Parecer

Transmitiendo nuestros valores (1)

Por Ricardo Mojica

Es la principal misión que tienen los padres, es el principal desafío al que se enfrentan las familias, es un reto a diferentes niveles, porque es importante contagiar a las familias de estos valores positivos, y no solamente la familia sino a todos los que nos rodean.

En la vida judía, la mujer es la base de nuestra existencia como pueblo y la encargada de transmitir nuestros valores de generación en generación. Esta función le ha sido encomendada a la mujer en la revelación de Hashem en el monte Sinaí, así como está escrito en la Torá: “Moshé ascendió a Elohim y Él lo llamó desde la montaña diciendo: Así dirás a la casa de Yaako y relatarás a los hijos de Israel” (Shemot 19:3).

Los Sabios nos enseñan que al decir “la casa de Yaako”, el versículo se refiere a las mujeres, y al decir “los hijos de Israel”, se refiere a los hombres. Además, al referirse a la casa de Yaako la Torá dice “así dirás”, mientras que respecto de los hijos de Israel, el texto dice “y relatarás”. Y esto nos enseña que a ellas se les debe hablar con una voz suave, y no en forma dura y firme (como a los hombres), pues ellas son más sensibles.

En verdad, no es necesario hablarle a la mujer con un tono de voz fuerte o estricta pues ella es delicada y agradable, y es por eso que puede entender las cosas de esta misma manera, y un tono de voz suave es suficiente para que ella capte el mensaje. Pero si todo el propósito de Moshé al hablarle a las mujeres fue pedirles que acepten la Torá, ¿por qué fueron mencionadas primero?

La respuesta es que estas palabras no se refieren sólo a la aceptación de la Torá sino que tienen un significado mucho más profundo. Lo que se le transmitió a las mujeres fue su misión, su propósito en la vida. A ellas se les dijo que serían las que transmitirán el mensaje al pueblo judío. Ellas serían las que tendrían que hacerse cargo siendo las maestras del pueblo judío. Y esta es la razón por la cual se les habla primero a ellas, dándoles prominencia, pues las enseñanzas de la madre significan mucho más para el niño que las del padre.

Sin embargo, nosotros sabemos que la mujer no está obligada a enseñarle a su hijo, entonces, ¿por qué aquí se le dice a ella que lo haga? La razón es porque la enseñanza a la cual nos referimos aquí es la enseñanza que precede a todas las demás enseñanzas: la enseñanza del jesed (benevolencia). Es la benevolencia de la madre más que la firmeza del padre la que le dará al niño un hermoso e ideal amor por la Torá.

Entonces, el niño tendrá un amor natural por la Torá, por la belleza y por el jesed que ésta contiene. Torá sin jesed no es Torá. La Torá de la madre es el jesed, y esta Torá debe ser transmitida primero – antes que la del padre. Los valores nos hacen más humanos, nos permiten ser aceptados en la sociedad, nos ayudan a tener una mejor convivencia con nuestros semejantes. Por lo tanto cuando hablamos de valores humanos nos estamos refiriendo a muchos tipos de valores, si existen valores humanos positivos también tenemos valores humanos negativos.

Cuando  hablamos de valores, podemos advertir, una característica muy especial, siempre los consideramos por pares, o por dos polos opuestos uno positivo y otro negativo. Si hablamos de bondad tenemos que hablar de maldad, de valentía y cobardía, de salud y enfermedad, etc.

Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros Artículos
Cerrar
Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios