Parecer

Mis temores en el periodismo

Manuel Antonio Vega

He sabido lidiar con muchas incomprensiones en mi vida de periodista, pero también he aprendido y entendido que quien me ofende es porque me importa.

La tolerancia ha sido mi fuerte, me ha ayudado en mi crecimiento y cómplice principal de mis éxitos. Las ofensas es de mediocre, de gente confundida, que no asimila la verdad y pierde la razón al actuar.

He sido vilipendiado una y otras veces, solo por aferrarme a la verdad, que es mi principio de vida como periodista.

He ganado el desprecio de los incomprensibles, que con palabras hirientes no valoran ni estiman mi papel de comunicador, haciendo comentarios y propalando insinuaciones e insultos indignantes.

Decirle a quienes me tratan de esa forma, que no me amilanan ni me desaniman a seguir trabajando, más bien me hacen fuerte y me llevan a reflexionar para mejorar donde se entiende he fallado.

Cuando fui a la universidad a estudiar Ciencia de la Comunicación (Periodismo), a la Universidad Central del Este (UCE), en 1983, lo hice con pleno conocimiento de los avatares que se pasan en esta carrera, que es un rompe cabeza para los incomprensibles.

Las vicisitudes o acontecimiento contrario al desarrollo o la buena marcha de algo, siempre estará en las personas escasas de desarrollo intelectual. Pero sé que “los avatares” existen y se pasan hasta en las guerras más cruentas de la humanidad.

Ya tenía conciencia de que el ejercicio del periodismo era riesgoso y que recibiríamos ataques feroces de aquellos que muestren inconformidad con el escrito que haya tratado.

Ningún ataque en lo personal me agrede, más si es verbal o escrito, pues sólo temo a los ataques físicos con premeditación, acechanza y alevosia. Sólo porque no daría tiempo a defenderme.

Temo a las traiciones, porque tampoco no sabría cuando llega, aunque se sabes siempre proviene de alguien cercano, o que simplemente, sientes celos o envidias.

La traición y la deslealtad, es algo a lo que siempre tendré temor, porque al igual que la alevosía, permite al enemigo siempre estar al acecho, para asestar golpes dolosos.

Por los demás, el periodismo es una noble profesión, con la cual hemos contribuido a ayudar a muchas gente salir de la pobreza o cambiar su situación de vida y hasta su estado de salud.

He enfocado mi pluma al sentimiento social, olvidando las dádivas de la muleta oficial y municipal, que a tonto periodistas han hecho torcer y llevado al desprestigio social.

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