Especial

Investigación forense – Un posible suicidio (I)

Por Idalia Guerrero

PARTE I

El artículo se publicó originalmente en la edición 31 de la revista Gaceta Internacional de Ciencias Forenses de la Universidad de Valencia, España

Resumen: El Ministerio Público tiene la facultad de impulsar la acción penal, situación que le es vedada, en determinadas legislaciones, a la parte querellante. En una investigación la fiscalía cierra un caso, bajo la carátula de suicidio; sin embargo, el acusador privado mantiene la tesis de homicidio y consigue impulsar la acción penal de manera autónoma. Comienza una lucha que solo las ciencias forenses puede detener, porque actualmente su importancia es innegable como instrumento para la investigación de los crímenes.

Pero en determinadas ocasiones, la investigación forense puede ser escasa o nula, lo que da lugar a que el delito quede en la impunidad o que se condene a una persona por una investigación deficiente y nada rigurosa. Se pretende determinar en este trabajo si existió una verdadera investigación forense para cerrar el caso como suicidio y si realmente las pruebas recogidas eran suficientes para enervar el principio de inocencia del justiciable, así como resaltar cuán importante es la protección de la escena del crimen, y que elementos que son vitales para esclarecerlo, no sean obviados.

Por otra parte, analizamos la preeminencia que se le dio a la prueba científica para que este caso penal fuera considerado suicidio y no homicidio, y cómo era obligatorio no supeditar la investigación a la información de la autopsia, sino que su validez debía estar acompañada de otras pruebas que determinaran la verdadera etiología médico legal del crimen.

Palabras clave: Suicidio, homicidio, condena, acusador privado, acusación particular, fiscal, querellante, objeción, archivo, absolución, autopsia sicológica, redes sociales, perito forense, moretones, prueba científica.

Introducción

La vida y la muerte son el Alfa y Omega de todo ser humano. Luchamos diariamente por vivir. Sin embargo, en esa lucha cotidiana muchos se dejan vencer y prefieren una salida rápida para los problemas que parecen no tener solución. Entonces se deja de tener amor a la vida y preferimos la muerte, tomando el control de ella a través del suicidio. Se puede definir el suicidio como un acto voluntario, auto infligido, de amenaza vital, que termina con la muerte. Se refiere al acto de quitarse la propia vida, y constituye una de las causas de muerte en el mundo, su ocurrencia se remonta a épocas remotas. Sin distinción de raza, edad, sexo o color[1]. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS),  se suicidan alrededor de 800 mil personas al año[2].

Esta forma de morir es tan antigua como el hombre mismo. Diferentes personajes de la Historia también la escogieron. Filósofos, poetas, escritores y un sin fin de celebridades decidieron acabar con sus vidas, usando diferentes métodos y dando excusas por la decisión tomada. Tomando de ejemplo a Robin Williams, actor estadounidense, este se ahorcó manifestando que “No puedo más. Es hora de marcharse”[3] , nota suicida que no decía nada, pero que tras la autopsia al cadáver se reveló que el actor padecía una especie de demencia llamada Cuerpos de Lewy, parecida al Síndrome de Alzheimer, lo cual pudo llevarlo a tomar tan drástica medida con su vida. Otros, como el poeta surrealista francés Jacques Rigaut, dan pistas de tener tendencias suicidas, pues sus poemas recrearon lo que un día decidió hacer: “Mi libro de cabecera es un revólver (…) y quizás algún día, al acostarme, en vez de apretar el interruptor de la luz, distraído, me equivoco y aprieto el gatillo”[4]. Aquella frase fue premonitoria, pues se dio un tiro en el pecho y se aseguró de que este fuera directo al corazón tomando una regla como medida.

Si bien hay suicidios que no dejan incertidumbre de que lo son, otros no son así, se tornan paradigmáticos al momento de establecer si realmente no estamos frente a un homicidio que pretende caratularse de suicidio. Por esa razón, presentamos un caso real que, en principio, se trató como un suicidio, siendo relevante para nuestro estudio el analizar la importancia que tiene el resguardar la escena del crimen y buscar todas aquellas situaciones que tiendan a esclarecer el crimen y no dejarlo en la impunidad.

En nuestro análisis es de vital importancia identificar la labor del perito forense en esta investigación y la influencia de su dictamen en la condena o absolución del imputado. Abordaremos, además, temas tan importantes como la sobrevaloración de la prueba científica, ya que esta fue el punto de apoyo de defensa del imputado, sin detenerse a cuestionar situaciones más concretas y provechosas a favor del justiciable. Por último, expondremos la situación de cómo un caso que sufría un letargo jurídico, se vio impulsado por el fragor de las redes sociales que salieron en defensa de la víctima.

