Parecer

¿Qué pasa cuando morimos? (I)

El Viajes del alma según judaísmo perspectiva de la muerte en el judaísmo

La primera vez que aparece la muerte en la Torá es durante el evento del pecado de Adán y Eva. Hashen, al confrontarlos con lo que ha sucedido le dice a Adán que gracias a este acto morirá. Estamos acostumbrados a ver este suceso como una tragedia enorme. Sin embargo, a diferencia de lo que se cree comúnmente, la muerte no fue para Adán un castigo sino un regalo.

Había nacido con un cuerpo y un alma perfecta que le permitían estar en contacto íntimo y absoluto con Hashen. Al pecar, esa relación se rompió e impregnó su cuerpo y alma de impurezas. La muerte fue la única herramienta que tuvo en ese entonces Adán y que tenemos hoy en día para purificarnos y mover los obstáculos que se interponen entre nosotros y Hashen; es el único proceso que nos puede ayudar a restablecer una relación tan íntima con nuestro Creador.

Por eso en la Torá, se dice de la muerte que fue “muy buena,” a diferencia de las demás criaturas creadas que tan sólo fueron “buenas” ante los ojos de Hashen.

Cuatro etapas del alma

Una de las premisas más importantes para el judaísmo es que la vida no empieza cuando uno nace, ni termina cuando uno muere. Creemos que la persona tiene un alma distinta y diferenciable a su cuerpo. Esta alma es una emanación de Hashen; es la fuente que da vida al cuerpo de la persona, que le otorga la posibilidad de escuchar, de ver, de pensar y de sentir. Es una energía espiritual que no puede ser destruida por medios materiales; existe antes de entrar al cuerpo y una vez que éste ha muerto.

El único objetivo por el cual esta alma fue creada fue para perfeccionarse; para acercarse a Hashen en una forma superior al resto de la Creación. Una de sus misiones es bajar la Presencia Divina al mundo material, convertirlo en un mundo que sea tan perfecto que Hashen mismo lo pueda habitar. Para ello, el alma cruza cuatro etapas distintas de su vida:

1) La existencia puramente espiritual antes de entrar a un cuerpo

2) La existencia en el mundo físico

3) La vida después de la muerte en el Jardín del Edén y el Gueinom

4) El mundo venidero tras la Resurrección de los Muerto

Nos dicen los Sabios que cuando el alma es creada, antes de entrar al cuerpo, está en presencia absoluta de Hashen. Se alimenta únicamente de Él y tiene claridad absoluta de su existencia espiritual, de la bondad y de la finalidad del mundo. Está separada de los placeres físicos y es inmune a la tentación.

En un mundo así el libre albedrío no puede existir. El alma no puede superarse porque no tiene la posibilidad de un reto. Cuando el bien es evidente la decisión en consecuencia se vuelve automática. Por esa razón Hashen expulsa de Su Presencia el alma y la obliga a entrar al cuerpo, para que pueda ganarse los placeres de los cuales goza y establezca una relación con Él aún mayor.

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