Parecer

Los derrotados del triunfo ajeno

Por Rafael Gil

Es penoso ver cómo hay personas que festejan derrotas ajenas, por falta de victorias propias, y mantienen una actitud de conspiración y persecución permanente hacia personas que brillan y se destacan en las actividades que realizan.

La envidia y los celos hacen que un mediocre invente de ti las mentiras más burdas y abyectas, porque no hay nada más peligroso que ser exitoso y feliz delante de un envidioso.

Muchos son tus “amigos” hasta que comienzas a destacarte; cuando empiezas a crecer y tener éxito te dejan de apreciar, porque cuando tú haces algo excelente, de forma diferente y novedosa, eres una amenaza para los que no hacen nada o que intentaron desarrollar algún proyecto y fracasaron.

La persona que pretenda crecer profesional y económicamente tiene que soportar la crítica, la calumnia, el cuestionamiento y los enemigos; porque el crecimiento casi nadie te lo perdona, el éxito es la situación que más adversarios le produce a un emprendedor.

A veces lo que provoca la envidia no es tu dinero, tu vehículo, tu casa u otras propiedades costosas que tú tengas, porque puede que el envidioso tenga eso y más; lo que causa envidia es tu esencia, tu energía, tu estilo profesional, tu talento y carisma, lo que tú haces bien y él no puede hacer.

Al envidioso le molesta tu aura, tu luz, tus relaciones, tu pasión, entrega y profesionalidad con que asumes tus labores.

Lo que mortifica y angustia al envidioso son los valores con que manejas tu vida; esas cosas que te hacen brillar y que nunca nadie te podrá apagar, eso es lo que mata a cualquier persona y lo que el envidioso daría por tener, ese brillo que viene de tu ser y que jamás podrá copiar, y en consecuencia se dedica a juzgar tu vida, porque no es feliz con la suya.

El envidioso es manipulador, chantajista, chismoso, perverso y con un corazón lleno de veneno y maldad, y cuando no puede llevarte a su terreno buscará la forma de descalificarte y desprestigiarte ante los demás.

El mediocre apuesta a la igualación, porque si todos somos iguales(mediocres), ninguno puede cuestionar al otro; es un mecanismo reflejo que usa y con el que pretende desconocer cualidades sobresalientes de los demás, porque si otros se destacan, ellos se sienten opacados.

En una sociedad donde impera la mediocridad y el bajo nivel cultural, para tener enemigos solo se necesita ser inteligente, elegante, sincero, alegre, honesto, feliz, ayudar a la gente, ofrecer amor al prójimo y prosperar; paradójicamne eso es suficiente para que te envidien y deseen tu fracaso.

Ante las críticas de los envidiosos y derrotados del triunfo ajeno, a veces es mejor guardar silencio, sonreír y seguir adelante.

Cuando hablen de tus acciones, ideas o proyectos, recuerda que ellos no pagan tus cuentas; lo hacen por envidia.

Para concluir comparto la famosa frase del pintor Salvador Dalí: “Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal, porque eso significa que las cosas me van muy bien.

De los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen solo dicen maravillas”.

Etiquetas

Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Adblock Detected

Please consider supporting us by disabling your ad blocker
1
Escribanos y envíenos sus denuncias.
Powered by