Parecer

Un cafecito con el bendito apóstol

Por Rogers Paulino

 ¡Hola, Higüey digital; hola, mundo digital; mis queridos amigos de Puro Higüeyano! Aquí vamos rumbo a otro artículo más sobre el apasionante mundo del café.

 Antes de entrar de lleno o directo al grano, quiero agradecer a todos los que siguen culturizándose con esto del café, preguntando cosas de este emocionante mundo.

 Para nadie es un secreto que es una de las estampas más repetidas cada mañana en casi cualquier parte del mundo, y no exageramos, ya que los datos y estadísticas de estudios señalan estas cifras astronómicas. Cada día se toman en torno a 68 millones de tazas de esta bebida, (no sé si cuentan los vasitos plásticos).

 Aunque existen diferentes hábitos a la hora de tomarla, lo cierto es que como bebida que lleva agua, esta implica un proceso que puede ayudarnos o no; nace de la inquietud de un buen amigo que me preguntaba sobre la función del agua en el proceso del colado de café.

 El agua comienza dentro del proceso del colado, mucho antes de lo que pensamos dentro de la cocina y es cuando limpiamos la cafetera; esta debe estar perfectamente limpia cuando vayas a preparar el café (muy especialmente, el filtro, donde no deben quedar residuos de anteriores usos). Eso sí, para la limpieza solo debes utilizar agua caliente nada de emplear detergentes o jabones ni desgrasantes.

 Como sabemos, el café está compuesto por un 90% de agua; y esta es la razón también de su sabor final. Así, te recomiendo que no utilices agua de la llave, ya que no cuenta con las propiedades idóneas y las aguas duras pueden cambian el sabor del café. Las propias características del agua suman o restan valor al café.

 A nivel organoléptico, un agua sin el tratamiento adecuado puede provocar aromas indeseados, excesos de cloro y presencia de materias orgánicas en la taza. En cuanto al sabor, puede causar exceso de acidez, falta de aroma, ausencia de cuerpo e inconsistencia de la crema, entre otros aspectos negativos. La mejor opción es la mineral.

 La calidad del agua es tan importante como la calidad de los granos de café. A medida que vayamos entendiendo esto podremos disfrutar aún más el regalo que nos da la naturaleza en una taza para disfrutar a cualquier hora del dia.

 Gracias por la lectura, pueden escribirme a mi correo por cualquier duda, la próxima semana nos vemos así que tome su taza limpia y cuele su café claro u oscuro, pero tómelo con el bendito apóstol.

 ¡Besos y abrazos!

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1 thought on “Un cafecito con el bendito apóstol”

  1. Me alegra mucho ver la forma como está despertando ese espíritu de escritor q siempre ha tenido y más aún de la forma magistral q lo estas haciendo. Felicidades y q sus comentarios no se detengan.

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