puerto Rico y Jamaica y las de los Lucayos, había infinitos pueblos, juntas las casas y de muchos vecinos juntos de diversos linajes, puesto que de uno se pudieron haber muchas casas y barrios multiplicados (…) comúnmente había en estas y en las ya dichas Islas los pueblos de ciento y doscientos y quinientos vecinos, digo casas, en cada una de las cuales diez y quince vecinos con sus mujeres e hijos moraban (…). Los pueblos destas Islas no los tenían ordenados por sus calles, más de lo que la casa del rey o señor del pueblo estaba en el mejor lugar y asiento, y ante la casa real estaba en todos una plaza grande más barrida y más llana, más luenga que cuadrada, que llamaban en la lengua destas Islas batey, la penúltima sílaba luenga, que quiere decir el juego de la pelota (…) También había casas cercanas a la dicha plaza, y si era el pueblo muy grande, había otras plazas o juegos de pelota menores que la principal”[11].

“Estos datos indican que la planta urbana de calles en cruz impuesta por los españoles no era desconocida en América, ni aun entre pueblos de poco adelanto cultural como los taínos antillanos; para no hablar de los centros urbanos de las grandes monarquías, como el Tenochtitlán de los aztecas; el Cuzco, Ollantaytambo y Chanchán de los peruanos, así como Cajamarquilla y Pachacamac”[12].

No se indica en los documentos el esquema urbanístico que se aplicó en esos pueblos, pero es claro que se tomaron poco en cuenta las Cédulas Sobre Buen Gobierno y Fundaciones para la isla Española traídas por Ovando. En el Higüey actual no se conservan vestigios de la aplicación de esas normas y sería difícil de determinar, porque el casco urbano colonial se circunscribe a cuatro calles las cuales circuncidan el antiguo santuario y conforman un trapecio sin paralelismo.

Diversos factores se presentaron para que la villa de Higüey, fundada en los alrededores de la casa fortaleza de Juan Ponce de León, en Yuma, desapareciera y se desarrollara en torno al fundo de Isabel de Higuanamá, en donde apareció el lienzo de la Virgen, en un naranjo, detrás de la ermita de madera, en el solar que Simón de Bolívar construyó la iglesia de Nuestra Señora de La Altagracia, en mampostería, entre 1567 y 1572; nombrada San Dionisio el 11 de abril del 1694.

El Higüey localizado en Yuma desapareció, paulatinamente, con el tiempo. ¿Pero cuándo comenzó a ocurrir ese hecho? Ningún documento nos contesta la interrogante. Las Casasescribió que Salvaleón de Higüey estaba “cerca de la costa” y la Relación de San Juan de Puerto Rico dice que Juan Ponce de León partió a la conquista de Puerto Rico desde la isla de Santo Domingo, “del puerto de Higüey el viejo”, de un lugar que llamaban “Salva_León”. Mencionar “Higüey el viejo” era porque existía otro poblado, más reciente, con el mismo nombre. Y ese poblado, “nuevo”, es la actual. Y entiéndase “nuevo” entre comillas ya que, el Higüey actual, está edificado sobre un pueblo indígena.

Para el 1514, cuando el censo de encomenderos, no se registra por escrito que ocurriera un traslado de la población; ni para el 8 de abril del 1518 cuando se reunieron los principales de la población en Cabildo para elegir Procurador que los representase en las cortes de Santo Domingo[13]. Los pueblos no se trasladan, sino que desaparecen con el tiempo; por la emigración lenta de la población a otros lugares. La razón de la desaparición fue una de las cuatro siguientes:

  1. Fue la construcción en 1517 de los ingenios de Sanate y Chavón.

Se podría pensar que la primera razón de un desplazamiento poblacional, desde el Higüey de Yuma al Higüey actual, fue el despoblamiento del primero por la construcción de los trapiches en Sanate y Chavón y la subsiguiente mejoría económica que se produjo; es creíble, ya que ambos ingenios se encuentran a una distancia entre ocho y diez kilómetros del actual Higüey. Sus ruinas son reflejos de la prosperidad de la Villa en aquellos tiempos, pero no es así, porque la Villa se hubiese arrastrado hacia allá, aunque fuese el Higüey actual cruce obligado de todos los demás pueblos indígenas. El negocio de los trapiches funcionó por poco tiempo, pues la distancia era grande entre ellos hasta donde era navegable el río Chavón. A este ingenio se llega, cómodamente, desde Yuma; tomando el antiguo camino real entre Benerito y La Magdalena que da al río Chavón.

  1. Fueron los males que aquejaban a las villas fundadas, hasta ese entonces, y que se mencionan en un documento llamado “Relación de algunos vecinos de la isla Española denunciando los males que sufre la Isla y pidiendo remedios que eviten su ruina”[14].

La segunda razón de un desplazamiento poblacional fue porque la villa del Higüey de Yuma no pudo sobrevivir a los males que la aquejaban y que, según el escrito firmado por Lucas de Morales, como “procurador de la villa e vecinos de la villa de Salvaleón de Higüey e por virtud del poder que de ellos tengo” las villas en la Isla estaban faltas de “iglesias, gobernadores, negros esclavos, inmigrantes y mujeres de Castilla”. Solicitaban que “ningún vecino tenga más de ochenta indios ni menos de treinta; que el Rey, ni jueces ni almirantes, ni abogados, ni parranderos tengan indios; que los vecinos se aprovechen de los negocios en la carga y descarga de las naos; que la sal baje de precio; que los regidores no sean perpetuos; que disminuyan los derechos de los jueces, escribanos y carceleros; y que haya moneda de oro y plata en muchas cantidades”.

¡No había iglesias! Aunque tal solicitud pudiera ser de iglesias, construidas en ladrillos y mampostería, que en Higüey se hizo realidad, entre 1567-1572, cuando se construyó la Iglesia Vieja. Don Francisco de Dávila[15]dejó parte de su herencia en 1552 para su construcción; se terminó de construir en 1572 con dinero de la Corona Española. Esto consta en “Informaciones de oficio y parte: Ermita de Nuestra Señora de La Altagracia, en la villa de Higüey, del año 1569[16], que se conserva en el Archivo General de Indias. La iglesia se llamó Ermita de Nuestra Señora de La Altagracia; hasta el 1694, en que se le dio por patrón a San Dionisio. Esto lo tratamos en otro acápite de esta obra.

  • Fue la aparición, en el naranjo, del lienzo de la Virgen de Nuestra Señora de La Altagracia; donde en su honor se construyó[17] una ermita, de palma, techada de cana; que aglutinó a todos los fieles alrededor de la iglesia. Recordemos que en donde hay fundación se necesita iglesia.

Los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, relacionados con la introducción del culto de Nuestra Señora de La Altagracia, habían sido exiliados de la Villa en 1520. A los Trejo, por Real Cédula en Granada[18], del 31 de agosto de 1526, se le levantó la pena que pesaba sobre ellos, a las cuales estaban condenados, “para que puedan volver a dicha villa”.

Nótese que los Trejo, luego del exilio que se les impuso, regresaron a la Villa, en agosto de 1526; y ese mismo año, pero seis meses antes, en el mes de febrero, había llegado a la Villa el clérigo Diego de Piñas. El 10 de febrero del 1526 “Real Provisión de los Reyes Dn. Carlos y Dª Juana al obispo de Santo Domingo de la isla Española y al Deán y Cabildo de dicha Iglesia en sede vacante, presentando a Diego de Piñas, clérigo de la diócesis de Coria para el beneficio curado de la villa de Salvaleón de dicha Isla”.[19]

Del año 1527 aparece, en los archivos de los condes de Almodóvar, un escrito[20] que reza: Fundación de un beneficio que fundó Juan Esparza, vecino de Játiva (Valencia) en la Iglesia Parroquial de la villa de Benigani (Valencia), bajo la invocación de la Virgen María de Gracia, instituyendo por patronos del beneficio a sus herederos y sucesores del apellido de Esparza.

