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La provincia La Altagracia: ¿Sobre qué bases está parada la demarcación más oriental de la República Dominicana (2)

Por Ángel Morla

El suministro idóneo del agua: necesidad inminente e irremplazable

Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24, La Biblia de las Américas, 1997)

Para el ingeniero geólogo dominicano Osiris de León, estas palabras de Jesucristo habrían constituido una verdadera cátedra de Ingeniería. Hoy se mantiene como premisa verdadera que ninguna empresa, como la vida humana que constituye la mayor de todas, puede sostenerse sin unos fundamentos vigorosos, o en terreno barroso. Continuaremos esta edición examinando con lupa la calidad de los cimientos de Higüey,  la tierra de Cayacoa. (El autor)

¿Se puede acaso vivir sin el recurso natural más esencial después del oxígeno? Dudas no nos quedan con relación a lo imperioso que resulta para los seres humanos disponer de agua cada día. Ninguna actividad importante para la supervivencia de nuestra especie es posible sin esta. De alguna manera todo lo que realizamos está estrechamente vinculado con su utilización. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM)1, entidad especializada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tres días sin agua podrían ser fatales para quienes carezcan de ella.

En cualquier parte del planeta la lucha por  obtener acceso al agua constituiría una prioridad frente a cualquier otra cuestión que genere preocupación. Ni siquiera servicios de igual importancia como la alimentación o la educación son viables sin el agua. Pero no toda el agua se nos presenta en estado de idoneidad. El producto de la actividad humana, posible en parte gracias al agua, genera unos efectos que convierten este líquido en un peligro para el consumidor. De ahí que tengamos la contaminación como obstáculo al aprovechamiento efectivo del recurso.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), también conectada a la ONU, estarían muriendo 842, 000 personas de países de bajos ingresos por agua insalubre; hay por un lado unas 2,000 millones de personas alrededor del planeta que obtiene agua de fuentes infectadas por heces, mientras que, por el otro lado, al año 2015 el agua utilizada por aproximadamente 5,200 millones de personas recibía una gestión segura. Esto indica claramente el trabajo que queda por hacer para mejorar la calidad del agua que llega a los hogares. En el actual estado de cosas el pronóstico no es alentador, pues se prevé que la mitad de la población tendría escasez de agua para el año 20252. Hablamos de unos 4,285 millones de seres humanos, según estimación de la densidad poblacional mundial para ese fecha.

Ante todas estas cifras y aseveraciones se presentan otras interrogantes, como por ejemplo ¿Qué sucede en grados inferiores? o sea ¿Cómo se maneja el agua en América Latina, en el Caribe insular, y concretamente en la República Dominicana? ¿De dónde proviene el agua distribuida a las provincias, en la zona urbana y rural? ¿Está nuestro país en sintonía con la comunidad internacional? ¿Tenemos vinculación con la OMS? ¿Es buena de calidad el agua utilizada por los dominicanos? ¿Qué tanta contaminación tenemos? Y la gran pregunta ¿Hay agua suficiente? ¿Y en la provincia La Altagracia?

Continuará…

 

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