Parecer

Siempre regresan

Por Alexander Rodríguez

En la política nacional los años han pasado con más penas que glorias, con más preguntas que respuestas y con una silenciosa indignación de quienes desde la trinchera ven como el porvenir y la soñada inclusión se han quedado atrapados en las manos de un liderazgo político que ya no sueña nada para este País. Estos líderes han recorrido a su voluntad por nuestros años y nuestra historia, determinando los temas importantes para nuestra nación.

La Ley de Partidos ha vuelto a las tarimas naciones. Los líderes aprovechan cada micrófono para defender su visión, y los partidos políticos con vida en el Congreso Nacional desde la curul han redondeado el tema a las Primarias: abiertas, cerradas, simultáneas; organizadas por el Órgano Electoral o sobre darle a los partidos la capacidad de elegir sus propios medios de elección.

Gobierno y Oposición, esta última liderada por el  PRM, y  del otro lado, los disidentes cuya bandera tiene en el medio una estrella que al pasar de los años no brilla con la misma esencia con la cual brilló cuando el líder en su noble vida hablaba sobre servir al País. Todos han acudido al debate. Algunos con la herramienta técnica del derecho, sus reglas y garantías, y otros que por norma vociferan poniendo sobre la mesa lo dicho y lo insinuado. Una oratoria tan inteligente como burlona se ha apoderado de las tendencias,  y desde cada  espacio de difusión han intentado consolidar su visión en una sociedad que ya ha consumido su apatía y que aunque de a pasos lentos camina, su movimiento más tarde que temprano le llevará  a su gran reencuentro con la lucha y su más cercana aliada, la resistencia.

No pretende este mortal ciudadano quitar importancia al tema. La Ley de Partidos Políticos es un tema que debe convocar a todos los sectores nacionales al debate honesto, porque, sobre todo, se trata de nuestra democracia y sobre las bases de construir equidad y transparencia, aunque para parte del liderazgo político nacional solo de trate de su permanencia en el poder o de las vías para conseguirlo. Lo que sí, desde casa he sentido cómo se nos va la oportunidad de comenzar a erradicar desde las campañas electorales la corrupción que tanto y tanto le ha quitado a este pueblo desde un lejano génesis.

La financiación y el tope en el gasto han sido los grandes ausentes. Han sido una cruz a la cual algunos le huyen. En la fiesta no ha habido invitaciones para ellos. Y los grandes de la oratoria los han obviado, y desde algunas letras sin compromiso, pretenden cumplir poniéndolos en los títulos de una Ley que de reojo no dará a nuestro sistema de democracia las bases sólidas que permitan la transparencia, el debate  y la inclusión. Los temas en esta media isla siempre vuelven del pasado, y La Ley de Partidos ha vuelto con el dolor de siempre, el de no arreglar nada, porque sin columnas como la Financiación y el tope en el gasto, es un guion repetido que esta República ha aprendido de memoria.

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