En Valencia…María de Gracia…

Los Trejo eran oriundos de ese lugar. En el traslado del Higüey de Yuma, a su ubicación actual, participaron los Trejo; por la influencia económica de la actividad productiva de su trapiche, localizado en el río Sanate. En la Villa, antes del 1520, ocurrió un crimen en donde estuvieron incriminados los hermanos Trejo; fueron enjuiciados y enviados al exilio.

  1. La emigración a tierra firme del año 1521.

De los datos encontrados[21], censo del 18 de diciembre de 1514[22], con relación a los encomenderos en la villa de Salvaleón de Higüey, ubicada en Yuma, no sólo se obtienen informes históricos, del año 1514, sino datos posteriores a esa fecha que son interesantes y deben de ser analizados. Una cantidad considerable de encomenderos abandonó la villa de Salvaleón de Higüey. Esto se debió a que el prestigio de la Isla empezó a declinar, en la primera parte del siglo XVI; con la conquista de México, por Hernán Cortés, en 1521; el descubrimiento en Perú de una gran riqueza, en oro y plata. Estos eventos coincidieron con el agotamiento de los depósitos aluviales de oro y la desaparición de la fuerza laboral indígena en la Isla. Numerosos colonos se mudaron a México y a Perú; los nuevos inmigrantes españoles, generalmente, pasaban de largo buscando mayores fortunas que se encontrarían en las tierras más al Oeste. La población disminuyó y la agricultura languidecía. La villa de Salvaleón de Higüey no fue ajena a este fenómeno. Veamos:

  1. Pedro de Carranza,vecino y encomendero, en la villa de Higüey, Yuma; en 1514, la había abandonado; para 1531, se encontraba en Nueva Galicia.

 

  1. Juan Farfán de Gaona se fue a tierra firme, entre 1514-1516; regresó a Santo Domingo, en 1521, figuró como capitán de la gente de a caballo, en la expedición de Gonzalo de Ocampo para rescatar indios esclavos; a Yucatán fue en 1527; vecino de Mérida; regresó a Sevilla en 1531. Había abandonado la villa de Salvaleón de Higüey, con destino a Yucatán, en 1527.
  • Francisco de Hinojosa, vecino y encomendero, en el censo de 1514;se fue con Pánfilo de Narváez a Nueva España, en 1520.
  1. Juan Lorenzo, oriundo de Sevilla; vecino en 1514, vaquero, casado con mujer de Castilla; recibió encomienda de cuatro naborías de casa, más en la cacica Isabel de Higuanamá, veinte y seis personas de servicio; preso en Cuba, en 1526. Para esa fecha había abandonado la villa del Salvaleón de Higüey.
  2. Gonzalo de Medina, vecino; en el repartimiento de 1514 recibió cinco naborías de casa; pero marchó a la conquista de Nueva España, en 1520.
  3. Juan de Gámborase encontraba, en 1523, en Santo Domingo.
  • Juan Sánchez de Requenamurió en México.

Bartolomé de Palacios, carpintero; el 5 de agosto de 1514, con otras diez personas, se reunió en la posada del Oidor Licdo. Marcelo de Villalobos para concertar una armada contra los indios de las islas cercanas. Reza en el escrito que era vecino de Higüey, entre 1522-1533. De ¿1522 a 1533? Higüey, para el año 1533, se encontraba en su ubicación actual; desde Puerto Rico salían en romería, a rendir culto a la Virgen de Nuestra Señora de La Altagracia; por tanto, Bartolomé de Palacios residió en el Higüey actual, desde 1522. Aunque una gran parte de los colonos se marcharon a otros lugares de tierra firme, entre los años 1518 y 1522, en Higüey, los que quedaron se reagruparon. Desde el año 1514 comenzó a concentrarse la población; del Higüey de Yuma, en el Higüey actual.

