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La erradicación de la pobreza extrema: el caso de La Altagracia (2)

Por Ángel Morla

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)1 publicó en un documento conciso los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), junto a las metas que la comunidad internacional perteneciente al sistema de Naciones Unidas se comprometió a impulsar en el periodo 2016-2030. El primer objetivo ─Erradicación de la pobreza extrema─ plantea las siguientes metas:

1. De aquí a 2030, erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema (actualmente se considera que sufren pobreza extrema las personas que viven con menos de 1,25 dólares de los Estados Unidos al día) ─62 pesos de la República Dominicana a noviembre 2018─;

2. De aquí a 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales;

3Implementar a nivel nacional sistemas y medidas apropiados de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, de aquí a 2030, lograr una amplia cobertura de las personas pobres y vulnerables

4. De aquí a 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos y acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación;

5. De aquí a 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales;

1.a Garantizar una movilización significativa de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles a los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, para que implementen programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones.

1.b Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en (sic) favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza.

Mucho de esto ya es parte, en la “forma”, del ordenamiento jurídico dominicano; hay leyes, reglamentos, programas, políticas y proyectos que enmarcan el ideal de los ODS. Y la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), (Ley 1-12) es el instrumento por excelencia. Ahora bien, ninguno de estos es suficiente como tal, porque falta que sean parte de nosotros en “sustancia”. Como bien señala Wilfredo Lozano, “la solución… está (además) en la política, en la justa distribución del ingreso, porque (la pobreza) es el resultado de un esquema desigual de distribuir los resultados del crecimiento”2. Aunque Lozano no menciona pobreza, aborda esta cuestión desde el concepto de desigualdad que, por cierto, constituye el ODS 10 ─Reducción de las desigualdades─. No se puede trabajar la una sin la otra.

Con todo lo dicho, la “sustancia” que mencioné se integra a la formalidad que representa toda la estructura creada por las normas dominicanas, inspiradas en los ODS ─antes Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)─ con trabajo continuo. Hay que descender a las categorías inferiores y tener núcleos de participación activa. Me refiero específicamente a que, por ejemplo, si hay un plan municipal de desarrollo ─Higüey “tiene” el suyo─, debe haber quienes sigan el trabajo en los distritos municipales, secciones, barrios, sub-barrios, parajes, etc.

Y no hay problemas en que haya gente con presencia un tanto permanente en esos lugares. Existen ONGs, como las juntas de vecinos, iglesias, entre otras, que pueden integrar, con la debida capacitación en la consecución de los ODS, los núcleos de participación. Ellos lo harían con el uso de los recursos que los presupuestos les destinen, con apoyo robusto de técnicos y manejadores de datos. Dal suerte que la economía, la política ─entendida como actividad con actores activos permanentes─ y el uso adecuado de las estadísticas sean las tres patas de la mesa del desarrollo.

Sobre esta última conviene hablar. En la pasada edición dejé en el tendedero la continuación de los artículos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En el contexto de su cumplimiento por parte del Estado dominicano partí desde nuestra patria chica común: el oriente. Formamos parte de ella los habitantes de las regiones del Higüamo (provincias San Pedro de Macorís, Hato Mayor y Monte Plata) y El Yuma (provincias El Seibo, La Romana y La Altagracia), lo reitero para que no se olvide.

En consecuencia, para ir tirando y avanzar sin demora, empezaremos sin mediación a ofrecer un panorama de la “realidad local”. Y lo pongo entre comillas porque, como sabrán, no existe estadística sin errores ni desviaciones, o sea, son relativas. No obstante, son insumo necesario para saber dónde colocarnos. Obviaré, en cuanto no sea pertinente, cifras que no respondan a La Altagracia, así que ahí les van algunos indicadores:

Según el IX Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2010, a cargo de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)3, dependencia del Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo, la provincia La Altagracia arrojó, entre otros, lo siguiente:

1. Población provincia: 273, 210 habitantes (un 50 % más que en 2002)

2. Población Higüey: 251, 243 habitantes

3. Hacinamiento: *Hacinamiento regular: en el 16.6 % de las viviendas

                            *Hacinamiento extremo: en el 5.1 % de las viviendas

Definamos hacinamiento. En términos precisos, es una condición que se mide con un indicador que evalúa la cantidad de personas que habitan en un espacio. Y se toman en cuenta, especialmente, la cantidad de habitaciones que tienen las viviendas. Un hogar sin divisiones internas, o que teniéndolas, son ocupadas por muchas personas, pone en riesgo la salud de los que allí se encuentran; dificulta el manejo de los desechos, entre otras cosas.

Como se puede apreciar en el punto no. 3, en La Altagracia las cifras de hacinamiento regular y hacinamiento extremo son pasmosas, porque superan los datos del total del país, que registra un 13.4 % de las viviendas en el primer renglón; y un 3.7 % de las viviendas en el segundo renglón. Esta problemática la destacaba el economista José Rijo Presbot, al participar en el programa televisivo Esta Noche Mariasela4, transmitido por el canal Color Visión. Para Rijo, si 9 personas ocupan 2 habitaciones, el hacinamiento vendría a ser de 4.5, “un índice alto, que te lleva a la pobreza”, destacó.

Sigamos:

4. Número de hogares, según el combustible utilizado para cocinar; 4.9 % con carbón; 4.6 % con leña;  9.0 % no cocinaba.

5. Número de viviendas, según exposición a riesgos naturales: 6.5 % expuestas a derrumbes o deslizamientos

6. Número de viviendas que han sido afectadas por algún desastre natural: 76 % por huracán; 82 % por Tormenta; 43 % por lluvias torrenciales

7. Desempleo: Se registraron 9,168 personas sin trabajo (8 % de desempleo abierto)2

Hay muchos más datos, tantos que agobiarían al lector, de quien no se exige sapiencia profunda en estadística, pues ni yo la tengo, sino su atención, además de ejercitar su legítimo derecho al acceso a la información pública, como manda la ley no. 200-04. Estas siete cuestiones son suficientes para los poderes públicos ponerse a trabajar, a través de sus órganos y organismos. También lo son para los ayuntamientos; se iniciarían procesos para reducir esas cifras en la media de lo posible. Quedémonos con esas categorías, por ahora.

En la siguiente entrega presentaré estadísticas con mayor delimitación, contenidas en el Mapa de la pobreza de la República Dominicana, del año 2014. Intentaré ilustrar cómo podrían hacerse diferencias significativas en la provincia La Altagracia. Usando datos, participación activas y planificación. En resumen, con economía, política y estadísticas, que no son, sin embargo, nada nuevo.

(1) CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) (2016), “Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

(2) Lozano, W. [Esta Noche Mariasela] (2018, julio 24). ¿Ha Crecido La Clase Media y Disminuido La Pobreza en Rep Dom? Esto Opina la Gente ENM [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=k8i_vNflFiE

(3) ONE (Oficina Nacional de Estadísticas) (2016), “Perfiles Estadísticos Provinciales: provincia La Altagracia”.

(4) Los planteamientos de José Rijo Presbot son recuperables de la referencia no. 2

 

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