Reseña literaria: Malleus Malleficarum

Quizás se trate del libro más aterrador jamás escrito. El Malleus maleficarum o Martillo de las brujas fue el tratado más importante que se haya escrito sobre cacería de brujas. Publicado en 1486 por los frailes dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger fue sin duda el manual de inquisidores más ampliamente difundido en su tiempo, y contó con la aprobación del papa Inocencio III.

Fue mediante este tratado que se adoctrinó al mundo de lo peligrosa que eran las mujeres librepensadoras e instruía al pueblo como localizarlas, identificarlas como brujas y, según el nivel de maldad, condenarlas. El libro muestra detalladamente los tipos de torturas; las formas de identificarlas y cómo deshacerse de ellas. El libro contiene historias fantásticas tomadas de la tradición popular, así como argumentos teológicos y legales en su contra.

El texto, que inspiró decenas de persecuciones injustificadas, tiene como principales enemigas a vencer a las mujeres, por ser estas las principales adictas a las supersticiones malignas y tener carácter débil, que con toda facilidad las lleva a abjurar de la fe. Durante 300 años de persecución se quemaron y ejecutaron a más de cincuenta mil mujeres y herejes.

En uno de los pasajes del libro se describe la nigromancia en los siguientes términos: “Es la convocatoria de los muertos y la conversación con ellos, y las brujas lo logran operando ciertos hechizos sobre la sangre de un hombre o animal, sabiendo que el demonio se deleita en tal pecado y adora la sangre y su derramamiento”. El libro estaba dividido en tres partes, cada una de las partes plantea preguntas específicas y se propone responderlas a través de argumentos contrarios.

La primera parte busca probar que la brujería existe y explica cómo el diablo y sus demonios se valen de estas personas para destruir los planes de Dios. En esta misma parte se nos muestra cómo hacían las brujas para tener contactos con estos entes malignos.

La segunda parte busca enseñar a los lectores cómo hacían las brujas para lanzar hechizos y qué efecto tenían en sus víctimas. Además, en esta misma parte nos dice cómo pactaban las brujas con el diablo. Según los autores, la información plasmada en esta parte era producto de las confesiones que ellos mismos llevaban a cabo en los juicios de la Santa Inquisición.

La tercera parte nos detalla los métodos para ubicar, enjuiciar y sentenciar o destruir a las brujas. Las torturas eran algo natural una vez la bruja era atrapada; si la bruja no quería confesar voluntariamente, entonces la tortura era aplicada para obligarlas a hacerlo. Los jueces harían cualquier cosa con tal de obtener esa confesión, incluso engañar al acusado prometiendo misericordia y clemencia.

Esta misma parte busca también justificar los argumentos del libro, diciendo que se podía confiar en las confesiones y testimonios de testigos y acusados, pero también sostiene que el rumor público es suficiente para llevar a la persona a juicio. Una persona que insista tanto en su inocencia es evidencia de su culpabilidad; si alguien de los testigos o los jueces busca insistir en su defensa insistentemente es porque está embrujado.

Frases bíblicas como “A los hechiceros no los dejarán con vida” (Exodo 22:18) pueden verse por todas partes en el libro. Por igual, el libro busca respaldo en ideas filosóficas a partir de las obras de Aristóteles, Agustín de HiponaTomás de Aquino.

El sexismo y la misoginia del libro son innegables: este difunde la creencia de que las mujeres eran criaturas inferiores, más débiles y fácilmente corruptibles, y se enfatiza en ello a lo largo de toda la obra. El Martillo de las brujas ha sido calificado “la obra más despiadada,  la más perjudicial de la literatura universal”.

 

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