Parecer

Incorrecciones gramaticales que deben evitarse

Por Rafael Gil

La corrección en el uso de la lengua es fundamental para expresarnos con propiedad y transmitir el mensaje que deseamos comunicar de manera objetiva.

Hay algunos insensatos que afirman con el mayor desparpajo que lo importante es que te entiendan, que no importa como uno hable o escriba.

Los que afirman ese olímpico dislate lo hacen porque no se han preocupado por aprender las reglas gramaticales y el uso correcto del idioma para que la comunicación pueda producirse en doble dirección.

La comunicación es la acción consciente de intercambiar información entre dos o más participantes con el fin de transmitir o recibir información u opiniones distintas.

La persona que habla o escribe con el propósito de compartir una idea, sentimiento o pensamiento, esperando intercambiar información, es quien tiene el deber de comunicarse de la mejor manera posible, a fin de que su interlocutor pueda decodificar el mensaje que desea transmitir.

¡Ay Dios, es que tú no me entiendes!”, dijo una joven que conversaba con un chico, y este le ripostó:” no, lo pasa es que tú no te das a entender.”

Hay un grave problema en la comunicación: existen personas que solo hablan para desahogarse, conviertiendo la comunicación en un mero ejercicio de su libertad de expresión, sin tomar en cuenta si la persona con quien conversa puede interpretar lo que pretende comunicar.

En teoría de la comunicación, existe un elemento muy importante, que es el código, este se define como el lenguaje con que se comunican el emisor y el receptor.

El emisor y el receptor deben utilizar el mismo código para que la comunicación sea posible.

Aunque todos los otros elementos del circuito comunicativo funcionen adecuadamente, la comunicación no tendrá éxito si el emisor y el receptor no comparten el mismo código.

Dos personas que intenten comunicarse en idiomas diferentes nunca podrán entenderse, porque es necesario que compartan el mismo código (idioma) para que pueda darse el proceso comunicativo.

Pero aún compartiendo el mismo código, la comunicación tampoco será efectiva si utilizan niveles de lengua diferentes.

El que tenga un nivel educativo y cultural más elevado que la persona con la cual conversa, es quien está en el deber de adaptar su lenguaje al nivel de su interlocutor para que su mensaje pueda ser entendido y se produzca de manera efectiva un proceso de transmisión, recepción, intercambio y decodificación de informaciones, sentimientos y opiniones; no obstante, quien comienza el proceso de comunicación, independientemente de su formación sociohumanística, está en la obligación de expresar sus ideas de manera que puedan ser entendidas para que su mensaje sea interpretado, y en consecuencia reciba la contestación esperada, produciéndose un efecto de feedback (retroalimentación) entre personas que hablan para compartir o intercambiar impresiones.

Algunos políticos y comunicadores cometen errores garrafales al momento de transmitir sus mensajes; he observado algunos gazapos que ponen de relive su limitado nivel cultural, usando frases y palabras incorrectas.

Por ejemplo: soy de los que piensa, o soy de los que digo, lo correcto es decir: soy de los que dicen, o soy de los que piensan, porque soy parte de un grupo.

Otra frase mal empleada es: el que está bueno no “forza”, lo correcto es: el que está bueno no fuerza, porque el verbo forzar es irregular (yo fuerzo, tú fuerzas, él fuerza).

La oración, me “satisfació” haber conversado contigo, tiene un error, porque el verbo satisfacer también es irregular en el tiempo pretérito simple (yo satisfice, tú satisficiste, él satisfizo), lo correcto es: me satisfizo haber conversado contigo.

Asimismo, el verbo haber es unipersonal y no debe concordarse con el sustantivo que le acompaña, y cuando ese verbo actúa en tal condición, no debe pluralizarse.

En ese caso, no se dice habemos, hubieron, habían, habrán, hubimos.

Por ejemplo, se dirá: hubo varios heridos en el accidente, no “hubieron”; estamos dos personas en el auto, no “habemos”; habrá muchas personas en el carnaval de este año, no “habrán”; estuvimos cincuenta asistentes en la conferencia, no “hubimos”.

Debe decirse alcaldesa del municipio Higüey, no alcaldesa de la provincia La Altagracia, los alcaldes solo tienen jurisdicción a nivel municipal, no en el ámbito de toda la provincia.

Una pléyade (grupo de personas contemporáneas reconocidas y destacadas, especialmente en las letras, nunca decir una “pleya”.

La expresión es: Sueña Pilarín, procede del título de la novela de la excelsa intelectual, educadora y feminista dominicana Abigaíl Mejía, no “sueña pirulín”.

No se debe decir sala capitular, ni síndico, sino concejo municipal, con C, y alcalde o alcaldesa, si es mujer, en virtud de lo que establece la ley

No es lo mismo decir ciudad que municipio, es incorrecto decir los barrios y calles del municipio Higüey, sino las calles y barrios de la ciudad Salvaleón de Higüey; municipio es un categoría jurídica, que la adquieren determinadas demarcaciones mediante una ley; la ciudad es un especio geográfico urbano, que se origina por razones demográficas, culturales, comerciales y económicas.

Se dice plan de asfaltado, no plan de asfalto.

Ejemplo: las calles de los barrios y sectores de la ciudad Salvaleón de Higüey son pavimentadas a través de un amplio plan de asfaltado.

Tampoco se dice municipio cabecera, se dice ciudad común cabecera, que con respecto a la provincia La Altagracia, es la ciudad Salvaleón de Higüey, su capital.

El verbo negociar es irregular, por consiguiente, no esta regido por conjugación habital, en consecuencia se dirá: yo negocio, no yo “negoceo”, tú negocias, no tú “negoceas”, él negocia, no el “negocea”, etcétera.

Recapeo (colocación de mezcla asfáltica en frío o concreto asfáltico en caliente de una vía), no “recarpeo”.

Lo correcto es decir conjetura (juicio u opinión que se deduce de indicios o datos incompletos o supuestos), no “conjestura”.

Se escribe y se dice: a la intemperie, con M, (expuesto al aire libre, sin techo ni protección), no a la “interperie”.

En otro orden, el plural en español se construye en masculino e implica ambos géneros, así que al dirigirnos al público no es necesario ni correcto decir: niños y niñas; señoras y señores, profesores y profesoras.

Decir ambos géneros es correcto solo cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes.

Ejemplos:

Hombres y mujeres; damas y caballeros; caballos y yeguas; toros y vacas, entre otros.

En lo atinente a la dicción, el problema es muy grave, porque hay quienes omiten las eses de una forma irracional y no las pronuncian ni obligados; tampoco articulan adecuadamente las eles y las erres, ni las demás consonantes cuando van intercaladas, violando de manera olímpica las reglas de la ortología.

Para finalizar, tomo la frase del gran maestro de la comunicación oral, Yaqui Núñez del Risco: “esto es cultura con sabrosura”.

Muchas gracias, por su atención.

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