Parecer

Entre abogados te veas

Por Nelson Encarnación

Hace un tiempo se decía que donde había dos economistas generalmente surgían tres posiciones, y que era el único profesional capaz de proyectar un resultado y al mismo tiempo preparar la explicación del porqué no se cumplió el vaticinio.

Sin embargo, esa lapidación a los economistas se ha ido mudando hacia los abogados, quienes han demostrado en verdad ser los artífices de la enredadera y extraer las conclusiones más contrapuestas sobre un mismo asunto.

Es el caso actual de la Ley de Partidos y la del Régimen Electoral, las cuales son retorcidas a conveniencia para sembrar la más extraordinaria confusión sobre un tema que si bien las defectuosas legislaciones pudieran dar lugar a interpretaciones antojadizas, la Constitución de la República está ahí para ponerlas en su lugar.

Un grupo de abogados, no vamos a decir que al servicio del Gobierno sino dedicados a confrontar al expresidente Leonel Fernández, lleva a cabo una cruzada con el propósito de demostrar que el ahora líder de La Fuerza del Pueblo no puede ser candidato presidencial en las elecciones de mayo próximo porque fue precandidato en las amañadas primarias abiertas del Partido de la Liberación Dominicana el pasado seis de octubre.

Se aferran a su teoría a pesar de que está demostrado que la Ley de Partidos habla de candidato, no de precandidato, y que además el Tribunal Superior Electoral (TSE) se encargó en su momento de establecer la diferenciación intrínseca en ambos términos, los cuales no pueden entenderse como sinónimos.

Los abogados enredadores saben que una ley no puede estar por encima de la Constitución y que en ningún caso a una persona se le pueden poner más requisitos que los fijados por la propia Ley Sustantiva para ejercer su derecho a elegir y ser elegible, conforme lo consigna el numeral primero del artículo 22.

Sin embargo, para ellos el fin justifica los medios. Y el fin es tratar de invalidar la candidatura del doctor Fernández utilizando una argumentación jurídica, cuando sabemos que el propósito es político.

Y lo es desde el momento en que la salida del ex jefe del Estado del PLD para construir La Fuerza del Pueblo, y más ahora cuando ha sido proclamado por seis organizaciones políticas, se ha constituido en un elemento de alta peligrosidad para el predominio de la formación oficialista, cuyo candidato corre serio riesgo de quedar relegado a un tercer lugar en la contienda de mayo.

El pleito es político y esencialmente electoral. Y como es en ese terreno, las diferencias tendrán que ser dirimidas en las urnas en mayo próximo, garantizando el derecho que tienen cientos de miles  de dominicanos de elegir a Leonel como su presidente.

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