Siempre será un gran honor y placer trabajar por los mejores intereses de la justicia, lo cual solo se logra siendo un ente de equilibrio de los derechos de cada una de las partes. Por ello, hoy presento este trabajo de fin de máster, que ha sido el fruto de una investigación empoderada con conocimientos y del deseo ferviente de que la investigación criminal siempre se enfile a ser el mejor instrumento en la lucha contra la impunidad y que así la justicia cumpla su cometido.

Hemos de aclarar que no es nuestro objetivo con esta investigación ir a favor o en contra de cualquiera de las partes. Es un trabajo profundamente académico, con la firme intención de que sea provechoso para todo aquel que está sumergido en el mundo forense, pues en cualquier momento casos como el que verán a continuación son más comunes de lo que se piensa, necesitándose una verdadera y adecuada investigación criminal que no deje lugar a dudas quién es el culpable, y así no caer en los famosos errores judiciales que han destruido vidas y familias, llevando un inocente al banquillo por no darse los pasos necesarios y correctos que deben estar presentes en las ciencias forenses.

Breve exposición de los hechos

Una femenina de 24 años de edad es encontrada ahorcada en su apartamento. El cuerpo tenía una sábana en el cuello y estaba suspendido semi parado de una de las barras del closet de la habitación para dormir.

Quien la encuentra es su pareja consensual, el cual explica a los investigadores que ambos estuvieron compartiendo en un bar y que allí tuvieron una discusión. Acto seguido, y de acuerdo a sus declaraciones, él se marcha a la casa, llegando ella poco tiempo después. Siguieron en pelea. Ella entra a la habitación y cierra por dentro. El se queda durmiendo en la sala, pero media hora más tarde le toca la puerta y ella no abre. Sale a un balcón que da a la habitación y mira por una ventana de cristal que siempre se mantenía abierta. Desde allí se percata que su pareja está ahorcada con una sábana que pende del closet. Llama a los vecinos y uno de ellos le ayuda a tumbar la puerta y romper el llavín. Ambos coinciden en que cuando entran a la habitación, la joven agonizaba, y que momentos después falleció.

Siendo las 4.00 de la madrugada del 8 de febrero de 2015,el cadáver era levantado por el médico legista, mientras los investigadores chequeaban la escena del crimen. El imputado es inmediatamente sometido a la acción de la justicia, imponiéndosele como medida de coerción una garantía económica a solicitud del fiscal, ya que el caso estaba bastante dudoso. Según nos explicó la letrada que en ese momento asistió al imputado, el juzgador hizo que este le enseñara sus manos y parte del cuerpo a los fines de verificar si había existido una lucha con la víctima.

A medida que entremos en este caso, veremos que este dio un giro drástico y al imputado no le fue tan bien en el juicio oral. Hoy tiene una condena de 20 años de prisión mayor y su caso está pendiente en apelación.

Análisis de la escena del crimen

Al llegar a la escena del crimen los investigadores no acordonaron el área, ni tomaron las precauciones que se exigen para no contaminarla. Según el Acta de Inspección de Lugares, se encuentran los policías en el apartamento con los siguientes objetos: 1) Una sábana color crema; 2) un pantalón color azul jean; 3) hebras de cabello; 4) una muestra de sangre con saliva; 5) una bola de collar color negro y 6) una botella de cerveza rota.

Es necesario señalar que esa Acta de Inspección está mal instrumentada en el sentido de que no señala que el pantalón jean y la sabana estaban en el cuerpo de la occisa, además de que no señalan que en ese lugar había un cadáver. El Código Procesal penal Dominicano (en lo adelante el CPPD), en su artículo 173, establece que “…El funcionario a cargo de la inspección levanta acta en la cual describe detalladamente el estado de los lugares y de las cosas, recoge y conserva los elementos probatorios útiles, dejando constancia de ello en el acta”[5]. En esas atenciones, estando el lugar totalmente desordenado, había que tirar fotos desde todos los ángulos y explicar en el Acta las cosas desordenadas por doquier que había en el apartamento.