El escribano Francisco López vivió en Salvaleón de Higüey; hizo información del nombramiento de Antonio de Trejo[23], el 8 de abril de 1518, como Procurador de la Villa ante la Junta de Municipios de Santo Domingo que se celebró ese mismo mes; renunció al cargo antes del 20 de abril de 1537 en el que le sucedió Alejo Hernández[24]. Ya Salvaleón de Higüey para ese año de 1537 se encontraba en su ubicación actual. La estadía en el cargo del escribano Francisco López, del 1518 al 1537, indica estabilidad en la Villa. La Villa se estableció, en su lugar actual, antes del 1518; imposible, más allá de 1537. Esta fecha de 1518 se relaciona con el apogeo de los ingenios de Sanate y Quiabón.

El fenómeno migratorio hizo tanta crisis que las propias autoridades solicitaron al rey que prohibiera la salida de colonos. Carlos I, en respuesta a la petición, llegó a establecer la pena de muerte, en 1526, pero ello no paralizó dicho fenómeno: núcleos de españoles siguieron mudándose, especialmente, a Méjico y Perú, sin embargo, los Trejo, regresaron a la Villa. Algo grande los hacía regresar. ¿Por qué regresaron? Entre los Trejo y el clérigo Diego de Piñas, ¿qué relación existió que coincidieron en la Villa, en el 1526? ¿Qué les hacía volver?

El “traslado” de la Villa, del Higüey de Yuma a su ubicación actual, ocurrió; los testimonios históricos indican que, este hecho, se manifestó entre el año del censo, en 1514, hasta el año 1518. Como se estipuló, anteriormente, la estocada mortal para la desaparición de Higüey, en Yuma, la dio el censo, del 18 de diciembre de 1514, que disgregó la población, con la repartición de tierras e indios, originando la ruralización social. La llegada de los Trejo a la Villa coincide con la del censo de 1514. Ese es el año de la construcción de la ermita Nuestra Señora de La Altagracia, hoy San Dionisio; en el lugar en donde apareció el lienzo de la Virgen. La construcción de la ermita fortaleció la Villa y le dio identidad. El Higüey actual existe, no desapareció en el tiempo, por su iglesia. Los vecinos se aglutinaban a su alrededor, pues en donde había fundación de Villa era requisito tener iglesia; para la conquista de almas y el crecimiento de los ejércitos de Cristo. ¡Habemus Iglesia!

[1] Casas: Historia de las Indias, lib. 2, Cap. VIII.

[2] Supra (25), lib. 2, Cap. VIII.

[3] Supra (26).

[4] Oviedo: Historia general y natural de las Indias, lib. III, Cap. XII.

[5] Herrera: Déc. VI, p.161, 2 (ed. de 1730).

[6]Charlevoix: Historia de S. Domingue, ed. de 1731, t. II, p.476.

[7] Alcedo: Diccionario Geográfico-Histórico, etc., t. II p.419.

[8] Muñoz; reproducido por P. Utrera en Historia Militar de Santo Domingo, t. II, p.343.

[9] Lucas Fernández de Piedrahíta: La urbanización de la fe o el poder de la textualización cristiana de la ciudad en Noticia Historial de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada.

[10] Casas, 1909, 10. Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial, Tomo II, Capítulo 15, Acápite B, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá Colombia.

[11] Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial, Tomo II, Capítulo 15, Acápite B, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá Colombia

[12]Gasparini and Mar­Golie, op. cit. 178.Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial, Tomo II, Capítulo 15, Acápite B, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá Colombia.

