Editorial

Mal lenguaje y mucha dádiva

Editorial periódico Hoy, 1-07-2020

Con invariable frivolidad, la campaña electoral tiene puestos en segundo plano los pregones de obras que surgen de las mentes de candidatos inclinados a los ensueños, prometidas con ocultamiento del desplome de ingresos del Estado, del crecimiento comprometedor a futuro de los gastos oficiales y la conversión de la República que gobernarán en deudora extraordinaria que tiene que tomar prestado hasta para pagar. Desde esa plataforma, enflaquecida además por el gasto ineficiente, operará el ganador. Al bate están los gladiadores del verbo que degrada, ofende y criminaliza al adversario. Golpe a golpe se pintan de villanos recíprocamente con perfil de riña entre canes y felinos.

Un lado dulzón del proselitismo se concentra en pobres. Despliegues de asistencias sociales y diversidad de repartos desde gas para cocinar hasta gel de desinfección y fundas de comestibles. A veces abundan los donativos de una procedencia bifurcada; como que vienen del Estado en algunos casos; en otros, desde quienes lo representan en la competencia con un cuerno de abundancia para la caza de votantes de bolsillos pelados, pero que tengan sentido del agradecimiento. Dando y dando. La democracia se regodea con la mendicidad y los insultos. Con ausencia de propuestas viables para iniciativas progresistas de emprendedores y que lleven confianza en el futuro inmediato a la clase media lanzada a cuestionar y exigir.

Bienvenida a los observadores

Los ejercicios democráticos de República Dominicana son inseparables de un contexto en el que abundan Estados aliados, cooperantes y solidarios, y la coexistencia se expresa mucho en el turismo que llena hoteles de diversas regiones. No tarda el retorno a esa forma de pertenecer al mundo como destino de cientos de miles de extranjeros de distintas nacionalidades.

¿Cómo no se van a interesar en el exterior de todo lo que ocurra y de cómo andan la política y salubridad en esta parte de la isla Hispaniola? Estamos en un país de estricto respeto a los derechos humanos ¿o no? Aquí el pueblo habla en las urnas y se cumple su voluntad ¿o no? La institucionalidad que no permite marrullerías ni fraudes es fuerte ¿o no? Que vengan de fuera a corroborarlo sin intermediaciones deformadoras en esta era de los “fake news”.

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