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Pobreza extrema en La Altagracia: 12,819 hogares indigentes sólo en Higüey

Por Ángel Morla

El mapa de la pobreza es una publicación del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) con auxilio de los levantamientos de datos mediante encuestas y censos a cargo de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE). Como documento oficial ofrece resultados que de ninguna manera pueden ser ignorados por quienes toman decisiones importantes para el país, sea en el ámbito público o en el privado.

Pero es un instrumento vital, sobre todo, para el ámbito público, que es donde existe, más que en cualquier agente que intente colaborar con el desarrollo humano, el deber jurídico de erradicar el flagelo de la pobreza. El Estado necesita de estadísticas que sean precisas y delimitadas. El trabajo de la ONE es destacable, porque logra, según lo que he podido ver, abarcar segmentos precisos de la población y sus características.

Un nivel de abstracción muy amplio, en términos de practicidad, sobre la pobreza y los planes de desarrollo, no ha permitido que se trabaje sobre las heridas sociales de los dominicanos. Y si ya tenemos, como en el Mapa de la pobreza, números desde lo general a lo muy particular, es tiempo de iniciar el trabajo de transformación.

La Altagracia revela datos que hacen posibles operaciones inmediatas sobre la pobreza, desde el nivel provincial hasta el de barrios, sub-barrios y parajes. Por tanto, a menos que las autoridades argumenten falta de estudios y presupuesto, no hay excusas para no intervenir la pobreza extrema local. Hay consciencia estadística.

Las cifras

Según el trabajo ya mencionado las medidas en porcentajes revelan la intensidad de la pobreza, así lo plasmaré en esta entrega. Los hogares en estado de indigencia (pobreza extrema), en el espacio geográfico relevante para nosotros eran, al año 2010, entre otros, los siguientes:

Demarcación Porcentaje de hogares en pobreza extrema
Región del Yuma 17.7  /  31,804 hogares
Provincia La Altagracia 17.1  /  15,044 hogares
Municipio Higüey 15.8  /  12,819 hogares
Municipio San Rafael del Yuma 32.5  /  2,225 hogares
Distritos municipales de  Higüey

1.    Las Lagunas de Nisibón

2.      La Otra Banda

3.      Verón-Punta Cana

(El estudio no indica cantidad de hogares aquí)

17.5

16.8

23.4

Secciones en la ciudad Salvaleón de Higüey

1.      Jina Jaragua

2.      Mata Chalupe

3.      Los Ríos

4.      Bejucal

5.      Santana

(El estudio no indica cantidad de hogares aquí)

73.1

34.0

18.1

21.5

14.5

Fíjense, estimados lectores, lo que cabría concluir de aquí, sin más rigor que el que la propia institución estatal que elaboró el informe tuvo: La Región del Yuma, así como la provincia La Altagracia, dentro de aquella, y el municipio Higüey, su capital, están en posiciones intermedias, no hay tanta pobreza extrema, pero tampoco pertenece al grupo que menos tiene. El municipio San Rafael del Yuma, de su lado, posee un 32.5 % de sus hogares en condiciones de pobreza extrema.

Ya en el ámbito propio del municipio Higüey, se destaca que el distrito municipal Verón-Punta Cana es el que está peor posicionado, con un 23.4 % de sus hogares en condiciones muy precarias. Encima, en las demarcaciones conocidas como secciones, inferiores a los distritos municipales, pero superiores a los barrios y parajes, la comunidad de Jina Jaragua, una zona de residencia rural, tiene una alarmante cifra de 73.1 % de los hogares en pobreza extrema; la de menor intensidad de pobreza extrema es la sección Santana, con un 14.5 %.

Aunque la recomendación más frecuente es la priorización, ella conlleva, y así lo he venido mencionando en entregas anteriores, una desventaja cuando se hace desde los niveles más generales. Si hay, digamos, 10 regiones de desarrollo, como en efecto está dividida la República Dominicana, sería un error planificar e invertir en las 3 regiones más pobres; tal sería la tarea de organismos con menor campo de actuación y sin obligaciones jurídicas, como los organismos de ayuda internacional o el sector privado. La priorización, en síntesis, sería conveniente extenderla a los niveles más específicos.

En La Altagracia hablamos de la intervención del distrito municipal Verón Punta Cana, y en la ciudad Salvaleón de Higüey la sección Jina Jaragua y Mata Chalupe, que aun siendo demarcaciones rurales, no están en alguno de los tres distritos municipales sino dentro los propios límites del principal núcleo urbano. El trabajo debería enfocarse en el sector agropecuario y evitar la migración irracional hacia la ciudad, que no es un acontecimiento positivo si quien se desplaza a Higüey viene para dedicarse a trabajar, por ejemplo, como motoconchista, al sector de la construcción ─si es de tipo informal─ u otra actividad económica sin un régimen de garantías sociales.

Un gobierno local, coadyuvado por el gobierno central, que trabaje sobre la base de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tendría su visión sobre las zonas que albergan pobreza extrema. Sin mucha complicación, podrían trazar en el plan de desarrollo esquemas como el siguiente:

Erradicación de la pobreza extrema en la sección Jina Jaragua
Período Meta
2016-2020 Reducir la cifra de pobreza extrema a 48.8 %
2021-2025 Reducir la cifra de pobreza extrema a 24.5 %
2026-2030 Reducir la cifra de pobreza extrema a 0 %

El esquema contendría planes específicos, junto con los agentes que pondrán a funcionar el ODS 1. Luego vendría una atención especial a destinar fondos para las acciones a emprender; los encargados de controlar el uso transparente de los fondos; las colaboraciones de ONGs, la ayuda interseccional (agentes que actúen en secciones y parajes vecinos), interdistrital o intermunicipal, el patrocinio del empresariado local y la cooperación internacional.

Para concluir, matizo que se objetaría la obsolescencia del IX Censo Nacional de Población y Vivienda. Y es cierto, cabe esperar la celebración del X censo, a realizarse en el año 2020. Mas no es un punto controvertido; el que sí lo es la inoperancia de la letra muerta de muchos planes y programas que no terminan de encender la chispa del motor del desarrollo, atrapados en una pseudo-retórica populista con gastos inmensos en publicidad y comunicadores exacerbados.

El entretenimiento oficial hace que la gente imagine, quizá, los cambios, pero no los ve ni los siente porque son pocos o inexistentes; puede que sea porque las autoridades no conocen las estadísticas o no quieren usarlas. La efervescencia politiquera obstaculiza el camino al desarrollo. Hay urgencia por trascender las pausas por elecciones y reparar en el compromiso del pueblo dominicano consigo mismo. Ya veremos que sigue.

Continuará…

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