Parecer

Un cafecito con el bendito apóstol – En el día de las madres

Por Rogers Paulino

Hola, Higüey digital; hola mundo digital, mis queridos amigos de Puro Higüeyano. Aquí vamos rumbo a otro artículo más sobre el apasionante mundo del café.

Hablar de café es sinónimo de hablar de amor, hablar de amor es lo mismo que hablar de vida, y decir estas expresiones juntas es decir madre. No es un secreto que las madres son el principal motivo para el consumo o no del café; es verdad, hay madres que no cuelan café, pero la gran mayoría que lo hace va mostrando y regalando ese olorcito mañanero en nuestras vidas.

Mi mamá sabe que un café me da alegría y por eso me lo prepara desde que sabe que estoy pisando su casa, casi por instinto. Es como si recordase que me preparaba el biberón de leche. Ese acto no es casual: eso viene de manera ancestral de las generaciones anteriores que celebraban los momentos de dicha, de pena, de alegría y de gloria contándose esas cosas en medio de una tarde acompañada de café.

Pero ¿por qué consumen café las madres? Hay mucha tela por donde cortar; fácilmente lo hacen porque sus hijos llorones (hijos que se la pasan jugando en la noche, o que se despiertan por los malos sueños) hacen que las madres se despierten varias veces en la noche. Entonces su “día” realmente comienza tarde en la madrugada, así que en las mañanas necesitan algo que las mantengan despiertas. Las madres regularmente se levantan primero que todo mundo en la casa, y antes de hacer esas 200 cosas, preparar desayuno, calentar agua, barrer, orar, cantar, o lo que sea que vaya hacer, ellas ponen el aroma fuerte o suave del café a rodear la casa.

La relación de madre con café es un gran clásico en todo; es común escuchar ese enunciado universal que dice: “No soy nada sin café, no se debe empezar el día sin beberlo”. Frases que solo las podemos escuchar a través de ella.

También muchas madres solo los cuelan para olerlo, para sentir el aroma aunque no lo beban, pero por igual para hacer feliz a los que sí lo beben. Yo agradezco a mi mamá, y mucho también harán lo mismo, ya que al cuidarnos y llevarnos en sus vientres también las hicimos adictas al café.

Lo más poderoso es que a las madres en su amor les gusta compartir. Vemos que en el día de las madres, durante esa celebración de regalos, se duplican las ventas de pozuelos personalizados, grecas, juegos de tazas, todo lo relacionado con café, porque las madres saben compartir sueños , esperanzas, vida, besos y abrazos y, sobre todo, mucho café.

Gracias por la lectura, pueden escribirme a mi correo: coneccionrumbera@gmail.com por cualquier duda. La próxima semana nos vemos, así que tome su taza limpia y cuele su café, claro u oscuro, pero tómelo con el bendito apóstol.

¡Besos y abrazos!

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