Verón - Bavaro - Punta Cana

La ropa de «regueras» también tiene un mercado cautivo en Verón-Punta Cana

El negocio de venta de ropas de pacas lleva décadas realizándose en la República Dominicana. Todo inició en la frontera dominico-haitiana, hasta donde cientos de dominicanos viajaban para adquirir ropa de buena calidad a muy bajos precios.

Según fue transcurriendo el tiempo, vino entonces la importación de pacas, paquetes de ropa envueltos con piezas usadas y una que otras nuevas.

Así, este negocio se fue expandiendo por todo el país, convirtiéndose esto en un lugar y referente obligatorio para miles de dominicanos que hoy en día adquieren su ropa en las denominadas regueras.

Algunas llaman a estos negocios de venta de ropa usada “abájate boutique” esto porque adquieren piezas únicas, de marcas extranjeras muy conocidas en el mercado, y todo esto a muy bajo costo. En el Distrito Municipal Verón-Punta Cana el negocio de regueras inició hace poco más de diez años. Las pioneras fueron Paola, Teté y la señora Divina.

REGUERAS EN VERÓN
Divina Cross, propietaria de Reguera La Cibaeña con once años funcionando en Verón-Punta Cana, señala que ella le compra la ropa a los distribuidores de pacas localizados en Higüey, Santo Domingo y Santiago.

Resalta que ella adquiere paquetes de cien libras, cada vez que vende las mercancías que tiene. Según Divina, hay pacas de ropas de muy buena calidad que cuestan hasta 35 mil pesos, y otras de menor calidad que llegan a costar hasta 3 mil pesos. La dueña de Reguera La Cibaeña opina que la ropa de esas pacas es provenien te de los Estados Unidos.

El público que más frecuenta este negocio ubicado a pocos metros del Cruce de Verón es la clase pobre, según su propietaria, aunque indica que en algunas ocasiones es visitada por personas de mayor poder adquisitivo.

En la Reguera La Cibaeña venden ropas como blusas, vestidos, pantalones, faldas, etcétera. También, tienen zapatos, carteras, juguetes y las más vendidas son las ropas de niños.
La fijación de precios, según Divina, depende de lo que costó la paca en la que vino esa pieza. “Si tu compras por 10 mil tú tienes que hacer una distribución, contar las piezas y dividir ese monto”, agrega.

Reguera Olga, está ubicada en la calle Domingo de la Cruz (la Doble Vía), allí su propietaria Fiordaliza Morales es conocida popularmente como Olga y vende ropa de paca, lleva con su local ocho meses, pero vendiendo este tipo de ropa tiene más de diez años. Olga ha vendido ropa de paca en La Otra Banda, en Bávaro y ahora en Verón.

La clientela de Olga es de todas las edades y de todos los extractos sociales, incluso le han visitado turistas. La ropa de paca, Olga se la compra a suplidores de Santo Domingo que se la traen aquí a Verón-Punta Cana.

Los precios, Olga los fija dependiendo de la calidad de la ropa. En su experiencia con este negocio ha encontrado pacas de alta calidad a 23 mil y 27 mil pesos. Las de menor calidad las ha encontrado a 8 mil pesos.

Los precios que Olga le da a sus piezas varían, tiene ropa de 30 a 50 pesos y desde 200 a 300 pesos. Señala que la más cara cuesta 300 pesos. Cuando Olga ve que la ropa viene opaca y con poca calidad no le puede colocar el precio que tienen otras que están en mejor estado. Esta vendedora de paca clasifica las ropas para poder venderlas a precios asequibles.

Los días que Olga abre una paca la visitan entre 30 y 50 clientes, el flujo es contante. Estos negocios son más frecuentados en los días cercanos a las quincenas, que es cuando las personas de esta zona han cobrado su salario.

La venta de ropa de paca tiene sus retos y hasta algunas desventajas para los propietarios de negocios. El alquiler de local y el costo de la energía eléctrica es uno de los factores, que según Divina, hace que los costos de la ropa se eleven un poco más. Las dueñas de este tipo de negocios, opinan que hubo un tiempo en que esto era rentable, pero que la competencia desleal ha hecho que cada vez resulte menos efectivo.

Los nacionales haitianos vendiendo ropas a cincuenta y cien pesos en las aceras, sin pagar locales, luz ni empleados ha hecho cada vez más complicada la venta de ropa de reguera. La proliferación de las regueras es otro factor a destacar, pues cada vez hay más negocios de este tipo, lo que ha llevado a que las ventas hayan menguado.

Fuente: El Tiempo

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