Panorama

Un «brazo delictivo» se mueve desde las cárceles

Varios actos delictivos ocurridos en el país han puesto en evidencia el poder que aún mantienen algunos reos en las cárceles, desde donde dirigen bandas y han planificado crímenes, asaltos, atracos, robos, estafas y otros hechos delincuenciales.

Por lo general, orquestan actividades delictivas a través de sus teléfonos móviles cuyo uso está prohibido en los recintos penitenciarios.

El asesinato del periodista Blas Olivo, el secuestro y posterior asesinato de Víctor Augusto Féliz Matos, el atentado contra el abogado y periodista Jordi Veras, el intento de asalto a la cárcel de Najayo, y el auto robo de 36 millones de pesos a un camión de transporte de valores, son cinco casos en los cuales han estado involucrados uno o varios presidiarios.

A estos hechos se suma la reciente amenaza contra la periodista Alicia Ortega, también atribuida a reos, que aunque no llegó a materializarse, motivó una investigación de la Procuraduría General de la República.

El más reciente caso involucra al recluso Darbinson Vólquez Espinosa, a quien se le atribuye haber participado en la planificación del robo de RD$36 millones, sustraídos mediante un supuesto auto robo perpetrado el lunes 10 de abril de este año por los custodios del camión de transporte de valores G4S.

Según la Policía, Vólquez Espinosa, quien guarda prisión desde hace un año en la cárcel de Barahona, organizó desde su celda, a través de su teléfono celular, la logística para que sus cómplices sustrajeran las 14 valijas que contenían los 36 millones de pesos.

Asalto a Najayo

La Policía y el ministerio público establecieron que el intento de asalto al centro de corrección de Najayo-Hombre, el 24 de octubre de 2014, se realizó con la participación de varios reos de ese recinto y de La Victoria.

Las investigaciones determinaron que reclusos de Najayo mantenían comunicación, vía celular, con internos de La Victoria, para orquestar el asalto, en cuyo intento murieron cuatro internos y dos agentes penitenciarios. Las armas que se usaron en ese hecho fueron introducidas al penal por una persona discapacitada, a través de una prótesis. La idea era lograr la fuga de algunos reos, condenados por asesinato y sicariato.

El reo José Miguel Rodríguez, alias Job, fue acusado de presunto cabecilla de la banda criminal involucrada en el asesinato del periodista Blas Olivo.

El comunicador fue asesinado el 13 de abril del 2015 y su cadáver fue hallado en la provincia Monseñor Nouel.

Fuente: Listín Diario

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