[13] Repartimiento hecho por Pedro Ibáñez de Ibarra, y Rodrigo de Alburquerque, comisionados para ello, de los caciques de la isla de Santo Domingo. Firmado por Miguel de Pasamonte, Rodrigo de Alburquerque, Juan de Mosquera y Alonso de Arce. Archivo General de Indias. 1514. PATRONATO, 172, R.4

[14] Arranz Márquez, Luis: “Repartimientos y Encomiendas en la isla Española”. In extenso, en la página 508.

[15]ES.41091.AGI/1.16419//PASAJEROS, L.1, E.472. Este apellido es gallego en sus orígenes. Se escribía Da Vila, o sea “De Vila”, se castellanizó en Dávila y aquí en Higüey se extendió como Avila, pero Francisco de Dávila era natural de San Martín de Valdeiglesias, próximo a Madrid, hijo de Hernando Dávila y de su mujer María. Fue tanto el arraigo de esta advocación que apenas 25 años después el hombre más rico de la Isla, Francisco de Dávila, administrador del mayorazgo de El Hato Mayor del Rey, dejó en 1552 parte de su herencia para la construcción del templo a Nuestra Señora de La Altagracia que hoy conocemos como San Dionisio. La familia Dávila llegó en 1502 a Santo Domingo formando parte de las personalidades que acompañaban al gobernador Frey Nicolás de Ovando. Fue por tales razones que los nuevos habitantes recibieron del gobernador importantes prebendas, entre las que se encontraron repartimientos de solares y facilidades para la construcción. Francisco de Dávila, el “páter familias”, era entonces regidor, y ya en 1514 era oidor de la Real Audiencia y encomendero, así como propietario de muchas tierras. Hizo fortuna instituyendo su mayorazgo en el año de 1554. En el documento del mayorazgo están descritas las propiedades.

[16]ES.41091.AGI/1.16403.2.12//SANTO_DOMINGO, 12, N.20

[17] El mismo lugar en donde años después se comenzó a construir la iglesia San Dionisio en 1567. Este solar perteneció a la cacica Isabel de Higuanamá, familia del cacique Cayacoa.

[18]ES.41091.AGI/1.16403.15.420//INDIFERENTE, 421, L.11, F.147R-147V. Los Trejo fueron residenciados y expulsados de la villa en 1520, condenados al destierro siendo gobierno Diego Colón quien era gobernador en Santo Domingo y regresan a la villa en 1526, cuando este muere, amparados por Real Cédula dada en Granada el 31 de agosto de 1526, levantándoseles la pena que pesaba sobre ellos y a las cuales estaban condenados.

[19]ES.41091.AGI/1.16403.15.414//INDIFERENTE, 420, L.10, F.279R-279V

[20]ES.41168.SNAHN/1.13.9.1//ALMODOVAR, C.15, D.46. Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, dentro de la unidad 13. Archivo de los Condes de Almodóvar.

[21] Repartimiento hecho por Pedro Ibáñez de Ibarra, y Rodrigo de Alburquerque, comisionados para ello, de los caciques de la isla de Santo Domingo. Firmado por Miguel de Pasamonte, Rodrigo de Alburquerque, Juan de Mosquera y Alonso de Arce. Archivo General de Indias. 1514. PATRONATO, 172, R.4

[22] Según OrtwinSauer Carl, Pág. 299, en su ya citada obra, para el 1514 Pasamonte ordenó un nuevo repartimiento, que resultó escandaloso por la asignación de indios a sus patrocinadores de España. Para Salvaleón de Higüey la cuenta resultó ser: 31 vecinos, de los cuales 16 estaban casados con castellanas y 5 con indígenas. Existían en la villa otros 92 residentes que tenían indios.

[23] Antonio de Trejo enfrentó problemas judiciales por homicidio en la villa de Salvaleón de Higüey.

[24]ES.41091.AGI/1.16403.2.878//SANTO_DOMINGO, 868, L.1, F.75R. “Provisión de escribanía del número y concejo de la villa de Salvaleón de la isla Española para Alejo Hernández por renunciación de Francisco López. (Nota).”

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