Historiador de la Ciudad

Los franceses en Salvaleón de Higüey

Por Francisco Guerrero Castro

Francisco Guerrero Castro, historiador.

Desde antes del 1801 empieza con intensidad la incidencia francesa en la villa de Salvaleón de Higüey. De todas partes se le pide al primer cónsul fortalecer en Santo Domingo la autoridad de Francia. Durante meses se trabajó en los astilleros de Toulon, Larient, Brest y Rochefort preparando la más formidable expedición colonial que Francia hubiese intentado jamás: ochenta y seis buques de guerra llevando veintidós mil soldados.

La expedición estaba comandada por el general Leclerc cuñado de Bonaparte. En éste ejército expedicionario de 1802, diezmado por las epidemias de fiebre amarilla y por la furia de la guerra, llegaría una larga población de artesanos y agricultores que se aposentaron en la villa de Salvaleón de Higüey.

Douzón Montás, quien vivía en Chavón Abajo y para 1801 ganó un proceso judicial a un protegido del General Ferrand, es el tronco familiar de los Montás en la región. Así podemos leer: “En el mes de febrero de 1813 el Sr. Bartolo Rijo, Alcalde Interino de la villa de Higüey, fue informado por el Sr. Juan Pedro Estudillo de que a las siete de la noche del nueve del mismo mes llegó a su casa un negro cuyo nombre ignora para decirle que los franceses del Partido de Chavón trataban de revelarse y se reunían en la casa de uno de ellos nombrado Douzón Montás y que de estos salía uno todos los meses como a conducir correos”.

Continuaba la misiva: Procédase a hacer comunicar esta noticia al Ilustre ayuntamiento de esta villa y al Sr. Comandante de las Armas de la misma villa para que se tomen las medidas más conducentes a fin de impedir la insurrección y perseguir los que sean cómplices en ella. Esta no era la primera vez que se oía hablar de Douzón Montás, de origen francés, quien ganó un proceso judicial a un protegido del general Ferrand entre 1801 y 1809”[1].

En el año 1801 llegó a la villa de Salvaleón de Higüey el matrimonio conformado por Juan Pión y María Dennis quienes fomentaron la siembra de café en la región. Juan Pión y María Dennis son el tronco familiar de los Pión en Higüey.

De esa fecha tenemos en Higüey apellidos de origen francés que aún perduran como son el Donastorg, Dalmasí, Pepén, Dalmau, Nouel, Dotel, Richiez, Pillier, Ducoudray, Gastón (Gatón), Lapoix (Lappost), Duvergé, Rollfot, Ferrand, Poueriet, Chevalier, Beltré, Borg (Bort), Ducós, Duluc, Peignan (Peñán).

Otros han desaparecido, pero ha quedado registrada su presencia en la Villa: Dumornez, Preval, Romaje, Carlache, Jaque, Poliné, Pierret, Franquel, Bidet, Dubois, Fornet, Bouxu, Verón, Beltrand, Girón, Soliver, Portier.

Llegaron para no irse jamás integrándose a la vida de la Villa y participando de sus actividades. A partir del año 1844 ya había una tercera generación de franceses naciendo en la Villa y su participación en las actividades se hacía sentir. Gran parte de los puestos dirigenciales de la comunidad fueron ocupados por ellos entre 1844 y 1889. Sólo tenemos que darle un vistazo a todas las proclamas de la Villa en donde figuraban estampadas sus firmas.

La participación de higüeyanos descendientes de franceses en nuestras luchas independentistas fue significativa: Juan Richiez y Dionisio Bort estuvieron en contacto con los trinitarios. En 1854 Florantén Duluc, Alejandro Chevalier, Durmonez, Pedro Ferrand y Edward Pión apoyaron el manifiesto nacional del 27 de julio de 1858 que restauraba la constitución de 1854 y otorgaba amplios poderes al General Santana.

En 1861 simpatizan con la anexión y firman un manifiesto los señores Florantén Duluc, Edward Pión, Alejandro Chevalier, Patricio Voyar, Felipe Donastorg, Prudencio Gastón, Juan Carlache, Federico Robel, José Dolores Pache; todos de descendencia francesa.

Nelson Dalmasí en el año 1858 era la figura central de la Villa en la toma de decisiones.

La vacante en la iglesia San Dionisio del 22 de enero al 28 de febrero del 1864 la cubrió el Pbro. Gregorio Benicarló y fue encargado de ello por el arzobispo aragonés Bienvenido Monzón Martín[2].

En 1864 muere Miguel Suberví peleando en Las Yayas del Viajama en Azua combatiendo al lado de Báez. Fue comandante de armas de la villa de Higüey en dos ocasiones.

