Parecer

Un cafecito con el bendito apóstol

Por Rogers Paulino

¡Hola, Higüey Digital; hola, mundo digital; mis queridos amigos de Puro Higüeyano! Aquí vamos rumbo a otro artículo más sobre el apasionante mundo del café. Tome su taza y sígame.

El café se disfruta en todo el mundo. A todas horas, La «taza diaria» es un ritual, una oración, una bendición para muchos de nosotros; es lo primero que hacemos por la mañana. Después de comida, junto a la merienda, o en su caso extremo como el mío, todo el día.  En realidad, sería difícil encontrar una casa o una oficina en la que no haya una taza de café. Beber café es un pasatiempo verdaderamente mundial.

Sin embargo, ¿Cuánto sabe usted sobre esta bebida casi imprescindible? ¿Se ha preguntado alguna vez cómo ha llegado el café hasta su taza? Es casi imposible pensar en esa larga cadena de acontecimientos que transforman las cerezas de café en una bebida para disfrutar. En estos momentos millones de personas de todo el mundo lo están haciendo.

Por ejemplo, en nuestro país va a variar si es un café importado o nativo; si es de importación la espera según su país de origen. Generalmente, vienen en sacos de 60-70 Kg. Pasan por el pesaje, control y primera filtración para detectar impurezas.  Luego viene el control de pesaje, elección de las procedencias y almacenaje para preparar las mezclas (blend), según petición de cada cliente comercial.

El tostado y su posterior salida en las correspondientes tostadoras para su enfriamiento. Filtrado y aspiración para la detección y limpieza de cuerpos extraños. (sin contar el tipo de lavado que lleve, eso lo hablaré en otro artículo) En la que se pueden ver elementos como piedras, cristales pequeños, metales y, por último, el envasado del café en paquetes herméticos con su marca genérica; empaquetado, etiquetado y listo. Sólo hace falta saborearlo y disfrutar de un buen café.

¡Cuántas cosas! Por eso es mejor no pensar mucho en ello. Solo basta con buscarlo en la tienda, supermercado, cafeterías, donde la vecina. Donde sea el asunto será buscarlo (preferiblemente ya hecho, calientito) y a disfrutar de una de las bebidas con las que Dios nos ha bendecido.

La próxima semana nos vemos, así que tome su taza limpia y cuele su café claro u oscuro, pero tómelo con el bendito apóstol.

¡Besos y abrazos!

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