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La provincia La Altagracia: ¿Sobre qué bases está parada la demarcación más oriental de la República Dominicana (3)

Por Ángel Morla

La realidad de La Altagracia ¿Con qué contamos para conseguir verdades?

De acuerdo con Carlos Gershenson, del Centro de ciencias de la complejidad, de la Universidad Nacional Autónoma de México, nunca dejaremos de buscar verdades, y no siempre daremos con la “verdad” que andamos buscando. Por esto ocurre un fenómeno llamado serendipia: descubrimientos o hallazgos accidentales. No hay certeza de que el “eureka” de la ciencia sea lo que esperamos. Pero de que nos toparemos con verdades o acercamientos a ellas no existen dudas.

En la edición anterior, sobre el suministro del recurso del agua, detallaba algunas estadísticas puestas a disposición de todo público por los portales de internet de algunos organismos internacionales especializados, vinculados al sistema de las Naciones Unidas, tales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Puse de relieve algunas estimaciones que llaman la atención por la preocupación que generan estas cifras. La intención no es de alarma, aunque todo el contenido suponga que pudiésemos estarnos yendo por un derrotero como planeta.

Opino que debemos verlo de un modo distinto y valorar que podamos tener acceso a información. Obviamente no se trata de número con total certeza. Muchos especulan sobre la veracidad de la enorme cantidad de datos que se ofrecen. Pero, por igual, es cierto que en un contexto de integración y coordinación establecida entre las organizaciones y organismos internacionales junto a los diversos Estados no podemos tener como guía la desconfianza.

El Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas cuenta con un decálogo de principios fundamentales de las estadísticas oficiales, según consta, por un abordaje reciente de este asunto, en la resolución No. 21, del 24 de julio del 2013. Los mencionados principios se habían aprobado previamente en 1995.

El principio No. 2 establece que “Para mantener la confianza en las estadísticas oficiales, los organismos de estadística han de decidir, con arreglo a consideraciones estrictamente profesionales, incluidos los principios científicos y la ética profesional, acerca de los métodos y procedimientos para la reunión, el procesamiento, el almacenamiento y la presentación de los datos estadísticos.” El principio No. 10, por su parte, destaca la cooperación bilateral y multilateral para mejorar las estadísticas de los países.1

¿Hacia dónde voy con todo esto? Pues el propósito se encamina hacia un tratamiento y examen minucioso de las estadísticas que se ofrecen en la República Dominicana; conocer a cargo de quien queda la tarea de recolectar y procesar datos, que servirán de apoyo imprescindible para el ejercicio del gobierno. Es decir, quién y cómo ofrece esos números que permitirán al Estado el diseño de políticas públicas, planes, programas y proyectos, etc.

En nuestro país, es atribución de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) la recolección y publicación de las estadísticas nacionales. Como institución local no está aislada de la colaboración internacional, y por ende, los principios de la ONU, serían, como guía procedimental, extrapolables al trabajo estadístico oficial dominicano. Con esos pilares podremos concretar análisis y evaluaciones de lo que se ha venido haciendo en la provincia La Altagracia. Toda la información disponible, cierta o no, arrojará luces y detalles importantes para los lectores.

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