Parecer

Generación Z

Por José Marcelino

¿Cómo influyen las redes sociales en la toma de decisiones en la generación Z?

¿Quiénes son la generación Z?  Así como la Z es la última letra del abecedario, es también la generación Z por ser la última o más reciente generación de jóvenes. Nacidos del 1996 al 2010, son el relevo generacional de los cuales debemos estar muy atentos en su comportamiento adverso a los de otras generaciones.

Pero esto no significa que debemos alarmarnos por su proceder; al contrario, debemos enfocarnos en ayudarlos a que sean una generación con oportunidad de aportar algo positivo a la sociedad en que vivimos actualmente y la del futuro inmediato, además que sean entes sociales aceptados y productivos. Tomando en cuenta que no todos actúan de forman negativa, hay muchos jóvenes con valores, pero mi intención es que estemos alerta con los que aún son niños y los eduquemos mejor y a los jóvenes que les demos seguimiento.

Al ellos nacer en la era de la tecnología la influencia externa es mayor, por tanto se dejan manipular fácilmente, ya que están siendo invadidos hasta en sus propios hogares donde ya los padres perdimos el control. Lo grave no es esto: es más grave aun cuando les damos dispositivos portátiles para que sean invadidos constantemente donde quiera que van, descansando única y exclusivamente cuando están dormidos, si el subconsciente no los traiciona.

Por más que los aconsejemos siempre serán influenciados: en el gusto de vestir, de bailar, de la música, de lo que es prioridad en la vida y en lo político. ¿Por qué?  Esto se debe a la fuerza mental que ejerce un “influencer: persona que tiene gran presencia y credibilidad en redes sociales, y que tiene tanta influencia entre sus seguidores y lectores que se convierte en un gran prescriptor.” Ellos lo ven como un paradigma, y ciertamente son un paradigma, pero algunos positivos y otros negativos. Por eso debemos estar atentos a cuáles siguen nuestros hijos.

Esto lo vivo a diario como usuario que soy de las redes. Veo que ya los políticos, los empresarios, las instituciones de cualquier índole usan personajes pagados, “influencers” para que influyan en la vida de los niños, jóvenes y de los adultos no tan jóvenes pero que por falta de conocimiento se dejan manipular por lo que ven, leen y escuchan. Esto se debe a la desidia que existe en no investigar por sí mismo aun teniendo las herramientas en las manos, al no dirigirse a cualquier institución en busca de información que sea de su interés dependiendo el tema o caso y a la falta de lectura que nutren positivamente.

El uso constante de las redes y la tecnología los convierte en autodidactas, los hace crear prototipos y con una gran exposición a la información. Lo que nos deja claro que no todo es negativo. No obstante, debemos poner mucha atención en nuestros hijos con el uso excesivo de la tecnología digital, ya que eso generara adicción, les invade su privacidad y pueden llegar a ser víctimas de un crimen cibernético.

Los jóvenes han crecido con Internet, para quienes el conocimiento se ha quedado sin escalar, sin jerarquías ni compartimentos; su personalidad está  conformada en una sociedad sin valores sólidos, por la increíble rapidez con que venimos haciendo los cambios, debilitando los fuertes vínculos humanos que existían, llevándolos a un plano frágil y en crisis.

Sin generalizar, esto nos hace presentir que, con la llegada de los jóvenes Z, se  ha producido un cambio generacional radical, más que el protagonizado por los Millennials  (generación del milenio o generación Y), estos son los nacidos entre los años 1980 y 1995 (no existen una fecha precisa pero está comprendido más o menos en ese periodo, según algunos estudios realizados).

Existen cinco generaciones principales y ya les mencioné dos; las otras tres son la generación X, comprendida entre el 1965 y 1980; la generación Baby Boomers, del 1946 al 1964 y, por último, pero no menos importantes los Maduros del 1945 hacia abajo; pero la que más agua a beber nos están dando son los de la generación Z y la Y, repito, sin generalizar.

La delincuencia nos arropa y esto no deja de ser causado por lo antes dicho, por el uso excesivo de la tecnología, y le agregamos a eso vigilancia no eficiente, mala educación en el hogar, el poco afecto recibido, el ambiente donde viven, las malas influencias de las amistades que eligen y el desinterés de las autoridades en ayudar a resolver el problema, por mencionar algunas de las razones. Los padres y el hogar tienen la responsabilidad de educar bien a sus hijos, ya que esto influye en un 80% para su educación, modal o comportamiento social; y la escuela, colegio o universidad influyen en el 20% restante, este último dato es según el conferencista, periodista y catedrático Ricardo Nieves.

Cuando planteamos un problema y no damos una solución o ejemplo de como resolverlo, nuestro planteamiento no es del todo efectivo. De ese modo, entonces, recomendamos a los padres o tutores ser el ejemplo ante sus hijos, debido a que ellos aprenden emulando, ¿A quiénes emulan más los niños? Sin duda que a sus padres o tutores.

Por eso es importante que tengamos la capacidad de ofrecer lo mejor de nosotros y ser el mejor reflejo ante el espejo de nuestros hijos. Segundo, permitirles que se equivoquen para que aprendan de sus errores y así se harán más fuertes; felicitarlos en público y corregirlos en privado; no juzgarlos a ellos como persona sino su conducta y, por último, quererlos y aceptarlos como son sin preferencia entre los demás hijos o sea quererlos a todos por igual.

Estamos dormidos y nos está afectando bastante, nuestros hijos se nos están subiendo a la cabeza y la carga se hace pesada. ¡Aunemos esfuerzo!

Por último, no está demás dejarles un pasaje bíblico, Proverbio 22:6 “Instruye al niño en su camino y cuando fuere viejo no se apartará de él”.

 

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