Parecer

¿En el punto de quiebre?

Por Esmeralda Zabala

   Doloroso, angustiante, penoso. Tantas formas para definirlo. El punto de quiebre se siente igual que descender de las alturas hacia ¿quién sabe? La nada, el mar, concreto. No importa qué, los intrépidos y aventureros sabrán de lo que hablo. Esa sensación que sientes cuando vas cayendo al vacío, donde el tiempo se vuelve eterno y el corazón se queda tendido en un hilo, con la súbita esperanza de quedar vivos. Eso, eso mismo es lo que se siente cuando se está en el punto de quiebre.

   Saber que una situación no tiene marcha atrás, que lo insostenible llega a su punto, cuando crees que todo se está acabando y que, aunque no lo veas es realmente cuando estás empezando, cuando ya no queda de otra que rendirnos y no buscar el control de las cosas, sino permitir que sean como deben ser. ¡Soltar! ¿parece difícil? y lo es, porque así nos han enseñado. En nuestro ego se esconde la falsa estabilidad, eso que nos mantiene seguros, cuando nada lo es.

   Cuando entras en el quiebre ya sabes que no te queda de otra que aceptar lo que es, tal cual es. Lo importante de esto, y que no solemos ver, es que estos puntos son los cruciales para nuestra evolución. Ahí, en esa oscuridad en la que te encuentras ahora, resulta que justo ahí, en esa dirección, estás a poco de encontrar la luz.

   Estos quiebres son el pulir del diamante, es decir, vas a brillar. Confía. ¿Qué cómo soy capaz de decirte esto justo ahora por lo que estás pasando? Porque estoy yo allí, acompañándote, justo ahora mientras me lees. Y estas palabras son para ti, para mí. Ten seguridad. Tranquilo/a.

   Necesitamos lo que ahora nos está sucediendo. No importa en el área que se esté dando el quiebre, nuestra alma lo necesita para crear, renacer, dar a luz. Eres sabio e hijo de la vida y, la vida cariño mío, no nos abandona.

   Este quiebre tendrá lugar cada vez que sea necesario porque el hecho no es temerle sino entender qué, cuando algunos de nuestros mecanismos, estructuras o configuraciones pasadas ya no nos sirven, vendrá la hora de cambio, de trascendencia. Será momento de brillar con fuerza.

   En este momento para ti es imposible verlo pero todo esto te está formando para hacerte más consciente, más vivo, más humano. Nuestra transformación se da con el objetivo de acercarnos más a nosotros, porque a través del tiempo el ser humano tiende a perderse de su centro, de lo real y de todo lo intrínseco que existe en nosotros, como el amor.

   Así que aguarda, esto pasará. Confía, fluye y acciona en la medida de lo posible. Lo que no puedas controlar, déjalo ser. Pero prepárate, ¿Estás listo para tu nuevo nacimiento? Yo sé que sí. ¡Adelante!

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