De los objetos materiales inspeccionados, todos debieron ser embalados y llevados al laboratorio. Las hebras bien podían arrojar luz sobre si fueron arrancadas en la discusión que, según una testigo, se escuchó que tenían ambas personas dentro del apartamento. Las muestras de sangre con saliva nos podían direccionar si eran de la víctima, tomando en cuenta que la autopsia establece que hay un área rojiza en el labio inferior de la víctima. Además, aunque no se hizo constar en el Acta, hay fotos en las que se ve una estela de manchas de sangre, las cuales tampoco fueron analizadas ni recogidas en pequeñas muestras para saber a quién pertenecían.

La bola del collar sería un punto de referencia de si hubo forcejeo o pelea y este pudo haberse roto durante esta. Sin embargo, nadie reparó en esto ni se preguntó si la víctima esa noche andaba con un collar de bolas negras.

La botella de cerveza, según un testigo, fue llevada a la escena por una persona cuando ya la víctima la encontraron ahorcada, cayéndosele de las manos por el impacto de ver a su amiga sin vida, con la cual horas antes estaba compartiendo momentos de alegría.

Debemos detenernos ahora en el nudo de la sábana que tenía la joven ahorcada. Según el médico legista, el nudo era circular y de una sola vuelta. En el Acta de Levantamiento de Cadáver hizo constar mediante nota al margen que por la forma del nudo y la posición semi parada del cadáver, no se podía determinar si la persona se había suicidado o no. Veremos más adelante cómo esta nota fue decisiva en el juicio oral para emitir una sentencia condenatoria.

La sábana del posible ahorcamiento siguió un rumbo desacertado, pues esta le fue quitada a la víctima. Solo tomaron fotos de esta colgada y del nudo en específico. Al señalar el médico legista en el Acta de Levantamiento de Cadáver que este tenía un surco abrasivo en torno al cuello en dirección oblicua causado por la sábana, era sumamente importante que el médico forense que hizo la autopsia tuviera en sus manos un objeto tan trascendental como lo es la sábana que tenía el nudo. Debemos saber que un cadáver debe llegar bien resguardado porque este en sí lleva evidencias encima que ayudan al forense a verificar y a descartar una posible causa de muerte.

Las fotos que se tomaron en la escena del crimen tienen una calidad pésima. Tan es así, que solo se sabe que fueron tomadas por la Policía, pero en específico no se sabe quién es el fotógrafo forense. Una de las fotos tomadas al cadáver muestra la mano derecha como si esta tuviera un moretón. La familia de la occisa siempre argumentó que esto era un posible golpe; sin embargo, el forense señaló que el cadáver no llegó con heridas en la mano a la sala de la autopsia, lo que nos lleva a verificar la importancia de unas fotos bien tomadas en el lugar de los hechos. Tampoco tenían las fotos la fecha en la que fueron tomadas, situación que nos podría llevar a buscar una posible manipulación de estas y confrontarlas con las que el perito forense ofreció en la sala de audiencias.

Aparte de los elementos que dice la policía haber encontrado en el apartamento, testigos que estuvieron allí y declararon en el plenario, manifestaron que había vómitos en el lugar. Recordemos que víctima y el posible victimario estaban bebiendo horas antes, por lo que fruto de esto pudieron haber expulsado esos fluidos corporales. Nada de esto tampoco fue recogido, lo cual nos podía dar una pista, en caso de que el vómito fuera de la víctima, más o menos del estado de embriaguez de esta. La máxima de la experiencia apunta a que cuando el cuerpo ya no tolera cierto grado de alcohol, tiende a expulsarlo mediante vómitos. Un examen de alcoholemia no luce desacertado en un caso donde se presume que la víctima estaba borracha y, quizás, no tenía fuerzas frente a su agresor para poder defenderse.

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La autora es licenciada en Derecho, con maestría en Derecho Procesal Penal, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo

Máster en Ciencias Forenses de la Universidad de Valencia, España

Máster en Medicina Legal Forense de la Universidad de Valencia, España

Directora del instituto forense Justicia Investigativa IG71

[1] Suicidio. Disponible en: https://www.ecured.cu/Suicidio

[2] Organización Mundial de la Salud

[3] Romero, Sara. Los suicidios más famosos de la Historia. Disponible en: https://www.muyhistoria.es/contemporanea/fotos/los-%20suicidios-mas-famosos-de-la-historia/2

[4] Romero, Sara. Los suicidios más famosos de la Historia. Disponible en: https://www.muyhistoria.es/contemporanea/fotos/los-%20suicidios-mas-famosos-de-la-historia/2

[5] Código Procesal Penal de la República Dominicana. Disponible en:

http://www.poderjudicial.gob.do/documentos/PDF/novedades/NOV_codigo_procesalpenal_nuevo.pdf
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