El 20 de octubre del 1867 y luego de la Restauración de la independencia nacional tuvieron cargos en la dirección de la Villa los señores Santiago Pierre Jacques, Florantén Duluc, Florencio Donastorg, Philemón Lappost y Lucas Poueriet dominando el ambiente político por espacio de 16 años.

La sociedad benéfica La Libre Alianza de 1871 que fundó Joaquín Alfau tuvo entre sus fundadores a los señores Pedro Ferrand, Francisco Richiez Ducoudray y Philemón Lappost.

La sociedad Unión Dueyana se fundó teniendo como socios a los descendientes franceses Lucas Dalmasí, Francisco Richiez Ducoudray y Bernardo Montás.

Eustaquio Ducoudray luchó en las guerras independentistas desde niño hasta 1865 y luego en nuestras luchas intestinas. Tuvo control de la política higüeyana durante el resto de su vida, principalmente, desde 1870 hasta el 1902. No tuvo ambiciones personales y sirvió, desinteresadamente.

Félix Servio Ducoudray, hijo del anterior, fue poeta. Se hizo abogado en 1917 y fue el segundo Secretario de Estado que tuvo Higüey.

El Club Estrella de Oriente fue fundado por Ángel María Gastón de descendencia francesa.

El aporte comercial de Francia estuvo representado en la villa de Higüey por Monsieur Beltrand Verón y Gramouth quien tenía cortes de madera en Bávaro-Punta Cana y cuyos envíos a Europa se realizaban por un puerto que existió en El Macao. Beltrand Verón mantuvo una estrecha relación con el patricio Francisco del Rosario Sánchez. Hoy en día tenemos una comunidad llamada Verón cuyo nombre se debe a él.

El General Antonio Duvergé Duval quien nació en 1807 en Hormiguero[3], Mayagüez, Puerto Rico, cuyas osamentas descansaron en el Santuario San Dionisio hasta el año 1905, héroe de la batalla de El Número, era hijo de José Duvergé de ascendencia francesa y de la francesa María Juana Duval nacida en la Croix de Bouqueix.

La producción agrícola de la Villa alcanzó fama y renombre mundial a principios del siglo XX cuando Monsieur Fermín Goussard fomentó la finca cacaotera Gascogne. Este cacao se enviaba a la famosa fábrica francesa de dulces Minier. Sobre el mismo tema podemos leer:

A mediado de 1886 se estableció en la sección El Salao el francés Monsieur Fermín Goussard, propietario de una farmacia en Santo Domingo quien invirtió su economía en una finca cacaotera y de unas viejas matas que había en el paso de Anamuya extrajo la semilla con muy buenos resultados llegando a fomentar, según se dijo, hasta noventa mil plantas de cacao. La producción se exportaba por el cercano embarcadero de El Macao a la Casa Menier, en París, Francia. Cuando Goussard regresó a Francia esta finca fue adquirida por los señores Valdez y Pumarol, pero el 10 de septiembre de 1921[4] fue desbastada por una tormenta coincidiendo con una baja en el precio del producto lo que provocó el abandono por parte de sus dueños dedicándola a la crianza de ganado[5].

Andrea Evangelina Rodríguez Perozo se trasladó a París en 1921 en donde permanece hasta 1925 para realizar cursos de especialización en las siguientes maestrías: ginecología, pediatría, obstetricia y otorrinolaringología. Llegó a dominar a la perfección el idioma de Moliere.

La influencia francesa en el devenir histórico de Higüey, partiendo del año 1795, ha sido nutritiva. Sólo basta recordar que cuando las tropas norteamericanas en 1918 se encontraban ocupando el suelo patrio el gobierno francés promovió “fiestas francesas” en diferentes pueblos de la República, incluyendo Higüey. Tales fiestas francesas no eran más que una muestra de apoyo a los dominicanos, porque la competencia de las candidatas no se centraba en su belleza, sino en la que llevara el mejor traje con los colores de la bandera. Existen muchas formas de recordar al pueblo sus símbolos patrios y este fue uno de ellos.

Muy significativa la participación de los higüeyanos de descendencia francesa en nuestro devenir histórico.

  1. De los archivos del historiador Vetilio Alfau Durán..
  2. ASD. Vicariato de Meriño (1859-1862), f. 40; R. Bello P. (ed.), Actos del Gobierno eclesiástico (1998), 68, 72, 180, 220-221.
  3. Según los archivos parroquiales de allí y los cuales fueron trabajados por los mormones.
  4. Sábado
  5. Alfau Duran, Vetilio. Op. Cit.

 

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